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¿Qué libro bíblico debería predicar en una plantación de iglesia?

La Iglesia Christ Memorial comenzó en 1992 en la parte trasera de una camioneta verde Dodge Aspen 1976. Esa pequeña camioneta transportó fielmente himnarios, Biblias, alfombras para que se sentaran los niños, y elementos de comunión a un campus universitario en Vermont durante dos años. Era una plantación de iglesia fría (y no solo por el clima).

Se tomaron mil decisiones rápidamente: elegir el grupo central, buscar un lugar de reunión, comprar equipo, escoger músicos, iniciar ministerios y, quizá lo más importante, decidir qué predicar.

Comenzamos la iglesia con 1 Timoteo. Y me gustaría animar a cualquier pastor, ya sea plantador o replantador, a comenzar predicando por las epístolas pastorales (1 Timoteo, 2 Timoteo, y Tito).

¿Por qué las pastorales? Aquí mis cuatro razones principales.

1. Liderazgo de la iglesia

Una estructura de liderazgo clara es fundamental para el bienestar de una iglesia.

Una estructura de liderazgo clara es fundamental para el bienestar de una iglesia. Y la congregación debería poder apoyarla. Enseñar las pastorales proporciona la mejor oportunidad de que eso suceda, y guía a la congregación en cómo identificar y responsabilizar a los líderes. Las epístolas pastorales hablan de:

  • La necesidad de ancianos (1 Ti. 2:9–3:7).
  • La pluralidad de ancianos (1 Ti. 5:17, 20; Tit. 1:5).
  • El rol de los ancianos (1 Ti. 3:2, 4–5, 5:17; 2 Ti. 4:1–5; Ti. 1:9).
  • Los requisitos para los ancianos (1 Ti. 3:1–7; Tit. 1:5–9).
  • El género de los ancianos (1 Ti. 2:9–3:7).
  • La autoridad de los ancianos (1 Ti. 3:4–5, 5:17; Tit. 1:11–13, 2:15).
  • La compensación, disciplina, y ordenación de ancianos (1 Ti. 5:17–25).

Las epístolas pastorales presentan una clara estructura de liderazgo a través de la cual se construye una iglesia.

2. Pureza del evangelio

Las pastorales protegen a una iglesia joven de al menos dos errores relacionados con el evangelio: la justicia basada en las obras, y la conversión que no resulta en obras.

Error 1: Justicia basada en obras

Las epístolas pastorales ponen en claro que Dios justifica libremente a los impíos.

Los falsos maestros judíos promovían una justicia basada en obras (1 Ti. 1:6–11; Tit. 1:10–16). Pablo era un trofeo de la misericordia del Señor (1 Ti. 1:13–16), y responde con el evangelio de la gracia. La salvación es por gracia, otorgada en Cristo desde la eternidad y revelada en la aparición de Cristo (2 Ti. 1:8-10; Tit. 3:5–7). Y Dios desea que todos los hombres, tanto judíos como gentiles, sean salvos (1 Ti. 2:1–8; Tit. 2:11–14). De hecho, Pablo fue fortalecido para que la proclamación del evangelio pudiera cumplirse, para que todos los gentiles pudieran escuchar (2 Ti. 4:16–17). Las epístolas pastorales ponen en claro que Dios justifica libremente a los impíos.

Error 2: Conversión que no resulta en obras

Pero las pastorales también protegen a una iglesia joven del evangelio de la “oración de pecador” que no resulta en vidas transformadas. El verdadero evangelio siempre va junto con la piedad (Tit. 1:1), y la fe justificadora siempre produce buenas obras (particularmente, la obra del amor fraternal, 1 Ti. 1:5; ver también Stg. 2:14–26 y 1 Jn. 3:11–18). Esta insistencia en corroborar las obras que prueban que hay fe salvadora se encuentra en todas las pastorales, y se aplica a toda la iglesia:

  • Los ancianos deben ser intachables (1 Ti. 3:2).
  • Los ministros deben entrenarse para la piedad y no dejarse engañar por herejías ascéticas, para que el hombre de Dios esté equipado para toda buena obra (1 Ti. 4:1–7; 2 Ti. 3:16–17).
  • Los falsos maestros se han apartado de la doctrina de la piedad (1 Ti. 6:3; Tit. 1:16).
  • Las mujeres piadosas deben llevar vidas que se caracterizan por buenas obras (1 Ti. 2:9–10, 5:10).
  • Los ricos deben ser ricos en buenas obras (1 Ti. 6:18).
  • Los creyentes deben vivir vidas piadosas, celosos de buenas obras (Tit. 2:1–14, 3:1–8).
  • Las epístolas pastorales no dan cabida a una fe que no resulte en buenas obras.

3. Expectativas celestiales

Las pastorales también protegen a la iglesia de la teología de “tu mejor vida ahora” al defender la esperanza de una resurrección corporal de entre los muertos (1 Ti. 4:8–10, 6:17–19; 2 Ti. 2:14–18, 4:6–8, 18; Tit. 2:11-13). Una creencia sólida de que nuestra mejor vida aún viene le permite a una congregación (y a sus ministros) soportar las dificultades, pues engendra la disposición a enfrentar el sufrimiento y la persecución, a decir con Pablo: “todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna” (2 Ti. 2:10, ver 3:10–12). Por lo tanto, las pastorales están perfectamente preparadas para ayudar a una iglesia joven a pelear la buena batalla, acabar la carrera, y mantener la fe, sabiendo que en el futuro una corona de justicia le espera a todos los que aman Su manifestación (2 Ti. 4:6–8).

4. Enfoque en la misión

Las epístolas pastorales le dan a un pastor y a su joven iglesia un enfoque láser en la misión. ¿Y cuál es esa misión? Predicar el evangelio, en tiempo y fuera de tiempo (2 Ti. 4:1–4). Esto es lo que Pablo enseñó y puso en práctica. Hizo la buena profesión, peleó la buena batalla y mantuvo la fe, soportando todas las cosas para que los elegidos pudieran obtener la salvación. Pablo hizo discípulos de todas las naciones, predicando el evangelio y plantando iglesias de Jerusalén a Ilírico. Las pastorales guiarán a tu iglesia a hacer lo mismo, a proclamar en todas partes el evangelio que salva vidas por una gracia que transforma y enfoca la esperanza en la gloria eterna. Esa proclamación debe ser el enfoque de toda plantación de iglesia, toda replantación, y de hecho, de toda iglesia.

Los plantadores de iglesias enfrentan muchas decisiones importantes, incluso qué vehículo usarás para poner todas tus cosas. Pero ninguna es más importante que lo que enseñarás a un nuevo rebaño. Y no puedes equivocarte con las pastorales: mantendrán tu liderazgo sólido, tu evangelio puro, tu mentalidad eterna, y tu misión verdadera.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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