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¿Cuál es la ley de Dios resumida en los Diez Mandamientos?

El Catecismo de la Nueva Ciudad
Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de El Catecismo de la Nueva Ciudad: La verdad de Dios para nuestras mentes y nuestros corazones (Poiema Publicaciones, 2018), editado por Collin Hansen. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

¿Cuál es la ley de Dios resumida en los Diez Mandamientos?

No tengas otros dioses además de Mí. No te hagas ningún ídolo, ni nada semejante a lo de arriba en el cielo ni a lo de abajo en la tierra, ni con lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni los adores. No uses el nombre del Señor tu Dios en falso. Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Honra a tu padre y a tu madre. No mates. No cometas adulterio. No robes. No des falso testimonio. No codicies. 

Éxodo 20:3: “No tendrás otros dioses delante de Mí”.

Debido a que Dios nos creó, nos ama y sabe lo que es mejor para nosotros, Él nos ha dado dirección moral y espiritual para vivir la vida de la mejor forma. Los Diez Mandamientos son un regalo que Dios nos da en amor. Por supuesto que esto es cierto respecto a toda la Escritura, pero el corazón y el alma de la guía de Dios se encuentra en los Diez Mandamientos.

Dios le pronunció las palabras a Moisés, y el pueblo de Israel las escuchó (Éx. 20). Después, Moisés repitió los Diez Mandamientos (Dt. 5). Los Diez Mandamientos deben ser memorizados, ponderados, y adoptados como un estilo de vida.

Jesús enseñó y aclaró un significado más profundo de los Diez Mandamientos. Mientras explicaba los Diez Mandamientos en los Evangelios, elevó el estándar de nuestro entendimiento sobre lo que Dios espera de nosotros. Por ejemplo, en Mateo 5:21, Jesús explicó el significado de “no matarás”. Dijo que todo el que se enoje contra su hermano será juzgado.

Los primeros cuatro mandamientos tratan acerca de nuestra relación con Dios, y Jesús los resume diciendo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”. Los últimos seis mandamientos tratan acerca de nuestra relación con el prójimo, y Jesús los resume diciendo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mt. 22:37, 39).

Los mandamientos son nuestro tesoro. Los apreciamos. Son un regalo, un regalo de amor de parte de Dios.

Los mandamientos son nuestro tesoro. Los apreciamos. Son un regalo, un regalo de amor de parte de Dios. Nos guían. Nos advierten. Nos protegen. Cuando los guardamos, estamos mostrándole a los demás cómo es Dios. Cuando los quebrantamos, traemos gran peligro a nuestras vidas y deshonramos a nuestro Creador.

Nos cuesta cumplir los Diez Mandamientos porque el hombre nace en esclavitud al pecado y al egoísmo. Y no podemos evitar quebrantar la santa ley de Dios. Pero cuando nos convertimos en nuevas criaturas en Cristo, recibimos al Espíritu Santo en nuestro interior. Somos liberados de tener que pecar y se nos da la gracia para cumplir la ley de Dios. Cumplir los mandamientos de Dios no es una carga, sino que nos ayuda a vivir en paz con Dios, con nosotros mismos, y con nuestro prójimo.

Para poder cumplir estos Diez Mandamientos con gozo, tenemos que percatarnos de que son un regalo de Dios para nosotros. Es como aprender a decir la verdad. Cuando eres joven, en ocasiones sientes que debes engañar a otros y no decir la verdad para protegerte a ti mismo. Con el paso del tiempo, aprendes a no engañar a otros. Aprendemos a decir la verdad. Aprendemos a practicar la honestidad.

Esa es la razón por la que los profetas amaban la ley de Dios, y debería ser la nuestra también. Guardar los Diez Mandamientos nos protege. Protege a la sociedad. Estos principios reflejan el diseño de Dios para nuestras vidas.

Oración: Dios santo, mostraste amor por Tu pueblo al darnos Tus mandamientos. Permítenos siempre estar agradecidos por Tu ley. No nos has dejado a ciegas en cuanto a cómo caminar en la senda de la justicia. Ayúdanos a glorificarte al obedecer Tus Diez Mandamientos. Amén.


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