El llamado a adorar

Una de las cosas que más disfruto estudiar son las liturgias históricas de las iglesias cristianas. Al leer cómo mis hermanos servían eficazmente a la iglesia, cientos de años antes de mí, soy animado y edificado, y recuerdo que pertenezco a una familia de miles de años. No por algo ser “viejo” deja de ser pertinente. Dios no revela toda su sabiduría a una sola generación. Estudiar estas prácticas nos pueden ayudar a saber qué cosas imitar para que puedan ser de bendición a nuestras iglesias. Con sabiduría y humildad, debemos aprender de las prácticas tradicionales y al mismo tiempo no ser dominados por ellas.

Vivimos en un mundo caído, bombardeados por diversos frentes que buscan para robar nuestra atención y desenfocarnos de Dios y su gracia. Yo sé que cada domingo en mi iglesia habrá por lo menos un hermano o hermana que esté batallando con enfermedad, dolor, culpa o que está pensando que su pecado es más grande que la gracia de Dios para perdonar.  Por esta razón, antes de empezar el tiempo de alabanza, veo la importancia de tomar unos segundos y hacer un llamado a adorar. Esta es una de las liturgias que yo más amo, y es lo que el pastor, o líder de alabanza, hace antes de empezar a cantar. Es una exhortación, generalmente leyendo alguna porción de las Escrituras, llamando al pueblo de Dios a girar su atención de las cosas del mundo y a enfocarse en Dios y Su majestad. Este llamado es para ayudar a los hermanos a que se enfoquen en el Dios al que hemos venido a adorar. Un llamado de adoración prepara nuestros corazones no solamente para enfocarnos, sino para recibir y responder a Dios.

Desde la Palabra

Uno de los mejores ejemplos de un llamado a la adoración lo encontramos en el Salmo 100:

1Aclamad con júbilo al Señor, toda la tierra.
Servid al Señor con alegría;
venid ante El con cánticos de júbilo.
Sabed que El, el Señor, es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
pueblo suyo somos y ovejas de su prado.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
y a sus atrios con alabanza.
Dadle gracias, bendecid su nombre.
Porque el Señor es bueno;
para siempre es su misericordia,
y su fidelidad por todas las generaciones.

Este salmo:

  1. Nos invita a adorar a Dios: “Aclamad con júbilo al Señor, toda la tierra”.  Esta es una invitación de parte de Dios para venir a adorar a Dios. El que Dios nos esté extendiendo la invitación nos muestra que Él es el que inicia y nosotros los que respondemos. Dios nos llama a venir ante Él en Sus términos; no los nuestros. Él nos llama a servir con alegría y a ir ante Él con canticos de júbilo. Como es Dios quien nos está llamando, sabemos que si venimos ante Él, en sus términos, Él aceptará nuestra alabanza.
     
  2. Nos da esperanza. “Sabed que Él, el Señor, es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado”. Este versículo nos muestra que no hay otro Dios como Él, y que somos creación suya. Si Él nos creó, Él nos conoce completamente de manera personal. Como somos ovejas de Su prado, sabemos que Él es nuestro Pastor y que Él nos cuidará por siempre. Cuando en este mundo enfrentemos pecado, aflicción, o persecución, Dios es quien nos protegerá.
     
  3. Nos llama a Él.  “Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre”.
    En respuesta al verso anterior, Él nos llama a venir a Él con plena confianza. Este llamado a venir a adorarle es muestra de la gracia que nos ha dado y nos motiva a venir con acción de gracias y alabanza.  Nuestra adoración es posible y aceptable porque Él nos ha comprado por medio de Jesús.
     
  4. Los indicativos del salmo. En este salmo vemos varios imperativos, o mandatos, para nosotros. Estas son las cosas que tenemos que hacer, pero lo hermoso de este salmo es que nos da el porqué podemos hacer todas estas cosas. Nos da estas razones que nos animan y habilitan a responder adecuadamente en adoración. Estos indicativos son que “Él nos hizo y no nosotros mismos”; “pueblo suyo somos y ovejas de Su prado”; “porque el Señor es bueno”; “para siempre es Su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones”. Sin estos indicativos, nos desanimaríamos en gran manera porque no tendríamos las herramientas para responder. Dios es tan misericordioso que nos llama a adorarle y a responder con gozo, y nos da las razones de por qué podemos hacerlo. Él es bueno y para siempre es su misericordia. 

Este salmo nos muestra cómo hacer un llamado de adoración efectivo. Nos motiva a conocer, exaltar con gozo, a amar a Dios, y nos ayuda a ver que podemos hacer estas cosas porque Él nos da su misericordia.

De manera práctica

Cuando lidero la alabanza, en ocasión solamente leo un salmo o parte del salmo y después comienzo a cantar sin tener que agregar nada. Otras veces invito a la congregación a participar y a leerlo juntos. Y aun otras veces empiezo leyendo la primera parte y la congregación responde. Un ejemplo es el Salmo 118:

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno;
    Porque para siempre es su misericordia.

Diga ahora Israel,
Que para siempre es su misericordia.

Diga ahora la casa de Aarón,
Que para siempre es su misericordia.

Digan ahora los que temen a Jehová,
Que para siempre es su misericordia.

En otras ocasiones, leo un pasaje de la Biblia y le agrego una invitación a responder. El Salmo 95 dice:

1 Venid, cantemos con gozo al Señor,
aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
Vengamos ante su presencia con acción de gracias;
aclamémosle con salmos.
Porque Dios grande es el Señor,
y Rey grande sobre todos los dioses.

Una invitación pudiera ser: “Él es la roca de nuestra salvación, no hay otro más grande que Él….Por eso exaltemos su nombre y confiemos en Él”.

No siempre tiene que ser un salmo. Tampoco es un requisito para todo líder de adoración y todo tiempo de adoración. Simplemente estoy imitando la sabiduría de muchas personas antes de mí. He visto cómo el hacer un llamado de adoración ayuda a la iglesia a conectarse con lo que hemos venido a hacer el domingo. Hay personas que después de cantar dos o tres canciones empiezan a enfocarse en adorar a Dios. Sin embargo, el hacer un llamado de adoración antes de cantar nos ayuda a que apuntemos las miradas y corazones de la iglesia a enfocarse en aquel que merece toda nuestra adoración.

Líderes de alabanza, no perdamos tiempo ni malgastemos nuestras palabras al desperdiciar los primeros minutos de adoración con la iglesia. No traigamos conceptos sin relevancia. Al contrario, tomemos cada oportunidad para apuntar hacia la gloria, majestad, soberanía, amor, poder de Dios y lo que Él quiere hacer con su pueblo. También te animo a que uses la Palabra de Dios en tus llamados a adorar, porque cuando usamos la Palabra de Dios, Dios es el que le está hablando a Su pueblo, no nosotros. Inspiremos a nuestras iglesias a confiar en Dios desde el comienzo del servicio de alabanza. 

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