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Esteban creció en una familia monoparental con una madre que trabajaba en dos empleos para asegurarse que sus hijos tuvieran comida y ropa. Vivía consciente de todas sus carencias. Esto a veces lo hacía sentir avergonzado. Esteban prometió que cuando fuera adulto, siempre tendría lo que necesitara.

Cuando Esteban le propuso matrimonio a Rebeca, él le dijo que dedicaría su vida a garantizar que su familia nunca tuviera necesidad. Los primeros 10 años de su matrimonio fueron satisfactorios y prósperos. El negocio de Esteban creció y Rebeca trabajaba a medio tiempo cuando lo deseaba. Dios fue fiel, y las necesidades materiales nunca tocaron la puerta de su muy bien cuidado hogar suburbano.

El aplastante COVID-19

Nadie vio venir el Coronavirus.

En unas pocas semanas, el COVID-19 ha cambiado nuestra sociedad. Ahora vivimos en un mundo donde la enfermedad acecha a la vuelta de la esquina, y para algunos, la muerte no se queda atrás. Practicamos la cuarentena y el aislamiento social, lo que resulta en grandes dificultades financieras para quienes poseen y operan pequeñas empresas.

El efecto va mucho más allá de las cuentas bancarias; la existencia de ciertas empresas se ve amenazada. Y esa es solo la parte financiera; la parte personal es igual de delicada. Cuando se reorganizan los roles, las relaciones, los ingresos, y los ritmos diarios, se pierde la autoestima de una persona.

Hay una sola respuesta a la pregunta de ¿por qué?: la fe

Imagina lo que sucede cuando alguien como Esteban comienza a experimentar esta sensación de pérdida.

Durante las últimas dos semanas, los ingresos del negocio de Esteban han estado por el piso; los efectos nocivos del virus ahora amenazan la existencia de su empresa. En algún momento a Esteban y a Rebeca les sobraba el dinero al final de cada mes. Ahora Rebeca ve muchos meses que faltan al llegar al final de su dinero.

En un mes, las ganancias de Esteban se han desplomado y ha tenido que dejar ir a los empleados. Ahora está despierto hasta tarde en la noche, leyendo sobre la asistencia financiera que puede estar disponible para las empresas de responsabilidad limitada (S.R.L.) y los propietarios únicos. ¿Debería solicitar un préstamo de desastres de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA)? ¿Debería esperar para ver si llega más ayuda federal?

¿Cuál debe ser el camino a seguir por una persona cuando el COVID-19 amenaza con cerrar su negocio? ¿A dónde va el alma cuando el mayor temor de Esteban, que su familia experimente una necesidad financiera, lo ha alcanzado?

Permíteme tratar darle forma a los pensamientos de Esteban. Mientras lo hago, descubriremos cómo Dios usa el sufrimiento, incluso una pandemia global, para invitarnos a un recorrido de preguntas, vulnerabilidad, y propósito principal.

1) Espera tener dudas

A medida de que sus cuentas bancarias disminuyen, Esteban comienza a preguntarse todos los por qué. ¿Por qué Dios permitió que esto sucediera? Después de todo, Esteban y Rebeca han ofrendado generosamente a su iglesia y a causas cristianas; han servido fielmente.

Este tipo de sufrimiento severo se siente injusto, y con honestidad, enoja a Esteban. Ha estado más irritable con Rebeca y sus hijos, más distante de Dios. Esteban parece no poder conciliar la razón por la cual Dios permitiría que esto suceda, particularmente cuando todo iba tan bien.

¿Por qué? es una pregunta que solo Dios puede responder, pero desperdiciamos una enorme energía emocional en un análisis minucioso. Todos los cristianos en esta pandemia se paran ante el carrusel del ¿por qué? y deben decidir si subirán a bordo de ese viaje circular; aquel que nos roba el tiempo y finalmente nos devuelve al mismo lugar.

Hay una sola respuesta a la pregunta de ¿por qué?: la fe. Una confianza arraigada en la Palabra de Dios de que Él es bueno y está trabajando activamente en nuestro sufrimiento, incluso cuando se nos escapan las respuestas. Las dudas que surgen durante las pandemias deben ser resueltas por la fe, una fe que “crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan” (Heb. 11:6).

Algunos de ustedes que leen este artículo ya están allí: los ingresos se están agotando y parece que la escritura está en la pared. Para empeorar las cosas, Dios no se está explicando a sí mismo, y todavía estás en el carrusel buscando respuestas a la pregunta de por qué. Dios entiende tus dudas. Nos invita a acercarnos a Él y a experimentarlo como alguien que es real, alguien que es bueno, y que recompensa a quienes lo buscan.

2) Da la bienvenida a la debilidad

El evangelio tiene verdadera relevancia, incluso en medio de una pandemia

Cuando el virus comenzó a devastar Italia, Esteban se preguntó cuál sería el efecto aquí en los Estados Unidos. Tenía miedo de lo que esto podría significar para su negocio. Pero lo mantuvo en silencio: probablemente estoy exagerando.

Cuando sus temores se materializaron, Esteban sabía que él y su esposa necesitaban resolver esto juntos. Pero, sinceramente, Esteban se sintió avergonzado: si me meto en el tema de los problemas financieros con Rebeca, ella sabrá que he fallado. Ella sabrá que no soy el proveedor sólido que prometí ser. Rebeca perderá el respeto por mí. Ella nunca me mirará de la misma manera, ¡y no puedo manejar eso ahora mismo!

Rebeca también había estado preocupada. Hasta ayer, Esteban le había asegurado que estarían bien. Anoche, sin embargo, Esteban susurró una oración, abrió su corazón, tragó en seco, y silenciosamente le dijo a Rebeca: “Tenemos que hablar”. Y vaya que sí hablaron. Esteban le explicó el efecto financiero, sus temores, y la vergüenza paralizante que sentía.

Rebeca escuchó atentamente y evaluó la situación rápidamente. Ella le recordó a Esteban de su Señor, quien llevó en la cruz su vergüenza (Heb. 12:2; 2 Co. 3:4-5). Rebeca le recordó a Esteban que, gracias a Jesús, él es libre del estigma de la vergüenza.

Rebeca también comenzó a pensar en formas en que podría ayudar. En la respuesta de Rebeca, Esteban vio que el evangelio tiene verdadera relevancia, incluso en medio de una pandemia, y que Dios está presente con ellos en medio de esta tormenta. A través de su humilde vulnerabilidad, Dios les estaba enseñando a depender de Él y ser honestos el uno con el otro.

3) Recuerda las promesas de Dios

En 2 Corintios 1:3-4, Pablo dice:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios”.

Dios promete encontrarse con nosotros en medio de gran sufrimiento y aflicción. Él se encontró con Esteban y Rebeca, y al hacerlo, los posicionó y los facultó para consolar a los demás.

Dios promete encontrarse con nosotros en medio de gran sufrimiento y aflicción

Con el fracaso del negocio, Rebeca consiguió un trabajo independiente en línea para ayudar a llegar al fin de mes, mientras Esteban y los niños hacen tareas adicionales en la casa. Esteban también está contactando a algunos propietarios de pequeñas empresas para intercambiar ideas, orar, y alentarse mutuamente. También se ofrece como voluntario en la iglesia, organizando un sitio de prueba de coronavirus.

Todos están colaborando.

Debido a que Esteban se siente menos insensible y más vulnerable, tiene una nueva libertad para comunicar sus miedos y debilidades. Esteban es más transparente y honesto.

Rebeca le confió a una amiga que está viendo un lado de él que no había visto en años. Ella no estaba preparada para celebrar la pérdida, pero Rebeca no puede negar que hay un poder extraño trabajando en su esposo, una humildad que ha conectado a Esteban con el poder de Dios, al él experimentar el consuelo de Dios y transmitirlo a los demás.

Algo mejor que ¿por qué?

El comienzo de 2 Corintios 1 nos recuerda que aún en medio del sufrimiento y la incertidumbre, incluso cuando no hay respuesta a nuestro ¿por qué?, podemos conocer el consuelo de la presencia de Dios.

Cuando le traemos a Él nuestras dudas y debilidades, descubriremos que el dolor de las pandemias tiene algunos propósitos sorprendentes. Durante estos tiempos, sus promesas tienen prioridad, y nos recuerdan que Él está presente para consolarnos y posicionarnos para consolar a otros con el mismo consuelo que hemos recibido. Incluso durante una pandemia.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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