¿Debería la ciencia informar nuestra lectura de Génesis 1-3?

Nota del editor: 

El siguiente fragmento ha sido traducido del blog original de Crossway en inglés. Para conocer más sobre este tema, puedes leer el libro Interpreting Eden: A Guide to Faithfully Reading and Understanding Genesis 1-3 (Crossway, 2019) ), de Vern S. Poythress.

Esferas que se solapan

¿Cómo deberíamos pensar acerca de la relación de la ciencia con la Biblia? ¿Qué hay de la relación de la ciencia con Génesis 1-3 en particular?

Estas son preguntas desafiantes. Como principio general, tiene sentido que tomemos en cuenta todo lo que creemos que sabemos cuando estamos tomando decisiones de vida. Y los momentos en los que tenemos que tomar decisiones incluyen los momentos en los que leemos la Biblia y los momentos en los que pensamos acerca de la ciencia. No es sabio bloquear una fuente de conocimiento y decirnos a nosotros mismos que no dejaremos que influya más allá de una esfera estrechamente definida.

Sin embargo, hay retos especiales cuando consideramos la relación de Génesis 1-3 con la ciencia.

La autoridad de la Biblia

Primero, la Biblia tiene autoridad especial. Es única, porque es la Palabra de Dios de forma verbal; es lo que Dios dice. En un artículo breve no podemos revisar las muchas evidencias y argumentos para esta declaración. Es bueno recordar que nuestras actitudes, dudas, o convicciones personales no cambian lo que la Biblia intrínsecamente es. Si no es la Palabra de Dios, que creamos que lo es no hará que lo sea. Si es la Palabra de Dios, nuestra incredulidad no destruirá su carácter intrínseco. Como la Palabra de Dios, ella merece nuestra lealtad sin reservas, a diferencia de cualquier fuente meramente humana, incluyendo las declaraciones de los científicos modernos.

Así que debemos tener cuidado de intentar moldear las definiciones en Génesis 1-3 para que encajen con las declaraciones de la ciencia. Considera la pregunta: “¿Debería la ciencia informar nuestra lectura de Génesis 1-3?”. Eso depende de lo que tengamos en mente cuando decimos “informar”. Es mucho más importante que Génesis 1-3 informe nuestra lectura de la ciencia.

La Biblia tiene autoridad especial. Es única, porque es la Palabra de Dios de forma verbal; es lo que Dios dice.

No deberíamos tratar las dos fuentes de conocimiento como si estuvieran en el mismo nivel. Ciertamente debemos resistir la percepción generalizada occidental de que la ciencia es la principal fuente de conocimiento de toda clase, y que la Biblia es obsoleta. Es fácil ser arrastrados por la fascinación con los dispositivos, la innovación tecnológica, y con los éxitos prácticos que se edifican sobre la ciencia. Pero debemos tener cuidado, porque el éxito práctico puede estar combinado con fallas humanas.

Una de las mayores fallas en los fundamentos de la ciencia contemporánea es la influencia generalizada del materialismo filosófico, una filosofía que dice que el mundo consiste en materia, energía, y movimiento, y eso es todo. No hay Dios; o, si Él existe, no está involucrado y es irrelevante.

Reexaminando

Entonces, cuando comparamos las declaraciones científicas con la Biblia, necesitamos estar conscientes de cuáles suposiciones impulsan el entendimiento de la ciencia. También debemos estar conscientes de cuáles suposiciones impulsan el entendimiento de la Biblia. En ambas áreas, el pecado del hombre y las suposiciones distorsionadas que surgen de él pueden tener efecto. El pecado afecta el entendimiento de la ciencia cuando entra el materialismo filosófico, y los científicos piensan que el mundo es meramente un mecanismo o el resultado del movimiento azaroso de los átomos, en lugar del dominio personal que Dios gobierna.

El pecado puede entrar en nuestro entendimiento de la Biblia si ignoramos el hecho de que es la Palabra de Dios y que tiene autoridad divina especial. Pero el pecado también puede afectar nuestro entendimiento de la Biblia de maneras más sutiles. Aunque podamos reconocer verbalmente que es la Palabra de Dios, aún así podemos menospreciar lo que tiene que decir acerca del pasado antiguo y de los orígenes del mundo, porque lo consideramos ingenuo. Otra alternativa equivocada dice que ella meramente obtuvo sus perspectivas ingenuas del contexto del Oriente Próximo antiguo.

Es verdad que Dios eligió entregar Génesis 1-3 originalmente a personas que vivieron en el Oriente Próximo antiguo. Pero, debido a que Dios es Dios, Él puede decir algo diferente a lo que creyeron las culturas circundantes. Y Él lo hace. Génesis 1-3 contrasta marcadamente con el Oriente Próximo antiguo porque proclama que hay un solo Dios que hizo todo. Se separa del politeísmo circundante. De la misma manera, si Dios lo desea, Él puede decir cosas diferentes de las que las culturas antiguas pudieron haber creído sobre el ambiente natural.

También podemos perder el punto de la Biblia si pensamos que debe ser técnicamente precisa de manera científica, para poder de alguna manera “estar a la altura” de la calidad y el prestigio de la ciencia moderna. Dios, en su sabiduría, eligió escribir Génesis no principalmente para los técnicos especialistas en las ciencias, sino a toda clase de personas en toda clase de culturas, incluyendo culturas precientíficas. Él, por lo tanto, habla de maneras ordinarias, al nivel de la experiencia ordinaria. Como seres humanos completos, necesitamos saber lo que Él dice acerca del pecado y la redención, más de lo que necesitamos los descubrimientos técnicos de la ciencia.

Lidiando con las discrepancias aparentes

Entonces, ¿qué hacemos si encontramos discrepancias aparentes entre Génesis 1-3 y lo que los científicos modernos dicen acerca del origen del mundo? Debe ser ocasión para reexaminar Génesis 1-3 y reexaminar las declaraciones de los científicos modernos. Los malentendidos pueden colarse en ambas áreas.

Pero sería un error forzar Génesis 1-3 en un molde que ya está formado por las declaraciones científicas modernas. Eso resultaría en una distorsión del significado de Génesis 1-3. Y también involucraría aceptar de manera ingenua las declaraciones científicas, en lugar de examinarlas críticamente.

De hecho, el enfoque apropiado es tratar de hacer encajar la ciencia en la perspectiva del mundo que la Biblia nos ofrece, especialmente en Génesis 1-3. Vivimos en el mundo de Dios. Y somos hechos a imagen de Dios, lo que nos da esperanza para la investigación científica: científicos hechos a la imagen de Dios pueden tratar de pensar los pensamientos de Dios tras Él al nivel de criaturas.

Futura consideración

El proceso de reexaminar la ciencia es un proceso complicado. Afortunadamente, tenemos libros en los que autores cristianos, con lealtad a la inspiración divina de la Biblia, intentan abordar las preguntas a detalle. A veces ellos están en desacuerdo unos con otros. Pero es una tarea digna: tratar de entender la manera en que Dios gobierna el mundo, dentro del marco proveído por el entendimiento que Dios nos da en la Biblia.


Publicado originalmente en Crossway. Traducido por Ana Ávila.
Imagen: Lightstock
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