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Tu pareja debe completarte: Lo que significa convertirse en una sola carne

Cuando los cristianos pensamos sobre el matrimonio perfecto, no debemos tomar nuestros principales ejemplos de las comedias románticas. Sin embargo, hay al menos un ejemplo que podemos tomar: deberíamos poder mirar a nuestro cónyuge a la cara y decirle “Tú me completas”.

Si no me crees, escuchemos a Juan Calvino. Escribiendo sobre el primer matrimonio, dijo:

“Algo fue tomado de Adán, para que él pudiera abrazar, con mayor benevolencia, una parte de sí mismo… ahora se veía a sí mismo, que antes había sido imperfecto, completo en su esposa” (Comentario sobre Gn 2:21).

Esta plenitud de esposo y esposa es la razón por la que el apóstol Pablo puede decir que amar a tu cónyuge es amarte a ti mismo (Ef 5:28). Los dos realmente son uno y esto significa mucho más que un sentimiento. Significa que son una sola carne.

Viviendo juntos como una sola carne

Pablo escribe:

“Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de Su cuerpo. Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia” (Efesios 5:28-32).

¿Qué significa vivir como uno? Estas son algunas implicaciones de que un esposo y su esposa sean una sola carne.

UN CUERPO

Los dos realmente son uno y esto significa mucho más que un sentimiento. Significa que son una sola carne

Para entender esta unidad, tenemos que ver qué es la unidad de la cual habla Génesis 2:21-24. Es la unidad de un cuerpo. Dios creó a Adán primero, pero Adán está incompleto: “No es bueno que el hombre esté solo”. Aún entre los animales, “no se encontró una ayuda que fuera adecuada para él” (Gn 2:18, 20). Entonces Dios creó una ayuda idónea adecuada para Adán y lo hizo del mismo cuerpo de Adán (1 Co 11:8).

Cuando Adán ve a Eva, dice: “Hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2:23). Es por esta razón, dicen las Escrituras, que “el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn 2:23-24; Ef 5:31). Debido a que son una sola carne, ellos se convertirán en una sola carne.

UNA MISIÓN

La unidad matrimonial crea unidad de vocación. Adán recibió un llamado original, ser fecundo y multiplicarse, llenar la tierra y someterla, y esto es algo que no podía hacer solo (Gn 1:28; 2:18). Así que la mujer fue hecha para el hombre (1 Co 11:9). A diferencia de los animales, solo la mujer era una ayuda adecuada para este trabajo (Gn 2:20).

UNA UNIÓN

La unidad bíblica requiere dejar otras uniones, especialmente los padres. El salmista lo explica como una unión a una nueva familia: “Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído; Olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre. Entonces el Rey deseará tu hermosura” (Sal 45:10-11). Esto nos dice que la unión marital es distinta de las comunidades de familia extendida. Comienzan una nueva relación cabeza-cuerpo. Por tanto, la familia conyugal es la institución cívica más básica. Es una sola carne.

UNA PROMESA

Un tercer significado de la unidad bíblica es la permanencia. El mismo Jesús hace esta conexión: “Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe” (Mt 19:6). Aún para los cristianos y las iglesias que reconocen ciertas razones estipuladas para el divorcio, el divorcio siempre es trágico porque rompe el cuerpo. Como la muerte, el divorcio separa dos cosas que van juntas. Los cristianos contraen matrimonio prometiendo un compromiso de por vida y hacen todo lo posible para que el matrimonio dure hasta el final.

UN AMOR

Una implicación final de que el matrimonio es una unión de una sola carne es la lógica del amor. Como dice Pablo en la carta a los Efesios, amar a un cónyuge es amarse a uno mismo (Ef 5:28). Cuando un esposo ama a su esposa, ama su cuerpo, y cuando una esposa ama a su esposo, ama su cabeza. Por eso es tan trágico odiar al cónyuge. En realidad, es una forma de odiarse a uno mismo. Abusar de tu esposa es abusar de ti mismo. Despreciar a tu esposo es despreciarte a ti misma.

Desafíos para vivir como una sola carne

Creo que muchos, si no la mayoría, de los cristianos dirían que la imagen bíblica del matrimonio es realmente atractiva. Es alentadora e inspiradora. Entonces, ¿por qué es tan difícil?

Abusar de tu esposa es abusar de ti mismo. Despreciar a tu esposo es despreciarte a ti misma

El pecado es siempre la primera respuesta. Los únicos candidatos al matrimonio son pecadores y tendrán la desventaja adicional de vivir, trabajar y hacerse amigos de otros pecadores. Además de esto, las fuerzas pecaminosas y los poderes del mal los afligirán y atacarán durante su vida. La vida en la tierra es trabajo arduo (Job 7:1) y nuestros matrimonios existen solo en la tierra.

Sin embargo, existen ciertos desafíos específicos y predecibles al vivir como una sola carne. Todos los buenos consejeros matrimoniales saben hablar de dinero y familia extendida. Advierten sobre los peligros de trabajar demasiado o dedicar demasiado tiempo a los amigos y pasatiempos. Estos son peligros predecibles y muy reales. Sin embargo, cada uno de estos peligros recae sobre el aspecto de la identidad: qué pensamos que es el matrimonio y quiénes pensamos que somos.

INFLUENCIA DE LOS PADRES

La influencia de nuestros padres ciertamente continúa después de casarnos, pero la enseñanza bíblica de la unidad del matrimonio es clara en cuanto a que la autoridad de los padres termina cuando el hombre y la mujer se casan. El esposo y la esposa deben seguir honrando y respetando a sus propios padres y suegros, pero también deben separarse de ellos de manera apropiada. La familia extendida no debe interponerse entre el marido y la mujer, ni tratar de poner a uno en contra del otro. Este tipo de consejo es más fácil de dar que de aplicar, pero todo comienza con la comprensión de la unidad del matrimonio. El marido y la mujer son su propia familia.

DINERO 

El dinero también se ve afectado por nuestra forma de pensar. Un matrimonio puede ser dividido cuando uno de los miembros gasta sin tener en cuenta al otro, y esto sucede porque todavía están pensando en “mío” y “tuyo”. Pero en realidad, el dinero y las cosas ahora pertenecen a “ellos” por completo.

El padre de la iglesia del siglo IV, Juan Crisóstomo, lo expresó de esta manera:

“Ante todo, destierra esta noción de su alma: mía y tuya. Si ella dice la palabra ‘mía’, dile: ‘¿Qué cosas llamas tuyas? Porque en verdad no lo sé; yo, por mi parte, no tengo nada propio. ¿Cómo entonces hablas de ‘mío’, cuando todas las cosas son tuyas?” (Homilía 20 sobre Efesios).

TRABAJO

Algo similar ocurre con los compromisos laborales. En el mundo moderno, especialmente con la ruptura de límites claros entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre, la gente trabaja más tiempo que nunca. Gracias a sus teléfonos inteligentes, siguen trabajando aún mientras comen, mientras caminan por el parque y mientras se supone que deben estar durmiendo. Pero este estilo de trabajo drenará un matrimonio.

La unidad bíblica del matrimonio significa que el matrimonio es lo primero. Los cristianos deben entender su “trabajo” como una extensión y aplicación del mandato cultural de la familia, una forma en la que juntos se están multiplicando, llenando la tierra y sometiéndola. Prácticamente, esto significa que lo que hacemos en nuestros trabajos tiene que apoyar el trabajo más básico de nuestro matrimonio y familia. Si nuestros trabajos dañan a nuestra familia, entonces están dañando nuestros propios cuerpos.

AMIGOS

Así también, finalmente, con los amigos. Si bien los hombres y las mujeres naturalmente van a tener sus propios tipos de amigos y, por lo general, amigos que son bastante diferentes entre sí, los límites deben ser claros. Nunca estamos “solos” con nuestros amigos, siempre son parte de nuestro cuerpo. Por lo tanto, lo que hacemos con nuestros amigos y el tiempo que pasamos con ellos también, debe ser bueno para nuestro cónyuge, bueno tanto para la cabeza como para el cuerpo.

El matrimonio que todos queremos

¿Por qué esto se considera como un entendimiento cristiano del matrimonio?

Este entendimiento del matrimonio es cristiano porque proviene de la Palabra de Dios. Aún más, es cristiano porque da testimonio de Cristo. Vive el amor sacrificial que Cristo mostró a la iglesia (Ef 5:25-27). Casarse como cristiano es entrar a una vida de muerte a uno mismo. Los cónyuges no pueden anteponer sus propios deseos. Deben servir al otro y aprender a encontrar su gozo en el gozo de su amado. De hecho, deben comprender que tendrán éxito y prosperarán solo en la medida en que su cónyuge tenga éxito y prospere. Recibirán gloria de la gloria de su otra mitad.

Casarse como cristiano es entrar a una vida de muerte a uno mismo

Un matrimonio cristiano también testifica de la comunión que los creyentes tienen con Cristo. Todas las bendiciones de Cristo son ahora nuestras a través de nuestra unión con Él (1 Co 3: 21-23; Ef 1:3). Estamos tan íntimamente identificados con Cristo que podemos decir: “ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí” (Gá 2:20). Cuando el esposo ama a su esposa como Cristo amó a la iglesia, y cuando la esposa se somete al esposo como al Señor, entonces ellos son un ícono viviente del Cristo completo.

En última instancia, este tipo de matrimonio apunta a ese gran matrimonio al final de la historia, cuando la ciudad santa desciende del cielo, “preparada como una novia ataviada para su esposo” (Ap 21:2). Apunta hacia el gran matrimonio en el que todos nosotros, habiendo sido lavados y hechos sin mancha ni arruga, nos presentaremos a nuestro esposo eterno en esplendor.

Este es el matrimonio, más allá de los mejores matrimonios terrenales, que todos queremos.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
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