Burros que hablan y arbustos en llamas: ¿Cómo explicamos los milagros?

Querido pastor:

Estoy completamente comprometido con la autoridad de la Palabra de Dios y con todo lo que enseña, incluyendo su inspiración, infalibilidad, e inerrancia. Desafortunadamente, tengo esta duda persistente la cual siento que me llena a veces cuando leo ciertas partes de las Escrituras. No es una duda causada por contradicciones “aparentes” y cosas por el estilo, sino una reserva y duda cuando leo las porciones que parecen estar sacadas de un cuento de hadas: cosas como una serpiente que habla, un árbol especial, una zarza ardiente. El burro parlante de Balaam, Sansón quien mató a mil hombres con la mandíbula de un burro, una columna de nube y fuego que iba delante de los israelitas en el desierto, y así sucesivamente. Además de eso, hay pasajes difíciles que carcomen la cuestión de si Dios es bondadoso cuando juzga. Cuando leo las Escrituras con mis hijos y surgen cosas como estas, me siento perplejo e incluso un poco falso al tratar de decirles por qué estas historias son ciertas, pero las de El león, la bruja, y el armario no lo son. ¿Podrías ayudarme?


Querido Josh:

Gracias por tu nota. Aprecio tu honestidad. Por favor, debes saber que la duda no es algo malo en sí misma. La duda puede ser una señal de que estás tomando en serio tu fe. A veces me preocupo por los cristianos que no tienen preguntas. Eso puede ser una señal de que no están prestando mucha atención a su fe o al mundo que los rodea.

Mencionaste que crees en la Biblia pero a veces luchas con partes que parecen sacadas de un cuento de hadas: serpientes y burros que hablan, peces que se tragan hombres enteros y luego los vomitan en la tierra para que puedan predicar el juicio de Dios, y cosas como las del sol que se detiene todo el día.

Cosas como estas pueden ofender nuestra sensibilidad moderna, ¿no es así? Déjame ofrecerte algunos pensamientos para que los consideres.

A menudo el tiempo en que vivimos nos afecta más profundamente de lo que nos damos cuenta. En nuestra era secular, sin darnos cuenta tendemos a ver las cosas a través de una lente escéptica, incluso cuando nos esforzamos por no hacerlo. Para empezar, aquí hay cuatro maneras en que nuestra visión de la realidad puede verse afectada por el mundo que nos rodea.

1. Una baja comprensión de Dios

Imagina que tenemos la siguiente conversación en una cafetería. “¿Crees que, si Dios quisiera, podría levantar toda esta cafetería?”, pregunto. “Bueno, supongo que si quisiera, podría”, quizá responderías tú. “Entonces, ¿sería ilógico decir que si Dios puede levantar toda la tienda, también puede levantar un paquete de azúcar de nuestra mesa?”. Me imagino que responderías que el paquete de azúcar sería algo mucho más fácil de hacer, dada la capacidad que Dios tiene de levantar toda la tienda.

Como cristianos creemos que Dios creó el mundo de la nada. Creemos que se ha revelado a sí mismo en la naturaleza, en las Escrituras, y en la historia a través de la persona de Jesucristo. Estas son las cosas más grandes, como levantar toda la cafetería, por así decirlo. Cuando nos enfadamos con las partes de la Biblia que nos parecen cuentos de hadas, debemos reconocer que en realidad son asuntos menores, como levantar un paquete de azúcar.

Si Dios puede hacer lo más grande, entonces seguramente también puede hacer lo más pequeño.

Si Dios puede hacer lo más grande, entonces seguramente también puede hacer lo más pequeño. Si Él es el autor de la vida misma, ¿no puede llenar los capítulos de Su historia con lo que quiera, con lo que mejor se adapte a sus propósitos, ya sea con serpientes que hablan o burros que profetizan?

2. Un alto concepto de la ciencia secular

Una visión deficiente de la capacidad que Dios tiene de hacer las cosas más pequeñas es a veces el resultado de poner muy en alto las afirmaciones sofisticadas de los científicos seculares. Situarse contra el consenso científico prevaleciente de nuestros días es terrible. No quieres parecer un neandertal. Lo entiendo por completo.

Pero la Biblia dice que ante el mundo debemos parecer un poco tontos, ¿no? Y sin embargo, los científicos ateos parecen tener una visión de las cosas tan sólida como una roca, y con base en evidencia. Pero, ¿de verdad es así?

Considera la famosa máxima de Carl Sagan: “El cosmos es todo lo que es, lo que fue, y lo que por siempre será”. Eso tiene más de cuento de hadas de lo que te imaginas. La ciencia no puede confirmar nada de eso. Por ejemplo, la opinión generalizada es que algún tipo de materia y energía precedió al evento explosivo que formó nuestro universo. Así que incluso según las teorías científicas, el cosmos no es todo lo que alguna vez fue.

Además, varios pensadores ateos de la actualidad están cortejando con la teoría del multiverso, la opinión de que hay un número infinito de universos ordenados al azar que, a través de la selección natural cósmica, finalmente dio paso a nuestro universo. Así, el cosmos es, según ellos, no todo lo que es. ¿Y cuánta arrogancia se necesita para sugerir que podemos probar de manera concluyente que el cosmos es todo lo que será? ¿Puedes ver los cuentos de hadas aquí, también?

3. Una visión domesticada de nuestro mundo

Solo mira nuestro mundo. Está lleno de cosas como de cuentos de hadas. Por ejemplo, una oruga literalmente se digiere a sí misma y se convierte en un líquido similar a una sopa blanda que luego se convierte en un ser colorido capaz de volar. ¿Ves los elementos de un cuento de hadas que acechan afuera de tu ventana?

En el misterioso mundo cuántico, una partícula puede estar en dos lugares simultáneamente. Los electrones pueden existir como ondas o partículas al mismo tiempo. ¿Qué es esto? ¿La guerra de las galaxias? Lo siento por hacer referencia a la cultura pop de la ciencia ficción. Pero todo esto me suena bastante a cuento de hadas.

4. Una visión elevada de nosotros mismos

Antes de cerrar, debo plantear un problema que es bastante personal. A veces… no siempre… pero a veces nuestras dudas sobre la Biblia pueden surgir de otros problemas en nuestras vidas. Cuando no quiero aceptar un cierto mandato moral en las Escrituras, por ejemplo, o si tengo dificultades para cumplirlo, mi conciencia puede sentirse reconfortada al dudar o cuestionar el mandato. En otras palabras, si no tengo cuidado, mi estilo de vida puede llevarme a la duda

O nos pondremos bajo la Biblia, o no. No es fácil. No es una decisión que se hace una vez y listo; es un compromiso que será desafiado a diario.

Eso significa que debo preguntarle a cada duda si es un señal de incredulidad más profunda. Si Dios existe, y si Él se ha revelado a sí mismo, entonces debo aceptar su revelación autoritativa. ¿Es mi duda una señal de mi lucha contra la sumisión a la autoridad de su Palabra? Juzgar la Biblia —cuando, si es verdadera, me juzga a mí— no es sabio. Como dijo Pablo: “Sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso” (Ro. 3:4).

Un verdadero cuento de hadas

El Dios que, después de ser crucificado y enterrado en una tumba prestada, se puso de pie… es digno de tu confianza.

Te animo a enfrentar tus dudas con fe. No es una fe ciega, no, sino “una confianza bien razonada”, como dijo el difunto teólogo R. C. Sproul. Dios te ha dado buenas razones para confiar en Él. Por lo tanto, confía. Confía en su Palabra incluso mientras atraviesas por tus preguntas y dudas.

El mundo está lleno de cuentos de hadas, pero hay un gran cuento que les da todo el significado. El Dios cuyas palabras crearon el tiempo, el espacio, la materia, y la energía al ser; el Dios que en la plenitud del tiempo adquirió carne humana; el Dios que, después de ser crucificado y enterrado en una tumba prestada, se puso de pie con un pie sobre la muerte y el otro sobre el gran engañador, es digno de tu confianza.

Suena como un cuento de hadas, ¿no? De hecho, es el mejor cuento de hadas jamás contado. Y todo es verdad. Cada palabra.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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