Billy Graham, Siervo del Señor: 1918-2018

En la mañana de hoy, miércoles 21 de febrero, el reconocido y amado evangelista Billy Graham partió a la presencia del Señor a la edad de 99 años. “Mi único propósito en la vida es ayudar a las personas a encontrar una relación personal con Dios, que creo que surge al conocer a Cristo”, afirmó una y otra vez durante su vida.

Durante más de 60 años, con un ministerio de alcance global, Graham fue usado por el Señor para marcar toda una época de la historia de la Iglesia, siendo una figura de enorme influencia en el evangelicalismo moderno. El reconocido historiador Mark Noll afirmó en 1998 que “la muerte de Billy Graham marcará el fin de un importante período histórico”, mientras J.I. Packer atribuye a Graham la convergencia y forma del movimiento Evangélico.

El pastor Graham fue conocido por su famosa pasión evangelística y ferviente oratoria al llamar a personas de todos los rincones del mundo a creer en Cristo Jesús para vida eterna. Él saltó a la fama en la década de los 40 debido a su predicación, y de ahí en adelante fue considerado como el predicador más importante del Siglo 20. Su influencia se extendió más allá de la predicación multitudinaria, siendo el fundador de importantes organizaciones como Christianity Today, apoyando a Martin Luther King durante el Movimiento por los Derechos Civiles, y aun atravesando la Cortina de Hierro durante la Guerra Fría.

La fuerza que me quede, el tiempo que Dios me permita tener, va a ser dedicado a hacer la obra de un evangelista, mientras tenga vida.

Durante sus famosas cruzadas, se estima que Graham predicó el evangelio ante una audiencia de 215 millones de personas en total durante su vida, ministrando en más de 180 países. Esto lo hizo la persona que ha predicado a más almas en toda la historia de la Iglesia, agregando a eso las extensas transmisiones de sus sermones en radio y televisión. Se calcula que más de tres millones de personas hicieron profesiones de fe a través de sus llamados.

Billy Graham durante una cruzada en Corea del Sur en 1972. Más de 73 millones de personas asistieron.

Su influencia fue palpable también en los presidentes de los Estados Unidos y aun en la Reina Isabel de Inglaterra. Siendo un reconocido cristiano conservador, Graham se reunió con 13 de los 45 presidentes que ha tenido su nación —demócratas y republicanos— desde Harry Truman hasta Donald Trump, muchos de los cuales le invitaron a orar y buscaron su consejo. Graham recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1983, y luego una Medalla de Oro de parte del congreso Estadounidense (1996). Desde 1950 hasta su muerte, su nombre estuvo presente en todo tipo de listas de los hombres más admirados de Estados Unidos.

Algún día leerás o escucharás que Billy Graham está muerto. No creas ni una palabra de eso. Estaré más vivo de lo que estoy ahora. Solo que habré cambiado mi dirección.

Debido a su edad avanzada y a la enfermedad de Parkinson que padecía, Graham ya no estaba tan activo dentro de la palestra pública. Al sentir los efectos de su enfermedad, Graham comenta: “Mi mente me dice que debo ir a la obra, pero simplemente no puedo. Voy a predicar hasta que no haya aliento en mi cuerpo. Fui llamado por Dios, y hasta que Dios no me diga que me retire, no puedo hacerlo. La fuerza que me quede, el tiempo que Dios me permita tener, va a ser dedicado a hacer la obra de un evangelista, mientras tenga vida”.

Unas de las características más conocidas de Graham fue su profunda sinceridad e integridad, que mantuvo a los ojos públicos a pesar del extenso escrutinio de la prensa internacional por más de 60 años, llegando a ser un ejemplo para incontables cristianos en todo el mundo. Un asociado llegó a comentar que “Mi primera impresión de este hombre no era de su buen parecido si no de su bondad: No de sus extraordinariamente variados compromisos, sino de su compromiso con su Señor y Maestro”.

Demos gracias al Señor por el legado de un hombre único en la historia, y que ahora está en la presencia de Aquel que lo llamó a proclamar su evangelio. Como dijo décadas atrás, “Algún día leerás o escucharás que Billy Graham está muerto. No creas ni una palabra de eso. Estaré más vivo de lo que estoy ahora. Solo que habré cambiado mi dirección. Estaré en la presencia de Dios”.

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