9 cosas que debe saber sobre Corea del Norte

Hace poco murió un estudiante universitario estadounidense que regresó a su país con graves daños cerebrales después de estar detenido en un campo de prisioneros norcoreano. Cuando Otto Warmbier, de 22 años, regresó a casa a principios de este mes, se informó que se encontraba en condición estable, aunque los médicos dijeron que tenía importantes daños cerebrales. Warmbier fue acusado de entrar en el país con la intención de “derribar el fundamento de su unidad de pensamiento”, y acusado de subversión y “acto hostil” por intentar robar, supuestamente, un estandarte de propaganda de un hotel. Después de un juicio de una hora, Warmbier fue sentenciado a 15 años de trabajos forzados.

Aquí nueve cosas que deberías conocer acerca de Corea del Norte, la nación más represiva del planeta.

1. Corea del Norte se creó después de que el país se dividiera a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Tras la rendición de las fuerzas japonesas en 1945, el general Douglas MacArthur, comandante supremo de las potencias aliadas, emitió la “orden general nº 1”. En esta orden, se exigía al imperio japonés rendir todos los emplazamientos de Corea al Norte de la latitud 38 a la Unión Soviética, y todas aquellos que estaban al sur de esa marca a los Estados Unidos (la elección arbitraria de la línea divisoria, que ha afectado las relaciones internacionales durante más de 70 años, fue “recomendada por dos coroneles agotados que trabajaban hasta altas horas de la noche”). Ese diciembre, los soviéticos nombraron a un líder de la guerrilla comunista llamado Kim Il-sung como presidente de la rama norcoreana del Partido Comunista de Corea. Cuando la República Popular Democrática de Corea fue instituida en septiembre de 1948, los soviéticos reconocieron a Kim Il-sung como líder de Corea, tanto del norte como del sur. La autocrática familia Kim (Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-il, y su nieto Kim Jong-un) han gobernado el país desde entonces.

2. Intentando lograr que su sueño de unificación se convirtiera en realidad, Kim Il-sung lanzó la primera acción militar de la Guerra Fría invadiendo la República de Corea en junio de 1950. Las Naciones Unidas ayudaron a Corea del Sur, proveyendo Estados Unidos más de dos tercios de las fuerzas militares. Después de cuatro meses de lucha, la República Popular Democrática de Corea estaba a punto de perder cuando China vino a su rescate. La lucha continuó hasta 1953 cuando se firmó un armisticio que creó una zona desmilitarizada coreana, separando Corea del Norte y del Sur. Dado que no se ha firmado nunca un tratado de paz, y debido a que Estados Unidos tiene un tratado de defensa mutua con la República de Corea, Estados Unidos está en posición de ir a la guerra si la República Popular Democrática de Corea retoma sus ataques sobre Corea del Sur.

3. Poco después de tomar control de su país, Kim Il-sung desarrolló un culto tan fuerte a su persona que sigue siendo, incluso después de muerto, el “eterno presidente de la república” bajo la constitución del país. Antes del primer año de su nombramiento, Kim Il-sung se refería a sí mismo como “El gran líder” y erigía estatuas suyas (el país posee en la actualidad más de 500 estatuas de él). Su cumpleaños es una fiesta nacional conocida como “día del sol”, y en 1997, Kim Il-sung incluso creó un nuevo calendario que volvía a calcular el tiempo desde el año 1912, cuando él “llegó a la tierra desde el cielo”.

4. En 1972, después de rendir su cargo soviético de primer ministro y convertirse en presidente de Corea del Norte, Kim Il-sung instituyó la ideología conocida como juche, una forma hipernacionalista de autoconfianza. Como explica la República Popular Democrática de Corea: “La idea juche significa, en pocas palabras, que los amos de la revolución y la construcción son las masas del pueblo, y que son también la fuerza motriz de la revolución y la construcción. La idea juche se basa en el principio filosófico de que el hombre es el amo de todo y decide todo”. Escribiendo para el Stanford Journal of East Asian Affairs, Grace Lee explica cómo esta ideología oficial de estado autárquico es utilizada para mantener a la población de Corea del Norte bajo control:

El régimen de Kim Il Sung instruyó al pueblo norcoreano en la ideología juche utilizando una analogía extraída de la anatomía humana. El “gran líder” es el cerebro que toma las decisiones y emite las órdenes, el partido es el sistema nervioso que canaliza la información, y el pueblo son los huesos y los músculos que ejecutan las órdenes físicamente. Este sistema de creencias, que se inculca en los norcoreanos desde la temprana niñez, los hizo dóciles y leales a Kim Il Sung incluso ante las hambrunas y crisis de energía que han devastado el país.

5. Kim Il-sung colocó a su hijo en puestos de poder para que en 1994 Kim Jong-il se convirtiera en el “líder supremo” de la República Popular Democrática de Corea. A lo largo de los tres años siguientes, el sistema de agricultura de Kim Jong-il causaría una hambruna que mataría a 3 de los 22 millones de personas del país. (Jordan Weissmann del Atlantic, dice que bajo la idea del juche: “Se esperaba que los agricultores superaran a la madre naturaleza e hicieran crecer suficientes cultivos para alimentar a toda la población”). En el 2012 los norcoreanos nuevamente sufrieron otra hambruna creada por el hombre, que llevó a una inanición masiva. Según un informe creíble de Asia Press International, las autoridades norcoreanas incluso impusieron severos castigos por presuntos actos de canibalismo y venta de carne humana.

6.  Mientras su pueblo pasaba hambre, Kim Jong-il se centró en una política de songun (el ejército es primero), gastando un tercio de los ingresos nacionales para mantener al cuarto ejército más grande del mundo. Los ciudadanos del país son extremamente pobres (el PIB per cápita en el 2014 era de $538 dólares, comparado con los $27,221 en Corea del Sur y los $55,836 en Estados Unidos), así que para mantener el control de la población, la familia Kim ha mantenido un sistema masivo de kwanliso (campos de prisioneros políticos al estilo gulag). Como explica Human Rights Watch:

Se calcula que entre 80,000 y 120,000 norcoreanos aún están en los kwanliso, que se caracterizan por abusos sistemáticos y condiciones de vida mortíferas que incluyen torturas y abusos sexuales por los guardias, raciones próximas a la inanición, trabajos forzados extenuantes en situaciones peligrosas, y ejecuciones. Las condiciones laborales en estos emplazamientos son extremadamente difíciles, e incluyen la exposición a un clima duro, herramientas rudimentarias, carencia de equipo de seguridad, y un alto riesgo de accidentes en el lugar de trabajo. La tasa de mortalidad es muy alta, según contaron los sobrevivientes de estos campos de prisioneros políticos a Human Rights Watch.

7. El conocimiento del mundo exterior es limitado para la mayoría de los ciudadanos norcoreanos. Todas las televisiones legales están sintonizadas con una programación doméstica controlada por el estado, y fuera de la red doméstica cerrada, no hay acceso a internet. El estado mantiene una red de informantes que monitorizan e informan a las autoridades sobre los compañeros ciudadanos que son sospechosos de comportamiento criminal o subversivo. Usa Today indica que un acceso no autorizado a emisiones de radio o televisión no estatales conlleva castigos severos.

8. La libertad religiosa o de creencia no existe en Corea del Norte. De hecho, es fuertemente reprimida, según informa la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés). El gobierno de Corea del Norte persigue y castiga sin descanso a los creyentes religiosos por medio del arresto, tortura, encarcelamiento, y en ocasiones, la ejecución, añade la USCIRF. Una vez encarcelados, los creyentes religiosos normalmente son enviados a campos de prisioneros políticos, donde son tratados con extraordinaria crueldad.

9. Las Naciones Unidas calculan que menos del 2 por ciento de los 25 millones de habitantes son cristianos. El régimen norcoreano considera que el cristianismo es la mayor amenaza, y es lo que más injuria, según la USCIRF, porque asocia esta fe con el occidente, especialmente con Estados Unidos. La USCIRF señala que el régimen intenta activamente identificar y encontrar a los cristianos que practican su fe en secreto, y encarcela a aquellos que atrapa, a menudo junto con los miembros de su familia, incluso si no son igual de religiosos. Según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, decenas de miles de cristianos se encuentran en prisión política y enfrentando trabajos forzados o la ejecución a causa de su fe.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Manuel Bento.
Imagen: Lightstock.
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