5 lecciones al plantar una iglesia en una gran ciudad

5 lecciones al plantar una iglesia en una gran ciudad

Una iglesia que tiene a Jesús y al evangelio como parte central está diseñada para crecer.

Es una de las afirmaciones más claras en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa” (Mt. 5:14, 15). Tenemos que entender que la máxima misión de cada creyente es glorificar a Dios y hacer discípulos. Para hacerlo, debemos proclamar la luz del evangelio en nuestras oscuras comunidades. Sin embargo, la pregunta es ¿cómo? ¿Cómo podemos llevar a cabo la labor de ser “la luz del mundo”?

Bien, podríamos hablar de la labor individual de cada creyente: la importancia del evangelismo personal, la ayuda comunitaria, o la bondad de la hospitalidad. Sin embargo, perderíamos la esencia del mensaje de Jesús. Recordemos que Jesús, en el pasaje arriba, estaba hablando a sus seguidores, propiamente a sus discípulos. Y mientras esperaríamos que Jesús dijera: “Ustedes son las luces del mundo”, Él dijo: “Ustedes son la luz del mundo”.

La razón es que la pluralidad de creyentes conforma la singular unidad de la iglesia. Jesús dijo que la iglesia sería una institución conformada por sus discípulos (Jn. 13:35), y que sería invencible (Mt. 16:18). Es por eso que hace poco abrimos por primera vez las puertas de la Iglesia Bautista Gracia Abundante de la Ciudad de México. Está por demás decir que he aprendido muchas lecciones durante este tiempo. Aquí solo algunas de las lecciones más relevantes.

1. Dios bendice plantar iglesias.

A Dios le agrada cuando una iglesia que expone solamente su Palabra abre las puertas en una comunidad. El llamado efectivo sobre los santos de Dios se hace realidad, la luz del evangelio comienza a alumbrar, familias comienzan a ser transformadas, matrimonios reparados, y la Palabra de Dios se siembra en el corazón de muchos.

Como pastor, he sido testigo de la bendición de Dios en mi vida. He podido ver el nacimiento de nuevos cristianos y mostrarles en la Biblia las verdades eternas. No solo he aprendido a predicar en la iglesia, sino en mi hogar también. El evangelio toma parte central en mi vida al ver que mis fracasos y pecados son perdonados semana a semana de la misma manera que Dios perdona los de un nuevo creyente. Es una verdadera bendición ver el poder del evangelio, la fe de las personas, cómo Dios hace crecer su iglesia, cómo Dios prospera los recursos, y cómo Dios no tiene límites.

2. Es una iglesia, no solamente una misión.

Desde el primer día que nuestro lugar de reunión abrió sus puertas, era una iglesia. La iglesia se conforma de discípulos de Jesús, y teníamos por lo menos 10 personas salvas y sedientas de ser parte de esta nueva comunidad. Por lo tanto, desde el primer día tuvimos oración inicial, cantos, bienvenida, predicación, tiempo de compañerismo, entre otras cosas.

Empezamos como iglesia porque eso estábamos plantando.

Entiendo que hay diferentes contextos, además de diversas filosofías sobre cómo plantar una iglesia. De ninguna manera me opongo a ellas, siempre y cuando los principios sean bíblicos. En nuestro caso, empezamos como iglesia porque eso estábamos plantando, lo cual ayudó a que desde el primer domingo la gente supiera que en todo el sentido de la palabra estábamos haciendo una labor de plantar una iglesia.

3. La mies es mucha.

No solo la mies es mucha, sino que en muchos casos, está lista. No debería sorprendernos, pero admito que me sucedió. Hemos tenido a personas que me han dicho, en efecto: “Quiero nacer de nuevo”. Ha sido fascinante ver la mano de Dios salvando a todas las personas que han sido atraídas a Cristo por el Espíritu. Hemos visto que es categóricamente falso suponer que ya no hay personas que reciban el mensaje del evangelio.

La oscuridad espiritual es densa, y a esto se añaden las cientos de congregaciones donde predican falsedad y herejía. Hemos recibido a personas que buscan una iglesia donde solo se predique la Biblia. Hemos recibido a individuos que vienen confundidos con respecto al tema de la salvación. Se creen salvos porque hicieron una oración, o porque los bautizaron en sus primeras visitas a sus respectivas iglesias. Recibimos a personas que han sido heridas, lastimadas, y maltratadas por pseudo-pastores que son neófitos o sencillamente inadecuados para pastorear (1 Ti. 3:1-7). Hay una gran necesidad de iglesias saturadas con la Biblia, con la pura enseñanza de la Palabra de Dios.

4. El enfoque debe ser la Biblia.

Mientras planeábamos nuestra estrategia de plantación, mi mente primero corrió a esquemas estructurales. Pero pronto me di cuenta que mis esfuerzos se verían recompensados con un éxito carente de poder espiritual.

Mi ocupación es la de centrar todo alrededor de la Biblia, y Dios hará el resto.

En realidad, lo que quería era un lugar donde todo girara alrededor de la Biblia. Absolutamente todo. Así que el orden de servicio no se distingue por ser espontáneo, sino que es cautelosamente preparado durante la semana. Tenemos lecturas bíblicas que apuntan hacia verdades específicas que queremos enfatizar. Tenemos razones de por qué cantamos lo que cantamos. Queremos que nuestra música sea doctrinal, es decir, que enseñe acerca de las verdades de la Biblia. La predicación es expositiva, con el enfoque en interpretar y explicar cada versículo de manera que la gente pueda ver la gloria de Dios desplegada en cada página de la Biblia

El pastor John MacArthur constantemente explica: “Que el pastor se preocupe por la profundidad de su predicación, y Dios se ocupará por la anchura de su iglesia”. Esta simple verdad es tan cierta que hay pocas semanas en las que no tenga que traer a memoria ese proverbio. Mi ocupación es la de centrar todo alrededor de la Biblia, y Dios hará el resto.

5. La iglesia Cristo-céntrica crece.

Durante este tiempo he aprendido que la iglesia Cristo-céntrica crece. No solamente numéricamente (¡muchas personas se han unido a la iglesia!), sino más importante, espiritualmente. Se reúnen con nosotros personas que son “nuevas en la fe” y personas que llevan muchos años en el cristianismo, pero ambas están creciendo y madurando, y las evidencias de su salvación se están haciendo más presentes.

No, nuestra iglesia no es perfecta. No, no significa que el crecimiento numérico significa que la iglesia es saludable, y sé que algunos contextos son más duros que otros. Somos una iglesia imperfecta, con problemas de murmuración, fornicación, inmadurez espiritual, y más. Pero de eso se trata la iglesia, de tener a personas imperfectas siendo limpiadas por el Dios perfecto (Mt. 9:12).

Y una iglesia que tiene a Jesús y al evangelio como parte central está diseñada para crecer. Todo, por supuesto, de acuerdo al plan de Dios. ¡Que el Señor levante más obreros y más iglesias que prediquen solamente su Palabra!


IMAGE: LIGHTSTOCK.

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