3 cosas que debes cuidarte de decir al inicio del servicio

Obviamente, el contexto importa, y no hay necesidad de ser dogmáticos acerca de cómo iniciamos un servicio de adoración de manera informal (o incluso formal), pero aquí hay algunos clichés introductorios comunes que creo que vale la pena considerar en términos de su utilidad para la adoración de la congregación.

1. “¿Cómo están todos hoy?”.

Es sincero. Es agradable. Suena interesado. Pero a veces es una forma extraña de tratar de que todos estén “listos” para el servicio. Cuando un líder de adoración lo grita, es también un comienzo discordante para lo que debería ser un momento de exaltación corporativa del Dios vivo, pero en cambio, suena como el comienzo de un concierto.

¿Cómo están todos?” es lo que grita el cantante en un show, esperando la respuesta requerida —e igualmente cliché— de “¡wooos!” de la multitud. 

Además, invariablemente habrá algunas personas, si no muchas, que se han reunido y que no están bien en lo absoluto. Llevarán heridas, miedos, y preocupaciones. La presión para responder positivamente puede reforzar inadvertidamente la idea de que la iglesia es donde se supone que debemos fingir que todos estamos bien. En lugar de eso, pregúntales en persona cómo están. Y dilo en serio. Así que piensa en evitar el alboroto al principio del servicio. No siempre es inapropiado. Pero puede que no siempre valga la pena.

Pero hay otra cosa que a menudo se dice desde el frente que es un poco peor:

2. “No los escuché. Dije: ¿cómo están todos?”

Aquí es donde el que da la introducción expresa estar decepcionado por el nivel de respuesta de la congregación a su consulta de apertura. Es gracioso, es lindo. La intención es que el que da la bienvenida quiere que la congregación esté comprometida y lista para la adoración. Es un buen deseo. Pero la forma en que esto puede surgir (una vez más aclaro: no siempre) es una especie de avergonzar a la congregación por no responder adecuadamente a quien dio la bienvenida.

En el peor de los casos, para las personas mencionadas anteriormente que pueden estar sufriendo, esto se siente como una presión a mentir. Para otros, es como si estuviéramos midiendo el nivel de desempeño congregacional. Para todos, es un poco raro. El que da la bienvenida no intenta hacer algo negativo al decir esto, pero a veces puede ser una forma extraña de comunicar que la congregación está allí para validar o apaciguar a los que están en el escenario.

3. “¿Dónde está todo mundo?”.

Lo he dicho. Si eres pastor o alguien que ha estado al frente de un servicio, es probable que también lo hayas dicho. No intentamos decir algo negativo con ello. Por lo general, esto se dice cuando hay un un santuario inusualmente vacío o escasamente atendido. Nos llama la atención. Queremos saber, ¿nos perdimos unas vacaciones o algo así?

Pero lo que se dice inocentemente a veces se puede entender como que los que están allí no son importantes. Puede que no estén “todos”, pero algunas personas lo están. Decir “dónde está todo mundo” puede sonar como “ustedes no son suficientes”. 

Nuevamente, no es algo por lo que yo sea demasiado paranoico, pero ciertamente es algo para pensarlo bien. Considera la forma en que esto podría afectar las almas sensibles que se han presentado y están listas para adorar, y no se han preparado para ser parte de su sentimiento de decepción por el nivel de asistencia.

Entonces ¿cuáles son las alternativas?

El llamado a la adoración indica que nos hemos reunido por iniciativa del Señor.

Muchos de nosotros hemos pronunciado estos clichés de introducción antes, y muchos de nosotros continuaremos diciéndolos. Probablemente no son un gran problema. Pero si nuestras reuniones están diseñadas intencionalmente para guiar a las personas hacia la belleza del evangelio y la santidad de exaltar a nuestro Dios santo, al menos vale la pena evaluar de nuevo cómo lo hacemos. Es probable que tu liturgia (orden de adoración) dicte cómo le das la bienvenida a las personas a tu reunión, pero hay algunas alternativas simples y directas que pueden iniciar una reunión de adoración con el pie derecho:

1.  El tradicional llamado a la adoración

¿Por qué pedirle a la gente que se ponga de pie para leer las Escrituras o para tener una sencilla oración? Tradicionalmente, muchas iglesias comienzan la adoración con un llamado a la adoración para indicar que nos hemos reunido por iniciativa del Señor. Es una forma sencilla y bíblica de contrarrestar la implicación a veces inadvertida de que nos reunimos para llamar a Dios, en lugar de que sea al revés.

2. “Estoy/estamos contentos de que estés aquí”

Si tu servicio comienza con anuncios u otro tipo de bienvenida pastoral, ¿qué te parece expresar simple y alegremente tu felicidad por las personas que eligieron reunirse con su iglesia esta mañana? Decirle a la gente que estás contento de que están allí, ya sea un miembro que siempre es diligente para asistir o un invitado que ha venido por primera vez, es una excelente manera de comunicar que tu propósito es servirles y que sean refrescados y cambiados por la gracia que encontrarán.

3. Una simple instrucción a ponerse de pie y adorar

Puede sonar formal, pero si comienzas con canto, simplemente haz que el líder de la adoración le pida a la congregación que se ponga de pie y luego diga algo breve como: “Adoremos al Señor juntos”. Ese es el tipo de cliché que va con el propósito de la reunión y comunica la prioridad de Dios mismo.


Publicado originalmente en For the Church. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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