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En todo el país, los gobiernos estatales están fijando fechas para la reapertura, por fases, de negocios y otras partes de la economía. ¿Cómo será la vida de la iglesia durante esta temporada “intermedia”? ¿Qué implicaciones tiene la reapertura de la iglesia y reunirnos para celebrar el servicio de adoración?

Aquí hay cuatro sugerencias para pastores y líderes, pensando en cuál sería la mejor manera de ministrar en los próximos meses.

1. Cuida tu corazón y observa tus miedos

Muchos pastores sienten una sensación más aguda de su insuficiencia en el ministerio en estos días. Las preocupaciones varían:

  • ¿Se habrá acostumbrado la gente a ver la transmisión en vivo de la iglesia sentados en el sofá en pijama? ¿Querrán aún reunirse?
  • Me pregunto si la gente de mi congregación está viendo otras transmisiones de otras iglesias y escuchando a pastores que predican mejor que yo. ¿Perderemos a miembros de la iglesia después de esto?
  • Nuestra situación financiera es precaria. No estoy seguro si la iglesia será capaz de pagar a todo el personal, incluyéndome a mí.

Algunos de estos temores pueden ser exagerados. Es posible que muchos miembros de la iglesia obtengan una nueva apreciación de poder reunirse después de que pase esta crisis (incluso si estamos a muchos meses de eso), lo que conducirá a un eventual aumento en la asistencia a la iglesia. La tecnología es una bendición para estos tiempos, pero todos sabemos que es insuficiente. Tenemos un anhelo interior de reunirnos como el cuerpo de Cristo. A todos nos hace falta las interacciones cara a cara. Tal vez queramos reunirnos más una vez que esta temporada haya terminado, no menos.

En cuanto a la transmisión en vivo y los podcasts, la congregación conoce de otros servicios de otras iglesias y probablemente escucha a otros predicadores. La buena noticia es que la calidad de la predicación o el estilo de adoración no es el único o principal factor que entra en la membresía de la iglesia.

En cuanto a las finanzas, es probable que los temores no sean exagerados. Muchos pastores pueden estar subestimando el efecto económico de esta crisis y los efectos a largo plazo.

Recuerda: no estás en el ministerio porque eres adecuado, sino porque fuiste llamado

Estas áreas de ansiedad son reales. Pero recuerden esto: ustedes no están en el ministerio porque son adecuados, sino porque son llamados, y Aquel que los ha llamado sabía que estarían en esta temporada cuando los puso en su servicio. Cuida tu corazón, lleva tus sentimientos de insuficiencia al Señor, y deja que estos desarrollen en ti una dependencia más desesperada de su poder. Luego, mira lo Él que hará.

2. Adopta la mentalidad de “creatividad cuidadosa” al considerar el regreso a la iglesia

No volveremos a la normalidad pronto, incluso si la economía se reabre y la gente vuelve a trabajar. Muchas personas estaban en cuarentena y se aislaban antes de que las restricciones del gobierno entraran en vigor hace un mes. Esto no cambiará para algunas personas sólo porque los funcionarios del gobierno dicen que es seguro salir de nuestros hogares.

Esto significa que nadie debería pensar que podemos volver a encender las luces y la iglesia se reanudará como antes. Así como la economía se está reabriendo en fases, también lo harán nuestras iglesias. Tendremos que ser creativos en cómo mitigamos los riesgos asociados con la propagación del coronavirus.

  • ¿Empezaremos por reunir a grupos comunitarios (con diez o menos) en los hogares para ver la transmisión en vivo del servicio de adoración y estudiar la Biblia juntos?
  • ¿Qué pasos puede tomar tu congregación para implementar el distanciamiento social en el templo?
  • ¿Tendrá tu iglesia múltiples servicios al principio, con personas separadas en grupos más pequeños dentro del templo?
  • ¿Cómo le damos la libertad a las personas de que no asuman riesgos necesarios, por ejemplo, los adultos mayores que pueden necesitar permanecer en cuarentena por más tiempo?
  • ¿Cómo continuamos ministrando a aquellos que estarían más seguros en casa?

Ken Braddy, líder de LifeWay, ha compilado una excelente lista de preguntas que los líderes de la iglesia deben considerar a medida que avanzan durante estos tiempos.

La creatividad y el cuidado son importantes mientras buscamos implementar nuevas políticas y procedimientos

La creatividad y el cuidado son importantes mientras buscamos implementar nuevas políticas y procedimientos, dependiendo del tamaño de la iglesia o de la región en la que nos encontremos. Esta semana hablé con un pastor de una iglesia más grande, y sus líderes tienen un plan para lo que sucedería si los únicos que pueden reunirse son los grupos pequeños, mientras que la reunión de grupos grandes tendría que permanecer cancelada por el resto del año. Esperan que la situación mejore para que puedan descartar ese plan, pero la previsión en el desarrollo de planes para múltiples escenarios será importante para los líderes en los próximos días.

3. Muestra gracia a los miembros de la iglesia y líderes que lleguen a conclusiones diferentes

Algunas personas todavía tendrán miedo de las grandes multitudes, por lo que las iglesias pueden tener una asistencia reducida por un tiempo. Mientras que algunos pueden pensar que es hora de reunirse todos juntos de nuevo como antes. Muestra gracia a los miembros de la iglesia que pueden pensar que tus políticas son imprudentes, en cualquier extremo, y recuérdales que estás tratando de tomar las mejores decisiones para todos. (LifeWay Research tiene un recurso gratuito para ayudarte a encuestar tu congregación con el fin de discernir las perspectivas de tu gente).

Muestra gracia a otros líderes de la iglesia, también, quienes pueden llegar a diferentes conclusiones con respecto a la mitigación del riesgo. Tú y tu equipo tendrán que tomar decisiones en oración sobre muchas ideas y opiniones.

4. No pierdas la oportunidad de reforzar lo que es esencial

Tenemos la oportunidad ahora mismo de cambiar la forma en que pensamos acerca de la conexión y asistencia a la iglesia. Debemos ir más allá de “vamos a contar cuántas personas vinieron y se sentaron en los bancos el domingo” como una medida de la salud de nuestra iglesia. La pandemia nos recuerda que la salud de la iglesia debe extenderse a una conexión que vaya más allá del servicio de adoración.

Además, como es probable que veamos disminuciones en las ofrendas, pronto decidiremos qué recortes son necesarios; qué ministerios o proyectos tendrán que detenerse temporalmente; qué partidas presupuestarias deben ser reconsideradas. Las restricciones pueden traer claridad. Pueden ayudarnos a reenfocarnos en lo que es más necesario.

¿Cómo continuamos el ministerio con menos personas o menos finanzas? ¿Qué ministerios son esenciales? ¿Cómo ministramos de manera diferente, con menos, yendo hacia adelante, confiando en Dios para que nos ayude a pastorear bien nuestras ovejas?

Mientras pensamos sobre regresar a la vida de iglesia, seamos sabios, audaces, creativos, y esperanzados en lo que implementamos, como una demostración de nuestro deseo de amar a Dios y servir a nuestros vecinos.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Sergio Paz.
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