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El misterioso encuentro descalzo de Josué

La Biblia está llena de historias repetidas. Peter Lethart describe como solía entrenar a sus hijos durante el culto familiar para que fuesen capaces de notar los patrones recurrentes, diciendo cosas como: “¡Wow! Esta es la primera vez que pasa esto en la Biblia”. Podía leer la historia de Moisés encontrándose con Séfora y decir: “¡Este es el primer hombre que se encuentra con su esposa en un pozo!”. Para sus hijos esto significaba: “¡En realidad, esto ya ocurrió antes!”.

Algo similar sucede en Josué 5:13-15, la historia del encuentro de Josué con un misterioso extraño que se autodenomina “capitán del ejército del SEÑOR”. Aún leyendo de forma superficial, la historia sonará familiar a la mayoría de los lectores de la Biblia. Sin embargo, una lectura más paciente también puede ponernos cara a cara con alguien que es incluso mayor que Josué. 

Josué como el nuevo Moisés

La repetición más obvia se produce cuando el capitán le dice a Josué: “Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es santo” (Jos. 5:15). Inmediatamente, recordamos la zarza ardiendo, donde la voz le dijo a Moisés exactamente lo mismo (Éx. 3:5).

Y esta repetición no debería sorprendernos. Josué era el hombre elegido por Dios para ser el sucesor de Moisés (Nm. 27:12-23; Dt. 31:1-8). Recibió el encargo de guiar a Israel a la tierra prometida después de que Moisés fracasó en creerle a Dios en Meribá (Nm. 20:10-13). Dado estos paralelismos claros entre los dos hombres, tiene sentido que Dios se encontrara con Josué de una forma similar y con un mandato similar.

Ciertamente, si suponemos que Josué estaba familiarizado con la historia de Moisés en la zarza, escuchar esta orden probablemente habría servido para fortalecer su fe en la promesa de Dios: “Así como estuve con Moisés, estaré contigo” (Jos. 1:15).

El fin del éxodo

Al considerar el contexto histórico del relato, vemos que los paralelismos continúan.

El encuentro descalzo de Moisés está al principio del éxodo. Es ahí donde recibe la comisión de volver a Faraón y comenzar a liderar a Israel fuera de Egipto hacia la tierra prometida (Éx. 4:7-10). Inmediatamente le sigue una extraña historia de circuncisión (Éx. 4:24-26), mientras que el éxodo mismo es inmediatamente precedido por la primera pascua (Éx. 12-13).

El autor quiere que veamos esta historia como el final del éxodo, con los encuentros descalzos de Moisés y de Josué como dos sujetadores de libros

El encuentro descalzo de Josué está justo después de que él haya llevado al pueblo de Dios a la tierra prometida, habiendo guiado al pueblo milagrosamente a través del Jordán, tal y como Moisés lo había hecho a través del Mar Rojo 40 años antes (Jos. 3; Éx. 14). Esto es inmediatamente precedido por una historia de circuncisión (Jos. 5:1-9), así como la primera fiesta de pascua en Canaán (Jos. 5:10-12).

El autor quiere que veamos esta historia como el final del éxodo, con los encuentros descalzos de Moisés y de Josué como dos sujetadores de libros (una especie de “sandwich” del éxodo). Esto es también mostrado por el hecho de que en el versículo inmediatamente anterior se nos dice que el maná que Dios había estado proveyendo durante 40 años finalmente dejó de caer (Jos. 5:12). En resumen, la historia marca el final de una era y el comienzo de otra.

¿Quién es este misterioso capitán?

Pero quizás el paralelo más interesante (y debatible) entre los dos encuentros descalzos es la identidad de la persona que dice: “Quítate las sandalias”.

Éxodo 3:2 identifica a aquel que habló con Moisés como “el ángel del SEÑOR”. Y, como es frecuentemente el caso con el ángel del SEÑOR, parece que no es un ángel ordinario (creado), sino que se identifica con el SEÑOR mismo. Él no solo habla por Yahweh; habla como Yahweh. Cuando este “ángel” habla, dice: “Soy el Dios de tu padre” (Éx. 3:6). Vemos el mismo patrón con Agar (Gn. 16:7-3), Jacob (Gn. 32:24-31; 48:15-16; Os. 12:4), y Manoa (Jue. 13:17-23). El ángel habla como si fuera Yahweh.

El ángel del SEÑOR no solo habla por Yahweh; habla como Yahweh

Sin embargo, ¿es realmente este el que habló con Josué? Después de todo, el que habla se identifica como “capitán del ejército del SEÑOR” (Jos. 5:14), no como “el ángel del SEÑOR”. ¿Hemos de concluir automáticamente que eran mensajeros distintos? No creo.

En primer lugar, los paralelismos entre los dos sucesos son lo suficientemente marcados como para crear una fuerte presuposición de que sea el mismo mensajero en ambos casos.

En segundo lugar, si ignoramos la división de capítulos y vemos a Josué 6:1 como un paréntesis, Josué 6:2 podría interpretarse como una referencia al capitán cuando afirma: “Pero el SEÑOR dijo a Josué”. Aunque no es algo seguro, esto encajaría con el patrón que hemos visto del ángel del SEÑOR hablando como Yahweh. También explicaría por qué esta historia parece terminar tan abruptamente. Dado el paralelismo con la zarza ardiendo, podríamos esperar que el comandante continúe hablando después de decirle a Josué que se quite las sandalias, tal y como hizo con Moisés. Con esta interpretación, Él lo hace en Josué 6:2.

Cara cara con el mayor Josué

Finalmente, el contexto más amplio del éxodo también apoya esta lectura. El encuentro de Moisés con este “ángel”, a pesar de ser único, no sucedió una única vez. La voz prometió estar con Moisés y los hijos de Israel, guiándolos a la tierra que fluye leche y miel (Éx. 3:12, 17). Y cumplió su palabra. Después de que el ángel los guía al Monte Sinaí (en la forma invisible de una columna de nube; Éx. 14:19-20), Dios dice:

“Yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que Yo he preparado. Sé prudente delante de él y obedece su voz. No seas rebelde contra él, pues no perdonará la rebelión de ustedes, porque en él está Mi nombre”, Éxodo 23:20-21.

No resulta difícil preguntarse: “¿Qué tipo de ángel es este, que es capaz de perdonar (o no) las transgresiones? ¿Quién puede perdonar las transgresiones sino solo Dios?” No sería la última vez que alguien se hiciera una pregunta como esa (cf. Mc. 2:7).

¿Qué tipo de ángel es este, que es capaz de perdonar (o no) las transgresiones?

Resulta que el pueblo se rebeló contra el ángel muchas veces. Pero el ángel permaneció fiel a su promesa realizada a Abraham (Gn. 15:13-16). Los llevó a la tierra y justo después se apareció a Josué, sosteniendo en su mano la espada con la que los había guardado (Éx. 23:20; Jos. 5:13).

¿Quién es este misterioso ángel capitán, que puede perdonar la transgresión y recibir la adoración de Josué sin protestar (Jos. 5:14, cp. Ap. 19:10; 22:9)?

Es por paralelismos como estos que los cristianos a lo largo de los siglos han contestado: “Este es el SEÑOR, ¡Oh maravillosa historia! Este es el SEÑOR, ¡el Rey de gloria!”. En otras palabras, es aquel cuyo nombre significa Josué, y salva a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21). El “ángel que nos redime de todo mal” y nos lleva al verdadero y perdurable descanso (Gn. 48:16; Mt. 11:28; Heb. 4:8-10). Es aquel que gobierna los ejércitos del cielo y a quien ángeles y hombres adoran (Ap. 19:11-14; Heb. 1:6; Mt. 14:33). Jesucristo, el Hijo de Dios, 14 siglos antes de Belén.

Ciertamente, la Biblia está llena de historias repetidas. Así que recuerda a este misterioso capitán de Josué 5, porque no será la última vez que lo veas.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Manuel Bento Falcón.
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