9 cosas que debes saber sobre los fariseos

Hoy en día, llamar fariseo a alguien es considerado un insulto. Se le puede decir a alguien que se apega a las reglas incluso por encima del daño que le puede causar a otras personas. Más comúnmente, es otra forma de llamar a alguien “hipócrita”.

En parte, esta representación se debe a Jesús mismo, quien en repetidas ocasiones se refirió a los fariseos de manera negativa, llamándolos “sepulcros blanqueados” (Mt. 23:27) y teniendo diversos encuentros negativos con estos personajes.

Sin embargo, en tiempos de Jesús y sus apóstoles, ser fariseo era algo de mucha estima. Aún más importante, en su momento los fariseos eran el grupo conservador dentro del judaísmo, y afirmaban muchas de las mismas cosas que Jesús y los discípulos afirmaban.

Aquí hay 9 cosas que debes saber sobre los fariseos:

1. El origen exacto del nombre fariseo es desconocido. Sin embargo, parece venir del hebreo parush, que significa separación. Esto podría implicar su separación de los gentiles (los no judíos), de los judíos que no se apegaban a sus reglas, y aún de la impureza alrededor de ellos.

2. El inicio de los fariseos data del segundo siglo antes de Cristo, por lo que no se mencionan en el Antiguo Testamento, y sobrevivieron como grupo hasta después de la destrucción de Jerusalén. Ellos surgieron de los sacerdotes y maestros de la ley que hicieron resistencia a los saduceos, quienes tenían más asociación con el sumo sacerdote y con las autoridades. Alguien se iniciaba en el grupo de los fariseos a través de un juramento, delante de testigos, de que vivirían su vida completa honrando toda la ley.

3. Los fariseos eran considerados una secta o grupo del judaísmo, y ejercían mucha influencia social. Sin embargo, tal influencia no era oficial, sino más bien una muestra de respeto y admiración por parte del pueblo. Aunque no eran la mayoría en el Sanedrín –el tribunal oficial judío–, ni tampoco representaban el partido de mayor afluencia económica, sí tenían muchos seguidores dentro de los judíos, y eso les daba una gran voz en los conflictos y las decisiones importantes.

4. Los fariseos también tenían dentro de sí divisiones en sus creencias, representadas principalmente por las escuelas de Shamai (con un apego más estricto a las leyes) y Hilel (con una interpretación más flexible y contextual). A los fariseos los consideraban los más expertos y apropiados intérpretes y expositores de la ley. Entre ellos compartían creencias como el monoteísmo, la apreciación de todo el Antiguo Testamento, la resurrección de los muertos, los ángeles, y el reinado terrenal del Mesías. Su enfoque constante era hacia una aplicación diaria de la ley de una manera significativa para los judíos.

5. El Nuevo Testamento contrasta frecuentemente a los fariseos con los saduceos. Este otro grupo solo creía en aquello que estuviera claramente revelado en la ley de Moisés, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento. Los saduceos regularmente tenían una mejor posición socioeconómica y religiosa que los fariseos.

6. Los evangelios hacen referencia a los fariseos unas 100 veces. Los podemos ver pidiéndole a Jesús señales (Mt. 12:38), haciéndole preguntas capciosas (Mt. 19:3), molestándose con Él por no cumplir sus reglas (Mr. 3:6), y hasta invitándolo a compartir (Lc. 7:36). Los fariseos como grupo forman uno de los antagonistas principales de Jesús, incluyendo el haber sido instrumentales en Su asesinato (Jn. 11:47). Sin embargo, Jesús frecuentemente aprobaba sus enseñanzas más conservadoras, en contraste con los otros grupos religiosos de su tiempo (Mt. 23:2-3).

7. Algunos personajes importantes de la historia de la Biblia pertenecían a los fariseos. Uno de ellos fue Nicodemo, considerado por Jesús como maestro de Israel, y quien también intercediera a favor de Él en su muerte (Jn. 3:1-2; 50-51; 19:39). Pablo y algunos cristianos tempranos también fueron fariseos (Hch. 15:5). Como nota al margen, el reconocido historiador Josefo también era parte de este grupo.

8. El apóstol Pablo ataba su adherencia a la ley de Moisés a su posición como fariseo (Fil. 3:4-7; Hch. 26:5). En su defensa en Jerusalén, en Hechos 23:6, él tomó el lado de los fariseos, quienes creían en la resurrección de los muertos, en los ángeles, y en los espíritus.

9. Al día de hoy, los judíos mantienen a los fariseos en alta estima. Ellos fueron responsables de mantener las sinagogas como lugares de adoración a falta de un templo físico, y su énfasis en que las enseñanzas de la ley pueden y deben aplicarse al día a día terminó en lo que hoy es conocido como el judaísmo rabínico, la base de la religión judía en la actualidad.

Hoy, como en el tiempo de los Gálatas, podemos orar y predicar de manera tal que todo hombre sepa “que nadie es justificado ante Dios por la Ley es evidente, porque ‘el justo vivirá por la fe’” (Gá. 3:11, énfasis añadido).


Imagen: Lightstock.
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