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Lectura de Hoy

Devocional: Levítico 10

En Levítico 8, Aarón y sus hijos, mediante un ritual prescrito por Dios, son ordenados sacerdotes. En Levítico 9, comienzan su ministerio. Aquí, en Levítico 10, transcurridos menos de siete días desde la ceremonia de ordenación, dos de los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, meten carbones en sus incensarios y ponen incienso, aparentemente con la intención de añadir algo propiamente suyo a las ceremonias y ritos que Dios había instituido. Pero “salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante él” (10:2). Antes de que Aarón pudiese protestar, Moisés pronuncia un oráculo de Dios: “Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria. Y Aarón guardó silencio” (10:3).

Y hay más. Moisés insiste en que Aarón y sus otros dos hijos, Eleazar e Itamar, no rompiesen el ciclo sagrado de la ordenación participando en un acto de duelo público para Nadab y Abiú. No deben salir del tabernáculo, pues “el aceite de la unción del Señor está” sobre ellos (10:7). Los primos de los difuntos serán más bien los que se ocupen de las obligaciones familiares (10:4-5).

¿Qué hay que pensar sobre este episodio? Un cínico opinaría que de lo que se trata es de elevar el ritual por encima de las personas. ¿No es muy insensible que Dios destruya a dos hijos hechos y derechos de Aarón tan sólo porque quisieran animar un poco más el culto de alabanza?

No pretendo conocer la respuesta a esta pregunta. No obstante, tengamos en cuenta lo siguiente:

(1) Dios había dicho repetidamente que todo lo relacionado con los servicios del tabernáculo tenía que ejecutarse exactamente conforme a la pauta que él había provisto en la montaña. Ya había demostrado ser el Dios que no tolera rivales, y que espera obediencia. Lo que está en juego aquí es si Dios realmente es Dios.

(2) A lo largo de la Biblia, cuanto más cerca se esté de un momento de revelación o de renovación espiritual, más contundente es la sanción divina contra aquellos que desafíen a Dios. Uza extiende la mano para estabilizar el arca, y muere; Ananías y Safira mueren porque mienten. En tiempos espiritualmente más fríos y rebeldes, parece que Dios permite que la gente se tome unas libertades extraordinarias antes de intervenir para pararles los pies. No obstante, son los primeros tiempos, los tiempos de renovación espiritual, los que traen mayores bendiciones: más experiencias de la presencia inmediata de Dios, más celo disciplinado entre los fieles.

(3) En este contexto, es casi seguro que Nadab y Abiú tenían unas motivaciones desafiantes y egoístas. Pues, cuando Aarón propone una modificación diferente de la ceremonia, siendo buenas las motivaciones que le llevaron a hacerlo, vemos una flexibilidad sorprendente (10:16-20).

(4) Esta dura lección sirvió para preparar a los sacerdotes para otro aspecto primordial de su ministerio: “para que puedan distinguir entre lo santo y lo profano, y entre lo puro y lo impuro, y puedan también enseñar a los israelitas todos los estatutos que el Señor les ha dado a conocer por medio de Moisés”, (10:10-11).

 


Este devocional es un extracto de Por amor a Dios, Volumen 1, por Donald A. Carson © Publicaciones Andamio, 2013. Usado con permiso.

Levítico 10

El pecado de Nadab y Abiú

10 Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del SEÑOR fuego extraño, que Él no les había ordenado. Y de la presencia del SEÑOR salió fuego que los consumió, y murieron delante del SEÑOR. Entonces Moisés dijo a Aarón: «Esto es lo que el SEÑOR dijo:

“Como santo seré tratado por los que se acercan a Mí, Y en presencia de todo el pueblo seré honrado”».

Y Aarón guardó silencio. Moisés llamó también a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: «Acérquense, llévense a sus parientes de delante del santuario, fuera del campamento». Y ellos se acercaron y los llevaron fuera del campamento todavía en sus túnicas, como Moisés había dicho.

Luego Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: «No descubran su cabeza ni rasguen sus vestidos, para que no mueran y para que Él no desate todo Su enojo contra toda la congregación. Pero sus hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que el SEÑOR ha traído. Ni siquiera saldrán de la entrada de la tienda de reunión, no sea que mueran; porque el aceite de unción del SEÑOR está sobre ustedes». Y ellos hicieron conforme al mandato de Moisés.

Deberes y porciones de los sacerdotes

El SEÑOR le dijo a Aarón: «Ustedes no beberán vino ni licor, ni tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es un estatuto perpetuo por todas sus generaciones, 10 y para que hagan distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, 11 y para que enseñen a los israelitas todos los estatutos que el SEÑOR les ha dicho por medio de Moisés».

12 Entonces Moisés dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: «Tomen la ofrenda de cereal que queda de las ofrendas encendidas para el SEÑOR, y cómanla sin levadura junto al altar, porque es santísima. 13 La comerán, pues, en lugar santo, porque es la porción tuya y la porción de tus hijos de las ofrendas encendidas al SEÑOR; porque así se me ha ordenado. 14 Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda pueden comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los israelitas. 15 La pierna que fue ofrecida levantándola, y el pecho que fue ofrecido meciéndolo, los traerán junto con las ofrendas encendidas de los pedazos de grasa, para presentarlos como ofrenda mecida delante del SEÑOR. Así será para siempre la porción tuya y la de tus hijos contigo, tal como el SEÑOR ha ordenado».

16 Moisés preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, y aconteció que había sido quemado. Y se enojó con Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón y les dijo: 17 «¿Por qué no comieron la ofrenda por el pecado en el lugar santo? Porque es santísima y les ha sido dada para quitar la culpa de la congregación, para hacer expiación por ellos delante del SEÑOR. 18 Miren, puesto que la sangre no había sido traída dentro, al santuario, ciertamente debieran haber comido la ofrenda en el santuario, tal como yo ordené». 19 Pero Aarón respondió a Moisés: «Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante del SEÑOR. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos del SEÑOR?». 20 Cuando Moisés oyó esto, quedó satisfecho.

   

Nueva Biblia de las Américas Copyright © 2005 por The Lockman Foundation, La Habra, California. Todos los derechos reservados. Para más información, visita https://www.nuevabiblia.com

Salmos 11–12

El SEÑOR, refugio y defensa

Para el director del coro. Salmo de David.

11 En el SEÑOR me refugio;
¿Cómo es que ustedes le dicen a mi alma: «Huye como ave al monte?
Porque los impíos tensan el arco,
Preparan su flecha sobre la cuerda
Para disparar en lo oscuro a los rectos de corazón.
Si los fundamentos son destruidos;
¿Qué puede hacer el justo?».

El SEÑOR está en Su santo templo,
el trono del SEÑOR está en los cielos;
Sus ojos contemplan, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
El SEÑOR prueba al justo y al impío,
Y Su alma aborrece al que ama la violencia.
Sobre los impíos hará llover carbones encendidos;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa.
Pues el SEÑOR es justo; Él ama la justicia;
Los rectos contemplarán Su rostro.

Dios, protector del justo

Para el director del coro; sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David.

12 Salva, SEÑOR, porque el piadoso deja de ser;
Porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.
Falsedad habla cada uno a su prójimo;
Hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazón.
Corte el SEÑOR todo labio lisonjero,
La lengua que habla con exageración;
A los que han dicho: «Con nuestra lengua prevaleceremos,
Nuestros labios nos defienden; ¿quién es señor sobre nosotros?».
«Por la desolación del afligido, por los gemidos del menesteroso,
Me levantaré ahora», dice el SEÑOR; «lo pondré en la seguridad que anhela».

Las palabras del SEÑOR son palabras puras,
Plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.
Tú, SEÑOR, los guardarás;
De esta generación los preservarás para siempre.
Por todas partes se pasean los impíos,
Cuando la maldad es exaltada entre los hijos de los hombres.

   

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Proverbios 25

Comparaciones y lecciones morales

25 También estos son proverbios de Salomón, que transcribieron los hombres de Ezequías, rey de Judá:

Es gloria de Dios encubrir una cosa,
Pero la gloria de los reyes es investigar un asunto.
Como la altura de los cielos y la profundidad de la tierra,
Así es el corazón de los reyes, inescrutable.
Quita la escoria de la plata,
Y saldrá un vaso para el orfebre;
Quita al malo de delante del rey,
Y su trono se afianzará en la justicia.
No hagas ostentación ante el rey,
Y no te pongas en el lugar de los grandes;
Porque es mejor que te digan: «Sube acá»,
A que te humillen delante del príncipe
A quien tus ojos han visto.

No te apresures a presentar pleito;
Pues ¿qué harás al final,
Cuando tu prójimo te avergüence?
Discute tu caso con tu prójimo
Y no descubras el secreto de otro,
10 No sea que te reproche el que lo oiga
Y tu mala fama no se acabe.

11 Como manzanas de oro en engastes de plata
Es la palabra dicha a su tiempo.
12 Como pendiente de oro y adorno de oro fino
Es el sabio que reprende al oído atento.
13 Como frescura de nieve en tiempo de la siega
Es el mensajero fiel para los que lo envían,
Porque refresca el alma de sus señores.
14 Como las nubes y el viento sin lluvia
Es el hombre que se jacta falsamente de sus dones.
15 Con la mucha paciencia se persuade al príncipe,
Y la lengua suave quebranta los huesos.
16 ¿Has hallado miel? Come solo lo que necesites,
No sea que te hartes y la vomites.
17 No frecuente tu pie la casa de tu vecino,
No sea que él se hastíe de ti y te aborrezca.
18 Como mazo y espada y flecha aguda
Es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimo.
19 Como diente malo y pie que resbala
Es la confianza en el hombre engañador en tiempo de angustia.
20 Como el que se quita la ropa en día de frío, o como el vinagre sobre la lejía,
Es el que canta canciones a un corazón afligido.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan,
Y si tiene sed, dale a beber agua;
22 Porque así amontonarás brasas sobre su cabeza,
Y el SEÑOR te recompensará.
23 El viento del norte trae la lluvia,
Y la lengua murmuradora, el semblante lleno de ira.
24 Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que en una casa con mujer rencillosa.
25 Como agua fría para el alma sedienta,
Así son las buenas nuevas de una tierra lejana.
26 Como manantial turbio y pozo contaminado
Es el justo que cede ante el impío.
27 No es bueno comer mucha miel,
Ni el buscar la propia gloria es gloria.
28 Como ciudad invadida y sin murallas
Es el hombre que no domina su espíritu.

   

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1 Tesalonicenses 4

4 Por lo demás, hermanos, les rogamos, y les exhortamos en el Señor Jesús, que tal como han recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que deben andar y agradar a Dios, como de hecho ya andan, así abunden en ello más y más. Pues ustedes saben qué preceptos les dimos por autoridad del Señor Jesús. Porque esta es la voluntad de Dios: su santificación; es decir, que se abstengan de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión degradante, como los gentiles que no conocen a Dios.

Que nadie peque ni defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes les dijimos y advertimos solemnemente. Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación. Por tanto, el que rechaza esto no rechaza a un hombre, sino al Dios que les da a ustedes Su Espíritu Santo.

Pero en cuanto al amor fraternal, no tienen necesidad de que nadie les escriba, porque ustedes mismos han sido enseñados por Dios a amarse unos a otros. 10 Porque en verdad lo practican con todos los hermanos que están en toda Macedonia. Pero les instamos, hermanos, a que abunden en ello más y más, 11 y a que tengan por su ambición el llevar una vida tranquila, y se ocupen en sus propios asuntos y trabajen con sus manos, tal como les hemos mandado; 12 a fin de que se conduzcan honradamente para con los de afuera, y no tengan necesidad de nada.

La venida del Señor

13 Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús. 15 Por lo cual les decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. 18 Por tanto, confórtense unos a otros con estas palabras.

   

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