En 1994, Robert Zemeckis estrenó una película que terminó ganando seis premios Óscar, recaudó más de 500 millones de dólares y lanzó a Tom Hanks al estrellato.
El filme cuenta la historia de Forrest Gump, un chico de buen corazón nacido en Alabama, que tiene una discapacidad intelectual y que, al crecer, llega a influir en algunos de los acontecimientos más importantes de Estados Unidos. El cineasta utilizó imágenes generadas por computadora para insertar a Forrest en secuencias históricas reales, de modo que aparece junto a presidentes, estrellas de rock y héroes. Con un poco de magia cinematográfica, se reveló que Forrest fue un contribuyente clave de la historia.
Hace unos años, mientras leía el libro de los Hechos, me di cuenta de la frecuencia con la que aparece Bernabé. Ahí estaba él, al igual que el personaje ficticio de Forrest, en el trasfondo de tantos acontecimientos importantes, desempeñando un papel esencial.
Bernabé en el trasfondo
Piensa en los momentos más memorables de la historia de los Hechos:
- Las personas venden todas sus posesiones y ponen el dinero a los pies de los apóstoles (o mienten al respecto y caen muertos).
- Saulo pasa de ser un perseguidor de la iglesia a convertirse en Pablo, un defensor de Jesús.
- La iglesia crece de manera asombrosa en Antioquía, donde a los seguidores del Camino se los llama cristianos por primera vez.
- Se envía un grupo misionero desde Antioquía para llevar el evangelio hacia el oeste, en dirección a Roma.
Si observas detenidamente, Bernabé aparece en segundo plano en todas estas imágenes:
- Barnabé es uno de los primeros en vender su campo y entregar el dinero a la iglesia, iniciando una tendencia que caracteriza a los primeros seguidores.
- Jesús cambia la vida de Saulo, pero es Bernabé quien acerca a Pablo a los apóstoles —quienes, con razón, se muestran recelosos— y lo invita a asumir su primer cargo ministerial en Antioquía.
- Hablando de Antioquía, cuando la iglesia se encuentra en su etapa más incipiente y vulnerable, los apóstoles confían en Bernabé para que los forme y los discipule en la fe.
- Bernabé hace tan buen trabajo al formar líderes en Antioquía que tanto él como Pablo quedan libres para ser enviados como sus primeros misioneros.
Bernabé sigue apareciendo. Pero si revisas la literatura sobre su vida, pensarías que su única contribución fue la de ser un «consolador». Es cierto que es el «hijo de consolación», pero también es maestro, instructor, viajero, generoso, motivador y líder. Me atrevería a decir que Bernabé es el misionero más subestimado de la Biblia.
Pero es uno de los misioneros más importantes a quienes debemos imitar hoy en día.
Un ejemplo diferente
En ciertas épocas de la historia de las misiones, necesitábamos a «Pablos» para llevar el evangelio a lugares donde nunca se había oído el nombre de Cristo. Piensa en los moravos que, según se dice, partieron con sus provisiones guardadas en ataúdes; o en William Carey, quien salió de Inglaterra hacia la India; o en los innumerables misioneros que entregaron sus vidas en China y África.
Sin embargo, el panorama misionero ha cambiado. Los campos misioneros a los que viajaron estos valientes hombres y mujeres se han convertido ellos mismos en fuerzas misioneras. Si llegas al Aeropuerto Internacional Murtala Muhammed en Lagos, Nigeria, como misionero, debes asegurarte de no toparte con todos los misioneros nigerianos que se dirigen al resto del mundo.
Cualquiera que desee participar en las misiones globales hoy en día también debe ser digno de confianza tanto con las personas como con los recursos
Cada vez hay menos lugares donde se pueda «anunciar el evangelio, no donde Cristo ya era conocido» o donde alguien más no haya sentado ya el fundamento (Ro 15:20). ¡Gracias a Dios! Incluso Irak cuenta con equipos de misioneros costarricenses, e Irán tiene el movimiento eclesiástico de más rápido crecimiento.
Quizás estos tiempos tan distintos exijan una postura diferente basada en un ejemplo diferente. Quizás sea hora de que redescubramos a un misionero que ha pasado desapercibido.
Lecciones de Bernabé
Podemos aprender muchas lecciones de Bernabé. Hace poco invité a doce pensadores y practicantes de la misión global a exponer doce lecciones de su vida en el libro El factor Bernabé: Cómo la colaboración intercultural amplifica la misión global (en inglés). Permíteme resaltar tres lecciones.
1. Bernabé es digno de confianza
Cuando la iglesia de Jerusalén se entera de la obra de Dios entre los gentiles de habla griega en Antioquía, ellos confían en Bernabé para que cuide de esta iglesia joven mientras navega por los peligros de las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas (Hch 11:19-24). Cuando la iglesia de Antioquía recauda dinero para apoyar a los creyentes de Jerusalén durante una hambruna, confían en que Bernabé se lo entregue a los apóstoles (vv. 27-30). Bernabé es digno de confianza tanto con las personas como con los recursos.
Cualquiera que desee participar en las misiones globales hoy en día también debe ser digno de confianza tanto con las personas como con los recursos. Dondequiera que vayas como misionero, trabajarás en un entorno transcultural, no solo con aquellos a quienes intentas alcanzar, sino también con tu propio equipo.
Conozco un equipo misionero en Europa que está formado por personas de siete nacionalidades y cinco continentes. ¡Imagina todas las conversaciones difíciles y los errores culturales que deben superar para tener éxito en la misión! Necesitas un líder que, como Bernabé, sea «un hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe» (v. 24).
Una diferencia cultural importante puede ser la forma de manejar las finanzas. El uso adecuado del dinero y la rendición de cuentas varían de un país a otro. En una misión conectada a nivel global, donde un billón de dólares fluirá hacia y a través de causas cristianas, la rendición de cuentas es necesaria. El informe sobre el estado del cristianismo global para 2026 de Gordon-Conwell estima que setenta mil millones de dólares (o alrededor del seis por ciento) serán malversados por los principales administradores de los fondos cristianos. Eso equivale aproximadamente a lo que se dona anualmente a las misiones globales. Nuestra misión exige hombres y mujeres confiables como Bernabé.
2. Bernabé aboga por los demás
Bernabé entra en la historia de los Hechos con una posición y un poder enormes. Es levita. Tiene cierto nivel de riqueza. Cuenta con conexiones y confianza mutua con los apóstoles. Sin embargo, Bernabé utiliza todo esto para empoderar a los demás.
Pablo es un problema para la iglesia. Cuando era Saulo, los persiguió y los encarceló. Pero incluso como Pablo, después de su experiencia en el camino a Damasco, atrae la persecución y las conspiraciones de las autoridades judías. Es un imán para los problemas en un momento en que los líderes de Jerusalén están orando por la paz para establecer una iglesia que está creciendo.
Así que, cuando Pablo llega a Jerusalén con el deseo de reunirse con los apóstoles, estos se muestran escépticos. En el peor de los casos, Pablo es un infiltrado encubierto, un falso discípulo que sigue tratando de destruir a la iglesia. Pero aun si ahora es un seguidor de Jesús, sigue siendo un pararrayos que podría reavivar el fuego de la persecución.
«Pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino…» (9:27). Más tarde, Bernabé repite esta defensa cuando trae a Pablo de Tarso a Antioquía tras una prolongada ausencia (11:25-26). Y hace lo mismo con Juan Marcos cuando Pablo lo expulsa del grupo misionero (15:36-39).
Jesús está usando a los héroes ignorados y anónimos de este mundo para llevar a cabo Su obra
Nuestra misión global necesita personas que, al igual que Bernabé, no utilicen su poder y su posición para su propio beneficio, sino para el desarrollo de los demás. Hay pensadores y académicos brillantes en el sur global cuyas voces deben ser amplificadas. Hay líderes excelentes que son pasados por alto debido a su juventud o su origen cultural y que necesitan una invitación a la reunión donde se toman las decisiones. Hay profesionales influyentes cuyos métodos no se discuten en los seminarios ni se publican en libros, pero que deben promoverse porque están guiados por el Espíritu. Necesitan un defensor y promotor como Bernabé.
3. Bernabé sabe cuándo dar un paso atrás
Invitar a otros a participar a veces significa ceder tu propio lugar. No está claro cuándo Bernabé se da cuenta de que Pablo lo superará como líder, pero Bernabé conoce su papel y da un paso atrás cuando llega el momento. Hace lo mismo en Antioquía. Es el «pastor fundador» de la iglesia de Antioquía, pero prepara a ancianos lo suficientemente seguros de sí mismos como para enviarlos a él y a Pablo como sus primeros misioneros.
Incluso Juan Marcos, el miembro del equipo que generaba divisiones y que no pudo soportar su primer viaje misionero, sobrepasa a su mentor al entregarnos el Evangelio de Marcos. Bernabé tiene el don de ver la fortaleza en los demás y luego darles libertad para que lo superen.
Esta es una verdad difícil de aceptar: algunos de nosotros tenemos que hacernos a un lado. Al observar el panorama misionero mundial, veo que Dios está levantando nuevos líderes más rápido de lo que los líderes actuales están dispuestos a ceder el paso. Tenemos excusas: son jóvenes; no hacen las cosas como siempre las hemos hecho; los donantes no confiarán en ellos. Pero para cumplir la misión que Jesús nos ha encomendado, debemos aceptar que nuestro nombre pase de la primera posición al segundo lugar, o incluso a una nota al pie. Este es el camino de Jesús. Esto es lo que Bernabé modela para nosotros.
Creo que estamos en el período más emocionante de la historia de la misión. Los seguidores de Jesús de todas partes están yendo a todas partes con las buenas nuevas del evangelio. Jesús está usando a los héroes ignorados y anónimos de este mundo para llevar a cabo Su obra.
Bernabé nos da un ejemplo que no debemos pasar por alto. ¿No es mejor permanecer en segundo plano cuando la imagen representa la misión más significativa de la historia de la humanidad?