Descansa, aunque no te lo merezcas
Fuimos hechos para trabajar bien y para descansar bien. El problema es que con demasiada frecuencia no lo hacemos.
Fuimos hechos para trabajar bien y para descansar bien. El problema es que con demasiada frecuencia no lo hacemos.
Podemos enfrentar la realidad del incansable paso del tiempo y navegarla con sabiduría. Podemos ser buenos mayordomos de los minutos que Dios nos permite experimentar en esta tierra.
Se nos olvida que nuestras tareas pueden ser un acto de adoración. Entonces, ¿qué hacer cuando nos enfrentemos a la falta de ganas de levantarnos y actuar?
Mamás, la percepción de la sociedad no es el indicador de cuánto valemos o de qué debemos hacer: el Señor lo es.
Una buena administración es consecuencia de la fe en Cristo, pues esta te lleva a una mayordomía con sabiduría, libertad y gozo.