Regocíjate y haz el bien: La sabiduría de Eclesiastés 3:12-13 para la mujer
La vida no se trata de alcanzar metas lejanas, sino de recibir con gratitud lo que Dios pone hoy en tus manos.
La vida no se trata de alcanzar metas lejanas, sino de recibir con gratitud lo que Dios pone hoy en tus manos.
Las amistades auténticas no se basan en coincidencias perfectas, sino en un compromiso mutuo y en una raíz común: Cristo.
La santidad cristiana tiene implicaciones para nuestra vida física. ¿Cómo podemos entender esto sin obsersionarnos con el cuerpo?
Aunque la noción de género comienza con nuestros cuerpos sexuados, no se detiene ahí. La masculinidad y la feminidad son realidades teleológicas más amplias.
La vida de fe es una que va más allá de los sentimientos, no necesitamos sentir para actuar y aun en nuestra sequía espiritual podemos aferrarnos a la verdad de que Jesús no se va.