Glorificar a Dios con nuestros cuerpos no se trata de lo que no hacemos
Somos imágenes vivientes de Dios, que respiramos, hablamos, trabajamos, nos movemos y salimos al mundo que Él creó para mostrar Su gloria.
Somos imágenes vivientes de Dios, que respiramos, hablamos, trabajamos, nos movemos y salimos al mundo que Él creó para mostrar Su gloria.
La acumulación de bienes no garantiza una vida abundante, pero la comunión con Jesús sí.
Dios puede ser glorificado en ese trabajo que no te emociona, si lo haces con todo tu corazón para Él, confiando en que ninguna labor para el Señor será en vano.
El cuerpo físico es importante para Dios porque es un instrumento de adoración que lleva el sello de Su Espíritu.
¿Qué tipo de ejercicio haría Jesús si viviera en nuestra sociedad? Aquí entramos en el terreno de la especulación, pero puede sernos útil reflexionar al respecto.