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“Y aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos”, Lucas 11:1

Existen ciertos temas que los cristianos estamos muy acostumbrados a escuchar y a hablar de ellos. Estamos más que familiarizados con términos como “Escritura”, “pecado”, “salvación”, “cielo” y “oración”. Sin embargo, esta familiaridad tiene un lado bastante negativo: tendemos a perder el asombro acerca de estos temas tan relevantes o, peor aún, ni siquiera nos detenemos ya a pensar en su significado e importancia.

Es precisamente acerca de uno de esos tópicos que nos son tan familiares que meditaremos en las líneas de esta reseña: la oración.

En Lucas 11 hay una implicación sencilla, pero importante, que no debemos pasar por alto: los discípulos no sabían cómo orar correctamente. Ellos reconocen su necesidad de ser guiados en esta disciplina espiritual. Ante esta necesidad reconocida por los discípulos, Jesús les dio sus palabras a fin de que ellos las utilizaran en oración. Esto no quiere decir que nuestro Señor les dio una serie de palabras para repetir mecánicamente al acercase a Dios (vea Mt. 6:7-8), sino más bien para que meditaran y se apropiaran de ellas para convertirlas en sus oraciones.

¿Qué tiene esto de relevante para nosotros? Mucho, en realidad. Nosotros tampoco sabemos orar como debemos. Es por ello que también necesitamos que Jesús nos enseñe a orar. Y lo maravilloso es que al contemplar la escena alrededor del Padre Nuestro somos asegurados de que es su intención darnos de sus palabras para que nosotros seamos guiados por ellas al acercarnos a nuestro Padre celestial.

Su Palabra guiando tus palabras

En “Orando la Biblia”, un pequeño pero extraordinario libro, el Dr. Donald Whitney nos enseña que la Biblia es la mejor guía que podemos (y debemos) utilizar en nuestras oraciones. Y eso es de esperarse. Si hemos dicho que Jesús demostró su disposición de dar sus palabras a los discípulos para que fueran guiados por ellas en oración, no es de extrañar que Cristo aún desee darnos de sus palabras para que las utilicemos en nuestras oraciones.

Orando la Biblia
Donald S. Whitney
Orando la Biblia
Donald S. Whitney
B&H. 112 pp.
B&H. 112 pp.

El libro comienza recordándonos cuán fácilmente nos volvemos repetitivos e indiferentes en nuestras oraciones. Repetitivos porque generalmente usamos “las mismas palabras cada vez que oramos por las cosas de siempre” (p. 19); indiferentes porque esta práctica eventualmente se convierte en una carga aburrida que poco a poco abandonamos por no encontrar valor en ella.

¿Cuál es entonces la solución? Muy sencillo: oremos la Biblia. La propuesta de Whitney (respaldada por muchos otros en la historia de la Iglesia) es que hagamos de la Biblia nuestra guía de oración. El método funciona así: tomamos nuestra Biblia y escogemos un pasaje (en particular un Salmo), leemos verso por verso o frase por frase y, finalmente, convertimos aquello que estamos leyendo en una oración que elevamos a Dios.

“Básicamente, lo que tú haces es tomar las palabras que se originaron en el corazón y la mente de Dios, y las haces circular a través de tu corazón y tu mente de regreso a Dios. De este modo, sus palabras vienen a ser las alas para tus oraciones” (p. 32).

La razón por la que estoy tan de acuerdo con este método es porque me parece que esta es la enseñanza bíblica acerca de la oración. Ya hemos visto cómo Jesús mismo respondió a los discípulos dándoles sus palabras para que ellos las utilizaran en oración. Pero además de este ejemplo explícito, debemos reflexionar en el hecho de que la naturaleza misma de la oración demanda esta práctica. Si la oración es una comunicación con nuestro Padre, entonces de ninguna manera esta comunicación puede darse en una sola vía. ¿O acaso consideramos como conversación un discurso dado por otros en donde no podemos tomar la palabra? Asimismo en nuestra conversación con Dios no solo hablamos, sino que Dios también lo hace. De hecho, en la oración lo más importante no es lo que nosotros mismos podamos decirle a Dios. Lo más importante que podemos expresar es aquello que digamos en respuesta a lo que Él dijo primero a través de Su Palabra.

Conociendo su voluntad y alineándonos a ella

Conforme oramos cada vez más guiados por la Escritura, más y más estaremos orando en sintonía con la voluntad de Dios. También, mientras oramos la Biblia aprendemos mucho más acerca de ella.

El Espíritu de Dios usará la Palabra de Dios para ayudar al pueblo de Dios a orar cada vez más de acuerdo a la voluntad de Dios” (p. 37).

Lees un versículo, piensas en él por un momento, hablas con Dios al respecto, luego quizás vuelves a mirar el texto una vez más y empiezas el proceso nuevamente. Al hacerlo ya no solo estás orando la Biblia… la estás asimilando” (p. 70).

Estas son solo dos, pero el libro menciona muchas otras razones que nos aseguran que Dios bendecirá grandemente la práctica de orar la Biblia.

Encuentro fascinante el tener frente a mí un libro cuyo título sea “Orando la Biblia”, debido a que desde hace algunos años este ha sido el método de oración que ha guiado y bendecido mi vida de manera extraordinaria. No existe un solo evento en mi día que sea más importante que el escuchar a Dios hablar en su Palabra y responder a aquello que Él diga. Pero más importante que mi propia experiencia personal, es el hecho de que ya hemos visto que las Escrituras mismas (en particular la enseñanza de Jesús en el Padre Nuestro) respaldan la práctica de orar guiados por las Palabras que Dios mismo primero nos da.

Es por ello que recomiendo ampliamente este excelente libro. El Dr. Whitney nos ha dejado un manual bastante accesible acerca de una disciplina espiritual que puede transformar su vida y la de su congregación, incluso a la iglesia latinoamericana entera. Yo le invito con toda sinceridad a adquirir este libro y meditar en sus páginas con un espíritu dispuesto a crecer en comunión con Dios. Pero mientras lo solicita en línea o visita su librería cristiana más cercana, ¿por qué no antes abre su Biblia, medita en algún pasaje en particular, y le responde a Dios en oración conforme a lo que Él le ha dicho en ese lugar? Encontrará que su vida devocional no volverá a ser igual jamás.

 

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