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La vida cristiana no es fácil; perseverar a veces parece imposible. Cualquiera que se atreva a decir lo contrario, o no es cristiano o tiene un concepto demasiado alto de sí mismo. Los creyentes continuamente somos llamados a soportar, perseverar y también a cuidarnos de los falsos maestros. Esto es tan cierto hoy como lo fue en los tiempos de la primera iglesia.

Si pudiéramos hacer un ejercicio de imaginación, los titulares del Corinto Times dirían cosas como: «Líder de una iglesia es acusado de abuso». Tal vez en el diario El Sol de Laodicea, los titulares hablarían sobre un maestro que se enriqueció a costa de sus miembros.

Tristemente, hoy leemos de grandes líderes que fueron descubiertos en pecado, escuchamos sobre personas alejándose de la iglesia por maestros abusivos y vemos crecer el mal nombrado «evangelio de la prosperidad».

2 Pedro y Judas para ti

2 Pedro y Judas para ti

Poiema Publicaciones. 160 páginas.

Tristemente, hoy leemos de grandes líderes que fueron descubiertos en pecado, escuchamos sobre personas alejándose de la iglesia por maestros abusivos y vemos crecer el mal nombrado «evangelio de la prosperidad».

Ante esta realidad, un libro como 2 de Pedro y Judas para ti (Poiema Publicaciones, 2022), del pastor Miguel Nuñez, es un recurso tan necesario para la iglesia de hoy.

Poiema Publicaciones. 160 páginas.

Ante esta realidad, un libro como 2 de Pedro y Judas para ti (Poiema Publicaciones, 2022), del pastor Miguel Nuñez, es un recurso tan necesario para la iglesia de hoy. No solo porque existen falsos maestros que intentan confundir al pueblo de Dios, sino porque estas cartas del Nuevo Testamento nos llaman a mantenernos firmes. En palabras del pastor Miguel: «Conforme estudiemos estas dos cartas, veremos que ambas son acerca de la preservación de la verdad y, por consiguiente, la preservación de la iglesia» (p. 11).

Este libro pertenece a la serie Para ti, la cual busca centrarse en el corazón de la Biblia de forma fácil y práctica sin descuidar una interpretación correcta. Su estilo de redacción permite que lectores de cualquier nivel lo consulten, ya que no requiere de un conocimiento bíblico profundo.

Al final de cada uno de sus nueve capítulos, encuentras una serie de preguntas prácticas que ayudan a repasar el contenido estudiado, así como ver su aplicación práctica.

Una de las cosas que más se enfatiza a lo largo del libro es la urgencia que sentían tanto Pedro como Judas para alertar a la iglesia del riesgo inminente que existía en abandonar el evangelio y perseguir las promesas vacías de los falsos maestros.

Judas inicia su carta así:

Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos (v. 3).

Ante esta profunda necesidad que Judas expresa, el pastor Miguel nos deja algunas lecciones que podemos aprender de él, y también de Pedro, para enfrentar las falsas enseñanzas y saber qué pasos dar en fe para perseverar. Necesitamos cristianos firmes ante los falsos maestros y que vivan sabiendo lo siguiente:

Señalar la falsedad es solo el inicio

Señalar a los falsos maestros es solo una parte de la solución. Hay dos posturas que ponen en riesgo la prevalencia de la verdad y la perseverancia de los creyentes ante la amenaza de los falsos maestros: concentrarse solo en señalarlos, minimizando la responsabilidad de cada cristiano, o rechazar el llamado a señalar a los falsos maestros porque «no es nuestra responsabilidad» o porque «solo Dios puede juzgar».

Hoy en día, aquellos que condenan a los predicadores por llamar a los falsos maestros por su nombre no comprenden el impacto que la falsa enseñanza tiene en el evangelio y, por ende, en la iglesia. Pedro debe ser nuestro ejemplo en su determinación para no permitir que estos engañadores enseñaran un falso evangelio (p. 48).

Necesitamos recordar siempre lo que Dios hizo

Cuando llegamos a la fe, todo es hermoso; el ánimo está al tope y la sed por escuchar las palabras que dan vida nos consume. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, tendemos a abandonar esa pasión. Hacer eso es el principio de una caída evidente. De esto hablan Pedro y Judas en sus cartas y sobre esto también debemos estar hablando en nuestras iglesias: volver una y otra vez al evangelio verdadero.

Olvidar es el comienzo de la desobediencia, así como el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría. Cuando olvidamos, dejamos de temer a Dios y, naturalmente, dejamos de temer al pecado. Olvidamos la Palabra, dejamos de temer a Dios, dejamos de temer al pecado, empezamos a vivir para el mundo y como el mundo, nos apartamos de la fe (p. 33).

Debemos conocer a Dios y Su Palabra

Los primeros cristianos tenían el Antiguo Testamento para recordar lo que Dios había hecho. Los testigos oculares como Pedro y Judas tenían además el testimonio vivo del Señor Jesucristo que vino a dar a conocer al Padre (Jn 1:18). No cabe duda de que por eso defendían con tanta vehemencia el evangelio. ¿Y nosotros?

Nosotros tenemos la revelación de Dios y, gracias a eso, no solo conocemos lo que Dios hizo sino también lo que hará. Esto debería poner en perspectiva lo importante que es mantenernos firmes sobre el conocimiento que tenemos de Dios. El problema con los falsos maestros es su tendencia a hablar de una «revelación especial» que ellos reciben en el presente, cuando la Verdad proviene de lo que Dios ya dijo en Su Palabra. En ese sentido, es útil recordar la unidad de la Escritura para evitar ser engañados por quienes pretendan añadir algo nuevo:

Los profetas están relacionados con el Antiguo Testamento; el testimonio del Señor Jesucristo está relacionado con la primera parte del Nuevo Testamento y la enseñanza de los apóstoles está relacionada con la segunda y última parte del Nuevo Testamento. Al apelar a los santos profetas, a Cristo y a los apóstoles, Pedro también demuestra la unidad de la Biblia (p. 77).

Como dije al principio, señalar a los falsos maestros es solo una parte de la solución, pero la verdadera victoria viene de conocer realmente quién es Dios, Su poder, Su perdón, Su verdad.

Palabras finales

Finalmente, Pedro nos dice que debemos crecer en el conocimiento del Señor (1 P 2:2).

No se trata simplemente de crecer en el conocimiento bíblico, sino en el conocimiento del carácter de Dios. Esto es lo que nos transforma porque conforme conocemos a Dios, nos volvemos más como Él. El Espíritu de Dios nos ayuda a crecer en la semejanza de nuestro Señor (p. 99).

Estos son solo algunos principios expuestos en 2 de Pedro y Judas para ti. La sabiduría, el cuidado y la firmeza con que son presentados nos invitan a afirmar la verdad de forma individual y a cuidar de aquellos que son atraídos hacia el engaño de los falsos maestros. El llamado es imperante y, en Cristo, la salvación es segura. «Este es el Dios de gloria, majestad, soberanía y autoridad absoluta: el Dios que puede evitar que caigas. ¡Amén!» (p. 149).

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