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¡Qué complejo es obedecer! La cultura y el mundo nos dicen que las normas están hechas para romperse; incluso nuestra naturaleza caída nos lleva a la desobediencia y podemos verlo desde que somos pequeños en cada proceso de nuestra vida. Pero Dios en su Palabra nos muestra una realidad totalmente distinta a lo que la cultura nos ofrece en relación a este tema; es más, nos enseña la actitud correcta que debemos tener frente a la obediencia a sus leyes.

A través del libro Mandamientos imposibles, Jonty Allcock —pastor de The Global Church en Inglaterra— nos enfrenta a los mandamientos principales que contienen las Escrituras, llevándonos constantemente a reflexionar en cómo podemos obedecerlos con una actitud de gozo en vez de evadirlos.

El autor nos lleva por diferentes capítulos para mostrarnos cuatro pasos que nos motivan a ir ante Dios, depender de Él y su Poder para buscar la transformación de nuestros corazones y mentes. Estos pasos se fundamentan en nuestra relación con Dios y, a través de la reflexión a la que nos dirige Allcock, se busca que la obediencia a cada uno de los mandamientos divinos sea acompañada de gozo en nuestros corazones.

Mandamientos imposibles

Mandamientos imposibles

Editorial Vida. 160.

A través del libro Mandamientos imposibles, Jonty Allcock —pastor de The Global Church en Inglaterra— nos enfrenta a los mandamientos principales que contienen las Escrituras, llevándonos constantemente a reflexionar en cómo podemos obedecerlos con una actitud de gozo en vez de evadirlos.

Editorial Vida. 160.

Antes de mencionar cuáles son esos cuatro pasos, deseo citar la aclaración que hace el pastor Allock:

“El peligro de establecer esto como cuatro pasos radica en que podríamos empezar a pensar que es una técnica que somos capaces de dominar. Sin embargo, no estoy sugiriendo que la obediencia sea un simple proceso de seguir pasos. Aprender a obedecer gozosamente los mandamientos de Dios consiste en tener una relación con el Dios que nos hizo, que nos ama, el Dios que permite nuestra obediencia a fin de que podamos convertirnos en las personas que ideó que fuéramos” (p. 34).

El enfoque de este libro es llevarnos a comprender que la obediencia tiene que ver con nuestra relación con Dios, pero estos pasos nos ayudan a ver lo que eso puede implicar y nos ayudan a desglosar cómo será la obediencia en la vida diaria. Estos son los cuatro pasos que Allock propone y que pueden empezar a movernos en la dirección de la obediencia gozosa:

    1. “No puedo” (honestidad sobre nuestra propia impotencia).
    2. “Lo siento” (pena por nuestra obstinada negatividad).
    3. “Por favor, ayuda” (llamada esperanzadora a nuestro Padre celestial).
    4. “Vamos” (levantándonos y empezando a obedecer) (p. 34).

Después de esta lista, el autor insiste en que el lector debe seguir recordando que el gozo es la meta en su libro. No se trata solo de la obediencia, sino de la obediencia gozosa. Pero ¿cómo logramos una obediencia gozosa? El siguiente punto habla de esto.

No es imposible obedecer, pero debemos actuar

Así como indica el subtítulo del libro, debemos buscar cómo obedecer a Dios cuando parece imposible. Si pensamos solamente en lo que significa cumplir con las distintas normas o leyes que conocemos para la vida diaria, ciertamente nos daríamos cuenta de que no cumplimos siquiera con la más pequeña de ellas. Esto revela que el estándar de Dios para con sus hijos es alto.

Entre los muchos mandamientos divinos, el autor nos dirige al análisis de cuatro. Dios nos manda no solo a ser perfectos, sino que también nos indica que nos regocijemos en Él; también nos pide que no tengamos miedo frente a las adversidades, demos con alegría y que nos amemos los unos a los otros (Mt 5:48; Jn 13:14; Fil 4:4).

Pero ¿cómo añadimos esas características a nuestra vida? El autor menciona en reiteradas ocasiones que “el poder de obedecer viene del Espíritu Santo, que toma la Palabra de Dios y me permite obedecer” (p. 29). No es con nuestras fuerzas que se produce siquiera el anhelo de obedecer; es con su propio poder actuando en nosotros.

Será esencial tomar acciones luego de identificar en qué mandamiento estamos cayendo en debilidad. Allcock menciona que a través de practicar los “cuatro pasos para una obediencia gozosa”, podremos tomar conciencia de nuestro estado frente a la sujeción a los mandatos bíblicos. También dar el primer paso que consiste en la confesión a Dios “te liberará del camino de la justificación de ti mismo. Puedes ser absolutamente sincero con Dios, no solo sobre tu fracaso pasado, sino sobre tu debilidad presente para obedecer” (p. 38).

La perspectiva frente a Sus mandamientos

Junto con los pasos señalados por Allcock, a través de los distintos capítulos, es importante que recordemos de forma constante que no obedecemos para obtener una recompensa, sino que obedecemos como agradecimiento ante el acto más sublime de amor, mostrado por Cristo en la cruz.

Respecto a esto, el autor señala que “debido a que hemos sido perdonados por medio de Jesús y liberados de un camino de autojustificación, la obediencia se convierte en nuestro gozo y privilegio” (p. 40). Considerar la relación profunda  entre la gracia de Cristo con nuestra sujeción a sus mandamientos, permite que tengamos una visión más correcta de la obediencia y la sujeción.

A través de los principios bíblicos expuestos en Mandamientos imposibles tenemos la oportunidad de apartarnos paulatinamente de la falsa idea de que no podemos obedecer a Dios ni sus mandatos. Vienen a mi mente las palabras de Jesucristo: “Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos” (Jn 14:15).

Este libro es una herramienta práctica que permite considerar que, por más inviables que parezcan, nuestro Padre nos entregó mandatos que sí podemos obedecer de forma continua, si trabajamos en su conocimiento y aplicación en cada una de nuestras vidas en dependencia de su Espíritu Santo y conscientes de que en todo es su gracia la que nos sostiene firmes.

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