– ¿Mami, el Principito tiene mamá?
– No lo sé, ¿por qué preguntas eso?
– Porque siempre está solo, es un niño y está solo en su planeta.
No es la primera vez que mi hijo mayor, en sus «largos» cuatro años de vida, se preocupa por la soledad. Recuerdo lo impactante que fue para él escuchar las palabras de Jesús en la cruz: «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27:46). Es posible que su mayor temor sea quedarse solo.
Al mismo tiempo, creo que en el fondo de sus preguntas también está la conciencia de que nadie, y menos un niño pequeño, debería estar solo jamás. Si el Principito es un niño, debe existir una mamá o un papá para él en algún lugar. Alguien que lo ame, que cuide de él.
A esta inquietud sobre la orfandad responde Te quiero para siempre: Un relato sobre David, Mefiboset y tu adopción en Cristo (B&H Español, 2025). Este es un recurso para niños, escrito y bellamente ilustrado por Aixa de López, mamá por adopción, escritora y oradora, quien además sirve en la junta directiva de la Alianza Cristiana para los Huérfanos (ACH) y es coanfitriona del pódcast Religión pura.
Te quiero para siempre
Aixa de López
Te quiero para siempre: Un relato sobre David, Mefiboset y tu adopción en Cristo (B&H Español, 2025) es un recurso para niños, escrito y bellamente ilustrado por Aixa de López.
¿Qué es un huérfano?
Considero que la idea de huérfano no es natural para los pequeños de la casa. Probablemente, tampoco sea el tema del que más hablemos con ellos. Aún cuando les explicamos el evangelio —o cantamos canciones con ellos sobre la verdad de que Dios nos adoptó como Sus hijos y que ahora Él es nuestro Padre— podemos dejar el concepto de huérfano por fuera. No porque esté ausente en la vida o en la Biblia. En el mejor de los casos, se debe a nuestra propia dificultad para abordarlo.
Así que estoy muy agradecida por Te quiero para siempre, ya que trajo el tema de la adopción a la mesa de nuestra casa. También trajo más preguntas como: «Mami ¿qué es un huérfano?». Pero la autora anticipa las interrogantes de las mentes veloces de nuestros pequeños y las responde de una manera sencilla:
Pasado un tiempo, me pasó lo más triste de mi vida: quedarme huérfano (eso quiere decir que me quedé sin familia)… no quedó nadie… excepto yo.
Adoptados en Cristo
Como yo, tal vez nunca pensaste en leer 2 Samuel 9 a tus hijos antes de dormir. Quizás ni siquiera puedes recordar de qué trata este pasaje de las Escrituras.
Allí se narra la asombrosa llegada de Mefiboset, hijo de Jonatán, al palacio del rey David. Por medio de uno de los personajes en el libro, la autora usa ese relato para explicar la adopción a dos niñas pequeñas, de edades similares al público al que se dirige este libro (3 a 5 años). Al final, invita a los lectores a considerar nuestra propia adopción en Cristo: «¿Sabías que Jesús está en esta historia?».
Para responder esa última pregunta, la autora asiste a los padres con una breve nota y más preguntas de reflexión, al tiempo que provee datos importantes sobre la historia de Mefiboset.
Para Siempre
El título de este breve relato hace eco de una obra anterior de Aixa de López, Para siempre: Lo que la adopción nos enseña sobre el corazón del Padre (B&H Español, 2020). Allí aborda el mismo tema, pero se dirige a un público de mayor edad. En ambos libros nos recuerda la magnitud de las consecuencias del pecado en el mundo: la existencia de la orfandad y la necesidad de la adopción.
También nos recuerda el llamado a los creyentes a ser parte de la forma en que Dios cuida de los huérfanos y vulnerables. Como escribe en Te quiero para siempre: «Dios coloca a los solitarios en familia y los que seguimos somos parte de cómo Él lo hace».
Por último, nos ayuda a percibir con mayor esplendor la belleza de las ya buenas noticias del evangelio. El Padre entregó a Su hijo en la cruz y no respondió cuando clamó: «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27:46), para que ninguno de nosotros tuviera que experimentar tal abandono.
Antes éramos huérfanos, incapaces de acercarnos a Dios, pero ahora hemos sido adoptados y somos hijos de Dios ¡para siempre!


