La guía del pastor para el trabajo fructífero y la sabiduría económica

“No juzgues un libro por su portada” es un dicho sabio. A veces el mejor contenido viene en un envase simple y que no pretende ser llamativo. Por eso creo también se podría decir “No juzgues un libro por su título”. Piensa —si los has leído— en Cartas del diablo a su sobrino o Una iglesia saludable: Nueve características.

La guía del pastor para el trabajo fructífero y la sabiduría económica: Entendiendo lo que su gente hace todo el día no será el título más marketero del mundo, pero es una descripción adecuada del contenido: una colección de ensayos breves que guían a pastores a entender en mayor profundidad el significado y rol del trabajo en la vida cristiana. El contenido, por cierto, es excelente y necesario. 

¿Para qué nos hizo Dios?

El argumento que los editores, Greg Forster y Drew Cleveland, y los otros autores avanzan en La guía del pastor es que el trabajo está al centro de la razón por la cual Dios nos creó y de lo que significa ser humanos y discípulos de Cristo. ¿Para qué nos hizo Dios? Cada capítulo responde a esta pregunta apuntando a un aspecto del propósito de Dios para la vida humana y cómo tal aspecto se relaciona con el trabajo: Dios nos hizo para el amor, el discipulado, el trabajo (específicamente), la esperanza, la adoración, la comunidad, la responsabilidad, y la dignidad. En otras palabras, Dios nos hizo para que, por medio de nuestras labores y relaciones, florezcamos y así le glorifiquemos. 

Incluso si no estás de acuerdo con todos sus argumentos o conclusiones, este libro te va a dar mucho que pensar. Personalmente, creo que el capítulo 5 (“Creados para la adoración”) puede ser de tremenda utilidad en el contexto latinoamericano. Muchos latinos estamos (mal)acostrumbrados a separar la “adoración” de la vida diaria. Pensamos que adoramos específicamente cuando cantamos, nos reunimos con nuestra congregación, o hacemos nuestro devocional. Ciertamente, esas prácticas son parte de la adoración; pero estas prácticas no constituyen todo lo que es la adoración. Para los cristianos, toda nuestra vida es un acto de adoración (Ro. 12:1; 1 Cor. 10:31; Col. 3:17, 23-25; revisa también este y este artículo por mi buen amigo Andrés Birch). Por lo tanto, todo aspecto y momento de nuestra vida es una oportunidad para adorar a Dios. Este capítulo lo explica clara y convincentemente, particularmente con relación al trabajo.

La organización de este libro en ensayos breves en torno a un mismo tema general hace que sea ideal para un grupo de estudio bíblico, una clase de escuela dominical, o incluso una serie de sermones (excepto, quizás, los capítulos 4 y 8, los cuales son respectivamente una evaluación de un libro y un análisis del impacto de la imagen de Dios como fundamento para la dignidad de cada ser humano sobre la economía de dos países europeos).

El discipulado abarca todos los aspectos de la vida

Si el trabajo es tan fundamental en el plan de Dios para la vida humana y, en particular, la vida de su pueblo redimido, ¿por qué muchas veces lo vemos como algo indeseable? Como pastores, ¿por qué a menudo actuamos como si el trabajo fuera el mal terrenal del lunes a viernes que solo sirve para pagar por el bien espiritual del sábado y domingo? Puede que no lo hagamos a propósito, pero eso es lo que comunicamos enfatizamos solo las consecuencias de la caída relativas al trabajo, cuando excluimos al trabajo de las ilustraciones y aplicaciones en nuestros sermones, y cuando no equipamos a nuestras congregaciones a vivir el evangelio en el área en que invierten la mayor parte de sus vidas. Quizás esta sea una de las consecuencias de la profesionalización del ministerio pastoral, de separar la vida del pastor de la experiencia diaria de sus ovejas. Sea como sea, esto es lo que advierten los editores:

Las personas pasan la mayor parte de su tiempo trabajando. Si no les enseñamos a ver su trabajo, junto con toda la esfera económica de la actividad, como parte integral de la forma en que Dios quiere que vivan, el cristianismo se reduce, de un estilo de vida, a nada más que una actividad que hacemos en nuestro tiempo libre. Nuestro caminar con Jesús se convierte en algo que encajamos en nuestros horarios cuando no estamos trabajando. (p. 10)

El Señor que nos llama a todos a un discipulado que incluye todo ámbito de nuestras vidas —incluyendo el trabajo— es el mismo que llama a los pastores a entrenar y equipar “a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4;12). ¿Estamos capacitándolos? ¿Qué podemos hacer para entender mejor el propósito del trabajo y su rol en la vida humana? ¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo a entender y vivir las implicancias de su fe en sus quehaceres diarios?

¿No sabes por dónde empezar y necesitas una guía para guiar a tu gente? Pues ya la tienes, ¡y gratis en formato digital! Se llama La guía del pastor para el trabajo fructífero y la sabiduría económica.


Drew Cleveland y Greg Foster (editores). La guía del pastor para el trabajo fructífero y la sabiduría económica. 2016. Prensa independiente. Compartido gratuitamente en formato digital con permiso de The Kern Family Foundation

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