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Desde que era una niña, distintas familias cristianas han sido un gran ejemplo y ayuda en mi vida espiritual. En cada uno de estos hogares, el ambiente reflejaba un amor al Señor y una gran voluntad de servirle. Desde hermanos que me cuidaban con cariño cuando mis padres no podían, hasta hermanas que abrían las puertas de su hogar para aconsejar y enseñar sobre las Escrituras. Cada hogar tiene una historia que contar.

​Karla de Fernández es Coordinadora de Iniciativas para Mujeres en Soldados de Jesucristo y directora del podcast Mujer en Su Palabra. En el libro Hogar bajo su gracia, Fernández nos muestra cómo cada detalle de tu hogar puede ser un reflejo de nuestra morada celestial. La autora nos muestra el corazón que Dios quiere formar en nosotras, haciéndonos semejantes a Cristo al servir desde nuestros hogares. 

A través de diez capítulos aprendemos cómo en cada aspecto de la vida del hogar Dios dirige a sus hijos e hijas a la realidad eterna, y también cómo el rol de la mujer —diseñado por Dios para su gloria— se ve afectado de manera negativa por la sociedad actual.

Hogar bajo su gracia
Hogar bajo su gracia
B&H Español. 264 pp.

Como muchos libros dirigidos a mujeres, la autora destina su escritura a esposas y madres. Aun así, si eres joven o adulta soltera y no tienes hijos, te invito a que consideres lo que Karla nos enseña en Hogar bajo su gracia; desde el inicio del libro, ella señala la importancia de aprender a reflejar a Cristo en el hogar desde antes del matrimonio. Puede que seas la hermana mayor en tu familia, o la única mujer… sea como sea, puedes considerar cada enseñanza desde tu propia realidad.

B&H Español. 264 pp.

Retrato de la mujer virtuosa

En los dos primeros capítulos del libro, Karla nos dirige en el análisis de Proverbios 31, pasaje donde se describe a una mujer que “nos reta a buscar ser una esposa ejemplar, leal, íntegra, confiable y servicial” (loc. 562). Cada detalle que se extrae del capítulo nos muestra que los talentos que el Señor nos ha dado pueden ayudar a edificar sabiamente nuestro hogar, considerando que cada decisión a tomar dentro de él debe ser guiada por Dios para el bienestar y el futuro de nuestra familia.

La autora señala que muchas veces sentiremos que no podremos más con las muchas cosas que debemos hacer a diario, por lo que nos muestra la importancia de “estar fortalecidas en nuestro Padre porque las pruebas y luchas vendrán, y si no estamos bien cimentadas, firmes y fortalecidas en Él, vamos a sucumbir” (loc. 897). El resto del libro sigue presentando más lecciones valiosas para toda mujer.

Con respecto a los hijos, la autora recalca la importancia de reflejar a Cristo en nuestro rol como madres, para tener la oportunidad de aplicar el evangelio en todo cuanto vivimos día a día, formando a nuestros hijos desde temprana edad para la gloria de Dios. Fernández también nos enseña sobre la importancia de aprovechar al máximo el tiempo junto a los hijos que Dios nos ha permitido tener. Es importante conocerlos, ayudarles, y estar para ellos siempre que lo necesiten. Sobre todo, Karla nos llama a preocuparnos por su salud espiritual; sabemos que la salvación es del Señor, pero llevarlos ante Él es nuestra responsabilidad como padres.

Por otro lado, respecto a la vida de pareja, la autora nos muestra cómo muchas veces consideramos que el matrimonio es únicamente para nuestro deleite, cuando fue creado por Dios para ser un reflejo constante de Cristo y su Iglesia, y se trata principalmente acerca de Él. Frente a esta realidad, Fernández nos dirige a considerar primeramente que el matrimonio, al estar compuesto por dos almas pecadoras, estará lleno de imperfecciones y dificultades, pero que en medio de esto Dios puede trabajar para moldearlo de acuerdo a Sus propósitos divinos y reflejar Su gracia. Asimismo —y a diferencia de lo que la cultura actual nos señala— la autora alude a la importancia de ser la ayuda idónea de nuestro esposo y no competir con él respecto al liderazgo en el hogar. Dios nos hizo diferentes al hombre y esto tiene un propósito divino; esta verdad no disminuye nuestro valor como personas.

​Cada familia tiene una historia distinta y se compone de diferentes maneras. Muchos hogares cristianos cuentan con un cónyuge que no es salvo, y otros más ni siquiera cuentan con la presencia de un padre. En cada realidad, es la voluntad de Dios la que reina; Él es quien da las fuerzas para continuar día a día y nos guía para tomar las decisiones correctas.

Conclusiones

Como muchos libros dirigidos a mujeres, la autora destina su escritura a esposas y madres. Aun así, si eres joven o adulta soltera y no tienes hijos, te invito a que consideres lo que Karla nos enseña en Hogar bajo su gracia; desde el inicio del libro, ella señala la importancia de aprender a reflejar a Cristo en el hogar desde antes del matrimonio. Puede que seas la hermana mayor en tu familia, o la única mujer… sea como sea, puedes considerar cada enseñanza desde tu propia realidad.

“Saturemos nuestro hogar con la presencia de Jesucristo. Que todo cuanto se hable en casa esté impregnado de Él, que cada decisión que tomemos esté de acuerdo con Sus principios bíblicos” (loc. 2699).

Hogar bajo su gracia es un libro perfecto para realizar estudios individuales o en grupo, con mujeres casadas o solteras de cualquier edad que quieran aprender cada vez más sobre cómo reflejar el amor divino a través de sus hogares.

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