Fuertes y débiles

¿Qué se espera de mi vida?

Todos buscan una respuesta a esta gran pregunta. Si no encontramos una respuesta que nos satisfaga, a nuestra vida le falta dirección y significado. Si no encontramos la respuesta correcta, nuestra vida toma un significado falso y frágil. Pero incluso si logramos encontrar la respuesta correcta, nos enfrentamos a una segunda gran pregunta: ¿por qué nos encontramos tan lejos de lo que se espera de nosotros? 

De estas dos grandes preguntas se trata el libro de Andy Crouch: Fuertes y débiles: Una vida abierta al amor, al riesgo, y al crecimiento auténtico. Crouch (autor de Crear cultura: Recuperar nuestra visión creativa) tiene experiencia como ministro, y también como editor y escritor. Los dos aspectos de su currículum se pueden ver en Fuertes y débiles. Como ministro, Crouch nos guía a las respuestas a estas pregunta tan importantes. Como escritor y editor, lo hace de una forma atractiva y diestra.

Fuertes y débiles
Andy Crouch
Publicaciones Andamio. 224 pp. US$9.99.

Para contestar las dos preguntas, Crouch emplea lo que llama “la paradoja del florecimiento”. Su respuesta a la primera gran pregunta (¿Qué se espera de nuestra vida?) es “el florecimiento”. Argumenta que “de nosotros se espera que florezcamos y no tan solo que sobrevivamos, sino que nuestras vidas se desarrollen; no únicamente que existamos, sino que exploremos y nos expandamos” (p. 4, cap. 1). Experimentar tal florecimiento, explica, es de algún modo “[participar] de la gloria de Dios”. Su respuesta a la segunda gran pregunta (¿Por qué nos encontramos tan lejos de la expectativa?) es la siguiente paradoja: “el florecimiento procede de ser fuertes y a la vez débiles” (p. 5, cap. 1).

Para defender su conclusión, el autor nos recuerda que Jesús, quién experimentó el florecimiento entero, demostró su fortaleza en su autoridad para hacer milagros, enseñar en el nombre de su Padre, y resucitar de entre los muertos, y también su debilidad en sus vulnerabilidades al nacer como bebé, identificarse con la gente marginada, y morir en la cruz como un criminal. Nuestro problema, argumenta, es que tendemos a aspirar o identificarnos con una de las dos dimensiones, en lugar de con las dos. Cuando hacemos esto, hay consecuencias que impiden nuestro florecimiento y el de los demás.

A lo largo del libro, Crouch emplea una tabla 2×2 para visualizar los riesgos de no tener tanto la autoridad, la cual define como “la capacidad para actuar de una manera significativa” (p. 14, cap. 2), como la vulnerabilidad, la cual define como exponerse a un riesgo significativo. Si tenemos mucha autoridad y poca vulnerabilidad, viviremos una vida de explotación. Asimismo, si vivimos con mucha vulnerabilidad y poca autoridad, experimentamos el sufrimiento. Si no tenemos ninguna de las dos, nuestra vida será una vida de evasión; pero si tenemos las dos, encontraremos el florecimiento para el cual fuimos creados. Aunque la autoridad y la vulnerabilidad parecen ser contradictorias, el libro demuestra que son ingredientes complementarios que se requieren para el florecimiento.  

El concepto del libro es simple y profundo. Es simple porque trata de una sola idea fácil de entender. Es profundo porque esa idea simple tiene el poder para explicar nuestra experiencia personal y las situaciones diversas de todo el mundo. Además, Crouch comunica todo esto en un estilo cautivador, con ilustraciones y aplicaciones prácticas, muchas de ellas basadas en su propia experiencia en el ministerio.

Al leer el libro, me encontré enfrentado, iluminado, y si me permiten decirlo, entretenido. Solo me hubiera gustado ver dos cambios. Primero, en varios pasajes del libro, Crouch usa la palabra “evangelio” para resumir el mensaje de quién es Jesús y qué ha hecho para la gloria de Dios y para el bien del pueblo de Dios, pero nunca provee una definición. Creo que pierde la fuerza de su argumento cuando asume que todo lector lleva a su lectura la misma definición del concepto más importante del mundo. Segundo, aunque es algo que sí menciona e ilustra, hubiera sido bueno que Crouch hablara aún más de cómo nuestra falta de florecimiento no solo impacta a nosotros mismos, sino también a nuestras familias, amistades, iglesias, comunidades, a nuestros compañeros de trabajo y del ministerio, y por tanto, al mundo. Es por eso que no solo necesitamos florecer, sino también confiar en la autoridad y la vulnerabilidad de Jesucristo, el único capaz de redimirnos de los efectos de la explotación, sufrimiento, y evasión que resulta cuando la autoridad y la vulnerabilidad no se unen en nosotros mismos o en los demás.

Si tiendes a aspirar o identificarte con la autoridad, este libro te ayudará a evitar la explotación al desarrollar tu vulnerabilidad. Si tiendes a experimentar o identificarte con la vulnerabilidad, el libro te dará un camino a la autoridad para evitar el sufrimiento. No importa si eres líder de un ministerio o un miembro promedio, jefe de una empresa o una ama de casa, todo cristiano se puede beneficiar al entender “la paradoja del florecimiento” que Crouch describe y al aprender a imitar el modelo de Jesús que el libro presenta.

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