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Al final de cada año busco un devocional que me acompañe durante los siguientes 365 días. Me gusta comenzar la mañana con una lectura que relacione un pasaje de las Escrituras con la realidad contemporánea. Un buen libro devocional, si bien no sustituye al estudio personal de la Biblia, sí puede ser un complemento beneficioso al buscar un mayor aprendizaje sobre los propósitos de Dios.

Uno de estos recursos es Duda: Confiando en las promesas de Dios, escrito por la consejera bíblica y conferencista Elyse Fitzpatrick. Este devocional de 31 días contiene reflexiones que abordan como tema principal la duda en la vida del creyente, contrastando distintos cuestionamientos con la experiencia de personajes bíblicos. 

Cada reflexión de este recurso comienza con un extracto directo de las Escrituras que introduce la historia bíblica que Fitzpatrick nos narra. Por ejemplo, en el día 12 leemos Salmo 51:3: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí”. Luego, la autora analiza y explica el relato bíblico para llevarnos hasta su aplicación (en este caso, leemos sobre el arrepentimiento de David que se relata en 2 Samuel 12 luego de su abuso del poder). Finalmente, Fitzpatrick nos lleva a reflexionar en dos verdades extraídas del pasaje. En el caso del día 12, una de ellas es que la misericordia de Dios se extiende incluso hasta los pecadores más terribles que se arrepienten de su pecado.

Duda
Elyse Fitzpatrick
Duda
Elyse Fitzpatrick
Editorial Bautista Independiente. 89 pp.

“Duda: Confiando en las promesas de Dios” es un recurso útil para llevar nuestra mirada al Señor en medio de las incertidumbres de la vida.

Este libro no tiene que ser leído en treinta y un días continuos; no importa si lees un día sí y un día no, o en 31 semanas, o en 31 reuniones con un grupo de amigos. Lo importante es que cada día busques romper con la duda y el escepticismo hacia la fe cristiana, confiando plenamente en Cristo nuestro Señor y siguiendo con anhelo su voluntad.

Editorial Bautista Independiente. 89 pp.

Las temáticas abordadas durante los 31 días se dividen en seis subtemas:

Escépticos de la Biblia: En los primeros cinco días, la autora nos llama a reconocer que es normal tener dudas. El problema surge cuando las tenemos y, en vez de corregirlas, las guardamos en nuestras mentes y corazones. Esto acaba muchas veces en decadencia espiritual.

Pruebas para tu fe: Durante los siguientes cinco días, vemos que a menudo dudamos de nuestra fe al no tener evidencia tangible de lo que se nos presenta en las Escrituras. Fitzpatrick nos enseña que la creación, las Escrituras, y las profecías y declaraciones de Jesús, son parte de la evidencia que tenemos como hijos de Dios sobre Su amor, salvación, y existencia. 

Pecadores que creen: Aquí se explica que las dudas existen también antes de ser salvados por Jesús y que dejar de lado aquellas dudas es fundamental para el resto de nuestras vidas. Esto es clave para reconocer el plan que Dios tiene desde antes de la fundación del mundo. Elyse menciona que “aunque el mandato de creer parezca demasiado fácil, la verdad es que resulta demasiado difícil. Solo Dios puede concederte la fe salvadora” (p. 27).

La confianza de la fe: En esta sección, la autora añade que una de las principales causas de las dudas es la poca confianza que tenemos en las promesas de Dios durante los momentos de adversidad. A pesar de reconocer la provisión del Señor, solemos preocuparnos demasiado y sentimos que el amor de Dios y su misericordia tienen límite cuando, por supuesto, son infinitas pase lo que pase.

Soportar las pruebas y el sufrimiento: Aquí Fitzpatrick aborda las dudas que surgen en nuestra vida como creyentes en los tiempos de prueba, donde es “fácil olvidarnos de la bondad de Dios y exagerar nuestros problemas” (p. 55). La autora propone que, como creyentes, debemos dejar de creer que nuestra vida estará libre de dolor, sino más bien aceptar que “Dios está creando una obra maestra adecuada para la gloria, lo cual no sería posible si dejara que disfrutáramos únicamente de lo placentero” (p. 56).

Sé valiente: Para concluir la lectura del devocional, la autora nos lleva a pensar en que el amor y la misericordia de Dios son más grandes que nuestras dudas. Ese amor “no se basa en la fortaleza de nuestra fe ni en la constancia de nuestro amor, sino en la bondad de su Hijo” (p. 6).

Conclusión

Duda: Confiando en las promesas de Dios es un recurso útil para llevar nuestra mirada al Señor en medio de las incertidumbres de la vida.

Este libro no tiene que ser leído en treinta y un días continuos; no importa si lees un día sí y un día no, o en 31 semanas, o en 31 reuniones con un grupo de amigos. Lo importante es que cada día busques romper con la duda y el escepticismo hacia la fe cristiana, confiando plenamente en Cristo nuestro Señor y siguiendo con anhelo su voluntad.

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