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Lectura de Hoy

Devocional: Deuteronomio 13-14

Tres preguntas:

(1) ¿Cómo se reconoce un falso profeta? La Biblia ofrece varios criterios complementarios. Por ejemplo, en Deuteronomio 18:22, se nos dice que si un supuesto profeta predice algo que no ocurre, el profeta es falso. Por supuesto, este criterio no sirve si lo predicho queda aún muy lejos en el futuro. Además, aquí en Deuteronomio 13 se nos advierte que el inverso no es ninguna garantía de la autenticidad de un profeta. Si lo profetizado por el profeta sucedía, o si lograba realizar alguna señal milagrosa, había otro criterio que se debía aplicar. ¿Se trata de un mensaje profético cuyo propósito es incitar al pueblo a dar culto a otro Dios que no sea el Señor que les trajo de Egipto? Lo que presupone este criterio es una comprensión profunda de la revelación anterior. Tienes que saber lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo para poder determinar si un profeta te induce a conducir hacia un dios falso. Al falso dios se le puede también atribuir los nombres bíblicos de Dios (como es el caso, por ejemplo, del mormonismo, o de la cristología de los Testigos de Jehová). La primera carta de Juan indaga más en este criterio: si las palabras del profeta (1 Juan 4:4-6) no encajan con lo que los creyentes hayan oído “desde el comienzo” (1 Juan 2:7; 2 Juan 9), no pueden ser de Dios (ver también las palabras de Pablo en Gálatas 1:8-9).

(2) ¿Por qué son peligrosos los falsos profetas? Además de la razón más patente –que enseñan falsa doctrina que hacen que la gente se extravíe del Dios viviente, lo cual, finalmente, atrae el juicio divino– hay dos razones más. En primer lugar, el mismo nombre por el cual son llamados revela el problema esencial. Profesan hablar la palabra de Dios, y esto puede resultar tremendamente seductor. Si se nos acercan y nos dicen, “vamos a pecar descaradamente”, la mayoría de nosotros no escuchará. La seducción de la falsa profecía consiste en su aparente espiritualidad y amor a la verdad. En segundo lugar, aunque los falsos profetas pueden entrar en una comunidad desde el exterior (por ejemplo Hechos 20:29, y si se trata del exterior “adecuado”, esto les reviste de un aspecto muy atrayente), pueden también surgir desde dentro de la comunidad (por ejemplo Hechos: 30), como es el caso aquí –un miembro de la familia (13:6). Conozco una institución que se estropeó doctrinalmente a causa del nepotismo.

(3) ¿Qué es lo que deberíamos hacer? Tres cosas. En primer lugar, hay que reconocer que estos acontecimientos inquietantes no escapan a la soberanía de Dios. Así se muestra aún más primordial la lealtad. En segundo lugar, aprender la verdad, asimilarla en profundidad o estaremos expuestos a la falta de discernimiento. En tercer lugar, hay que purgar la comunidad de los falsos profetas, (mediante un proceso que toma una forma diferente bajo los términos del nuevo pacto: 2 Corintios 10 – 13; 1 Juan 4: 1-6), o acabarán por adquirir un aire de credibilidad, y hacer enormes estragos en el seno de la comunidad.

 


Este devocional es un extracto de Por amor a Dios, Volumen 1, por Donald A. Carson © Publicaciones Andamio, 2013. Usado con permiso.

Deuteronomio 13-14

Advertencia contra falsos profetas e idólatras

13 »Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia una señal o un prodigio, y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: “Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámoslos”, no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el SEÑOR tu Dios te está probando para ver si amas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

»En pos del SEÑOR su Dios ustedes andarán y a Él temerán; guardarán Sus mandamientos, escucharán Su voz, le servirán y a Él se unirán. Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el SEÑOR tu Dios te mandó andar. Así quitarás el mal de en medio de ti.

»Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas, o tu amigo entrañable, te invita en secreto, diciendo: “Vamos y sirvamos a otros dioses” (a quienes ni tú ni tus padres han conocido, de los dioses de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, de un término de la tierra al otro), no cederás ni le escucharás; y tu ojo no tendrá piedad de él, tampoco lo perdonarás ni lo encubrirás, sino que ciertamente lo matarás; tu mano será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. 10 Lo apedrearás hasta que muera porque él trató de apartarte del SEÑOR tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. 11 Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de ti.

12 »Si oyes decir que en alguna de las ciudades que el SEÑOR tu Dios te da para habitar, 13 han salido hombres indignos de en medio de ti y han seducido a los habitantes de su ciudad, diciendo: “Vamos y sirvamos a otros dioses” (a quienes no has conocido), 14 entonces consultarás, buscarás y preguntarás con diligencia. Y si es verdad y se comprueba que se ha hecho tal abominación en medio de ti, 15 ciertamente herirás a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, destruyéndola por completo con todo lo que hay en ella, y también su ganado a filo de espada. 16 Entonces amontonarás todo su botín en medio de su plaza, y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello como ofrenda encendida al SEÑOR tu Dios; y será montón de ruinas para siempre. Nunca será reconstruida. 17 Nada de lo dedicado al anatema quedará en tu mano, para que el SEÑOR se aparte del ardor de Su ira y sea misericordioso contigo, tenga compasión de ti y te multiplique, tal como Él juró a tus padres, 18 si escuchas la voz del SEÑOR tu Dios, guardando todos Sus mandamientos que yo te ordeno hoy, haciendo lo que es justo ante los ojos del SEÑOR tu Dios.

Animales limpios e inmundos

14 »Ustedes son hijos del SEÑOR su Dios; no se sajarán ni se rasurarán la frente a causa de un muerto. Porque eres pueblo santo para el SEÑOR tu Dios; y el SEÑOR te ha escogido para que le seas un pueblo de Su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la superficie de la tierra.

No comerás nada abominable. Estos son los animales que ustedes podrán comer: el buey, la oveja, la cabra, el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés. Y cualquier animal de pezuña dividida que tenga la pezuña hendida en dos mitades y que rumie, lo podrán comer. Pero estos no comerán de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezuña dividida en dos: el camello, el conejo y el damán; pues aunque rumian, no tienen la pezuña dividida; para ustedes serán inmundos. El cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será inmundo para ustedes. No comerán de su carne ni tocarán sus cadáveres.

»De todo lo que vive en el agua, estos podrán comer: todos los que tienen aletas y escamas, 10 pero no comerán nada que no tenga aletas ni escamas; será inmundo para ustedes.

11 »Toda ave limpia podrán comer. 12 Pero estas no comerán: el águila, el buitre y el buitre negro; 13 el azor, el halcón y el milano según su especie; 14 todo cuervo según su especie; 15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según su especie; 16 el búho, el búho real, la lechuza blanca, 17 el pelícano, el buitre, el somormujo, 18 la cigüeña y la garza según su especie; la abubilla y el murciélago. 19 Todo insecto alado será inmundo para ustedes; no se comerá. 20 Toda ave limpia podrán comer.

21 »No comerán ningún animal que se muera. Lo podrás dar al extranjero que está en tus ciudades, para que lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo al SEÑOR tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Leyes acerca del diezmo

22 »Fielmente diezmarás todo el producto de tu siembra, lo que rinda tu campo cada año. 23 Comerás en la presencia del SEÑOR tu Dios, en el lugar que Él escoja para poner allí Su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre al SEÑOR tu Dios. 24 Pero si el camino es tan largo para ti, que no seas capaz de llevar el diezmo por estar lejos el lugar donde el SEÑOR tu Dios escoja para poner allí Su nombre, cuando el SEÑOR tu Dios te haya bendecido, 25 entonces lo cambiarás por dinero, y atarás el dinero en tu mano e irás al lugar que el SEÑOR tu Dios escoja. 26 Podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia del SEÑOR tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa. 27 Tampoco desampararás al levita que habite en tus ciudades, porque él no tiene parte ni heredad contigo.

28 »Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. 29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, también el extranjero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que el SEÑOR tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.

   

Nueva Biblia de las Américas Copyright © 2005 por The Lockman Foundation, La Habra, California. Todos los derechos reservados. Para más información, visita https://www.nuevabiblia.com

Salmos 99-101

Alaben al SEÑOR por su fidelidad para con Israel

99 ¡Él SEÑOR reina, estremézcanse los pueblos; Él está sentado como Rey sobre los querubines, tiemble la tierra! El SEÑOR es grande en Sión, Y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben Tu nombre grande y temible; Él es santo. El poder del Rey ama la justicia; Tú has establecido la equidad; Has hecho juicio y justicia en Jacob. Exalten al SEÑOR nuestro Dios, Y póstrense ante el estrado de Sus pies; Él es santo.

Moisés y Aarón estaban entre Sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron Su nombre; Ellos clamaron al SEÑOR, y Él les respondió. Les habló en la columna de nube; Guardaron Sus testimonios, Y el estatuto que Él les dio. Oh SEÑOR, Dios nuestro, Tú les respondiste; Fuiste para ellos un Dios perdonador, Pero también vengador de sus malas obras. Exalten al SEÑOR nuestro Dios, Y póstrense ante Su santo monte, Porque santo es el SEÑOR nuestro Dios.

Alaben a Dios todos los hombres

Salmo de acción de gracias.

100 Aclamen con júbilo al SEÑOR, toda la tierra. Sirvan al SEÑOR con alegría; Vengan ante Él con cánticos de júbilo. Sepan que Él, el SEÑOR, es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.

Entren por Sus puertas con acción de gracias, Y a Sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan Su nombre. Porque el SEÑOR es bueno; Para siempre es Su misericordia, Y Su fidelidad por todas las generaciones.

Decisión de vivir rectamente

Salmo de David.

101 La misericordia y la justicia cantaré; A Ti, oh SEÑOR, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos; Aborrezco la obra de los que se desvían; No se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; No conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; No toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.

Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; El que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; El que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, Para exterminar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad.

   

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Isaías 41

Promesa de ayuda a Israel

41 «Guarden silencio ante Mí, costas, Y renueven sus fuerzas los pueblos. Acérquense y entonces hablen, Juntos vengamos a juicio. ¿Quién ha levantado del oriente Al que Él llama en justicia a Sus pies? Ante Él entrega naciones, Y a reyes somete. Los deja como polvo con su espada, Como hojarasca los dispersa con su arco, Los persigue, pasando seguros Por una senda por donde no habían andado sus pies. ¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado, Llamando a las generaciones desde el principio? Yo, el SEÑOR, soy el primero, y con los postreros soy».

Las costas han visto y temen, Tiemblan los confines de la tierra, Se han acercado y han venido. Cada uno ayuda a su prójimo, Y dice a su hermano: «Sé fuerte». El artífice anima al fundidor, Y el que alisa a martillo, al que bate el yunque, Diciendo de la soldadura: «Está bien». Entonces asegura su obra con clavos, Para que no se mueva. «Pero tú, Israel, siervo Mío, Jacob, a quien he escogido, Descendiente de Abraham, Mi amigo. Tú, a quien tomé de los confines de la tierra, Y desde sus lugares más remotos te llamé, Y te dije: “Mi siervo eres tú; Yo te he escogido y no te he rechazado. 10 No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”. 11 Ciertamente, los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados. Los que luchen contigo serán como nada y perecerán. 12 Buscarás a los que riñen contigo, pero no los hallarás. Serán como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra. 13 Porque Yo soy el SEÑOR tu Dios, que sostiene tu diestra, Que te dice: “No temas, Yo te ayudaré”. 14 No temas, gusano de Jacob, ustedes hombres de Israel. Yo te ayudaré», declara el SEÑOR, «tu Redentor es el Santo de Israel. 15 Te he convertido en trillo nuevo, cortante, de doble filo; Trillarás los montes y los harás polvo, Y los collados dejarás como hojarasca. 16 Los aventarás, el viento se los llevará, Y la tempestad los dispersará. Pero tú te regocijarás en el SEÑOR, En el Santo de Israel te gloriarás.

17 »Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay, Su lengua está reseca de sed. Yo, el SEÑOR, les responderé, Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. 18 Abriré ríos en las alturas desoladas, Y manantiales en medio de los valles. Transformaré el desierto en estanque de aguas, Y la tierra seca en manantiales. 19 Pondré en los desiertos el cedro, La acacia, el mirto y el olivo; Pondré en el lugar desolado el ciprés, Junto con el olmo y el boj, 20 Para que vean y entiendan, Consideren y comprendan a una Que la mano del SEÑOR ha hecho esto, Que el Santo de Israel lo ha creado.

21 »Presenten su causa», dice el SEÑOR. «Expongan sus fuertes argumentos», Dice el Rey de Jacob. 22 Que expongan y nos declaren lo que ha de suceder. En cuanto a los hechos anteriores, declaren lo que fueron, Para que los consideremos y sepamos su resultado, O bien, anúnciennos lo que ha de venir. 23 Declaren lo que ha de suceder en el futuro, Para que sepamos que ustedes son dioses. Sí, hagan algo bueno o malo, para que nos desalentemos y temamos a una. 24 Miren, ustedes no son nada, Y su obra es vana; Abominación es el que los escoge.

25 «Del norte levanté a uno, y ha venido. Del nacimiento del sol invocará Mi nombre, Y vendrá sobre los gobernantes, como sobre lodo, Como el alfarero pisotea el barro». 26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que supiéramos, O desde tiempos antiguos, para que dijéramos: «Tiene razón?». Ciertamente no había quien lo anunciara, Sí, no había quien lo proclamara, Ciertamente no había quien oyera sus palabras. 27 «Dije primero a Sión: “Mira, aquí están”, Y a Jerusalén: “Les daré un mensajero de buenas nuevas”. 28 Pero cuando miro, no hay nadie, Y entre ellos no hay consejeros A quienes, si les pregunto, puedan responder. 29 Pues todos ellos son falsos; Sus obras inútiles, Viento y vacuidad sus imágenes fundidas.

   

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Apocalipsis 11

Los dos testigos

11 Me fue dada una caña de medir (unos 3 metros) semejante a una vara, y alguien dijo: «Levántate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que en él adoran. Pero excluye el patio que está fuera del templo, no lo midas, porque ha sido entregado a las naciones, y estas pisotearán la ciudad santa por cuarenta y dos meses.

»Otorgaré autoridad a mis dos testigos, y ellos profetizarán por 1,260 días, vestidos de cilicio». Estos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. Si alguien quiere hacerles daño, de su boca sale fuego y devora a sus enemigos. Así debe morir cualquiera que quisiera hacerles daño. Ellos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva durante los días en que ellos profeticen; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quieran.

Cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. Sus cadáveres estarán en la calle de la gran ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Gente de todos los pueblos, tribus, lenguas, y naciones, contemplarán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sus cadáveres sean sepultados. 10 Los que moran en la tierra se regocijarán por ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los que moran en la tierra.

11 Pero después de los tres días y medio, el aliento de vida de parte de Dios vino a ellos y se pusieron en pie, y gran temor cayó sobre quienes los contemplaban. 12 Entonces ellos oyeron una gran voz del cielo que les decía: «Suban acá». Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron.

13 En aquella misma hora hubo un gran terremoto y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y siete mil personas murieron en el terremoto, y los demás, aterrorizados, dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ¡ay! ha pasado; pero el tercer ¡ay! viene pronto.

La séptima trompeta

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:

«El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de Su Cristo. Él reinará por los siglos de los siglos». 16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, 17 diciendo:

«Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado Tu gran poder y has comenzado a reinar. 18 Las naciones se enfurecieron, y vino Tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a Tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen Tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra».

19 El templo de Dios que está en el cielo fue abierto; y el arca de Su pacto se veía en Su templo, y hubo relámpagos, voces y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada.

   

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