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¿Qué hacer cuando las cuarentenas terminan y vemos que muchos miembros de la iglesia dejaron de congregarse por la pandemia?

Esta es una pregunta que muchos pastores y líderes de iglesia están haciendo. Me identifico con la carga de pastores que aman a sus ovejas y sufren la realidad de que, en estos meses, incontables iglesias han estado cerradas por disposiciones sanitarias del gobierno y, también en muchas iglesias que tenían permitidas las reuniones, muchos creyentes se han ausentado los domingos.

La pandemia ha sido y sigue siendo un tiempo muy complicado. En diferentes lugares hay diferentes realidades que presentan retos distintos a las iglesias. No pretendo establecer dogmas de cómo se debe navegar cada situación particular (eso sería arrogante de mi parte), pero sí quisiera presentar algunos principios para pastores en este tiempo.

No debe haber duda de que la Biblia presenta el congregarnos de forma presencial como un mandato bíblico. Varios pasajes muestran este mandato, como la realidad de que somos el templo donde Dios habita cuando su Palabra es proclamada (Ef 2:18-21). Cuando dejamos de congregarnos, no nos animamos a la piedad y podemos endurecer nuestros corazones (He 10:23-27).

Con esto en mente, quisiera destacar algunas cosas que los pastores no debemos hacer, y luego algunas cosas que sí debemos hacer.

Lo que no debemos hacer

No debemos manipular

No debemos usar técnicas de manipulación para atraer a las personas a las iglesias. La manipulación para este fin es pecado, ya que es un tipo de engaño y significa confiar en técnicas humanas. Confiamos en la Palabra de Dios y eso es lo que deseamos que traiga convicción a las personas. Frases como “algunos van al supermercado, pero no vienen a la iglesia” no darán fruto a largo plazo.

La iglesia necesita conocer los argumentos sobre por qué observamos el Día del Señor

No debemos ser pragmáticos

Nuestras motivaciones no deben ser solo pragmáticas, enfocándonos solo en cosas superficiales o erradas, pensando que “la iglesia no va a sobrevivir”, “qué pasará con el salario del pastor”, “la gente necesita interacciones sociales”. Nuestras motivaciones deben ser bíblicas, buscando someternos a la Palabra de Dios.

No debemos olvidar nuestro contexto

En ocasiones dejamos que pastores en otros contextos nos influencien sin considerar la realidad política o de salubridad de nuestra localidad. Es importante que la iglesia entienda que haremos todo lo posible por reunirnos y que, al final, en todo lo relacionado con congregarnos, nos sometemos a Dios y no al estado. Pero la iglesia debe percibir con claridad que somos prudentes y tomamos en cuenta el bienestar de ellos. Por ejemplo, nuestra iglesia se reúne desde mayo del 2020, pero lo hacemos al aire libre para poder servir a varios miembros de nuestra congregación con condiciones serias de salud y también para minimizar la posibilidad de contagio. 

Lo que debemos hacer

Debemos fomentar convicciones bíblicas

Desde mi perspectiva, lo que muestra el gran ausentismo en las iglesias en lugares donde el resto de la sociedad está dando pasos firmes hacia la normalidad, es la falta de convicciones bíblicas sobre la supremacía del valor de congregarnos.

La iglesia necesita conocer los argumentos sobre por qué observamos el Día del Señor y nos reunimos para adorar y ayudarles a descartar la idea de que estas convicciones son legalismo. Si la congregación donde sirves no tenía estas convicciones y asistir a la iglesia era solo una formalidad, es importante que proveas las convicciones bíblicas que se conviertan en el fundamento sobre el cual construyas el futuro de la congregación.

Las personas que toman riesgos en otras áreas de su vida deberían tomar riesgos similares para lograr estar con el pueblo de Dios

Una de las tareas del pastor es preparar a la congregación para momentos de dificultad, para que en esos momentos sean guiados por principios bíblicos. Si un pastor puede ver que no ha hecho esto en un área, como es el caso de ayudar a las personas a tener convicciones sólidas sobre la importancia de congregarnos presencialmente, es bíblico pedir perdón.

Luego de haber pedido perdón, debemos predicar el consejo de Dios. Partiendo de la Palabra, mostremos lo que Dios dice sobre el tema para que las conciencias de la congregación sean enseñadas por Dios mismo. Muchos predicadores se vuelven tímidos cuando es necesario llamar a las personas a someterse a mandatos bíblicos.

Debemos llamar a la consistencia

Yo considero que, en el caso de la pandemia, debemos respetar las conciencias de las personas que, por razones de salubridad, se sienten incómodas o inseguras estando en lugares con muchas personas. Pero también creo que es importante llamarlos a la consistencia. El llamado de congregarnos para un creyente no es superado por ninguna otra tarea. Así que las personas que toman riesgos en otras áreas de su vida deberían tomar riesgos similares para lograr estar en comunión con el pueblo de Dios. 

En el caso de nuestra iglesia, nos estamos congregando al aire libre en el área del parqueo de nuestro lugar de reunión. Las personas pueden decidir mantenerse en sus autos si así lo desean. También le hemos informado a la congregación que entendemos si una persona permaneció en su hogar durante la pandemia y no fue a la iglesia. Pero si alguien estuvo en su auto para ir a una cita médica, al mercado o a otro lugar, no hay razón para que no venga al servicio y pueda, al menos, permanecer en su auto. Ver a un hermano en la fe, aunque sea a través del vidrio del vehículo, es de ánimo para el resto de la iglesia.

Debemos modelar estas convicciones para la iglesia

Estas convicciones deben comenzar con el liderazgo de la iglesia y ellos deben practicarlas y ser ejemplo para toda la congregación. Por ejemplo, mi convicción sobre la importancia de congregarnos me enseña que, sin importar donde estemos de vacaciones, iremos a congregarnos a una iglesia que predique el evangelio. Estas convicciones en el liderazgo instruyen a la iglesia.

El fin del ministerio no es mantener un negocio o cuidar nuestra reputación: es poder apacentar a las ovejas del redil de Cristo

He visto y escuchado a pastores que hablan del ausentismo de personas en los servicios, pero ellos mismos no son consistentes en congregarse. Ellos mismos regularmente tienen a personas en su familia que están ausentes de las reuniones por razones que no son válidas y cuando van de vacaciones no se congregan. Mi esposa sabe que no hay razón para no ir el domingo a la iglesia. No es porque yo sea pastor, sino porque somos creyentes.

Muchas veces no nos damos cuenta, pero tendemos a darle prioridad a otras cosas que no son aquellas a las que Dios da prioridad. La iglesia debe estar convencida de que tu pedido de congregarnos no es motivado por un deseo de verte bien como pastor o sentirte afirmado con mucha asistencia, sino que es algo que estás convencido que viene de la Palabra de Dios. 

Debemos confiar en Dios

Al final del día, tenemos que confiar en que Dios cuidará a Su iglesia. No podemos ser motivados por ansiedad o por logros personales; esto solamente logrará que nuestra motivación no esté llena de gracia. Solo el evangelio debe instruirnos y sostenernos. La Palabra de Dios debe llenarnos de paciencia, amor y cuidado por las ovejas. El fin del ministerio no es mantener un negocio o cuidar nuestra reputación: es poder apacentar a las ovejas del redil de Cristo.

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