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Viviendo con los mormones

Actualmente estoy plantando una iglesia en Salt Lake City, la ciudad conocida por sus jóvenes vestidos elegantemente de camisas blancas y corbatas negras. Esta ciudad se encuentra en el estado de Utah, donde gobierna y se encuentra la sede de la llamada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejores conocidos como “mormones”.

En varias ocasiones he tenido la oportunidad de llevar amigos a visitar el Templo Mormón, donde asignan a jóvenes misioneros mormones a los visitantes para dar un recorrido del esplendoroso edificio. En estas oportunidades he escuchado sus historias, sus creencias, y su cosmovisión tan alejada del Dios de las Escrituras. A la vez, estas han sido oportunidades para mostrarles con misericordia cómo sus creencias contradicen la Biblia.

No sorprendemente, el reto que enfrentamos como Iglesia en la Ciudad de Salt Lake City Utah es que el 70% de los habitantes son mormones y casi toda la ciudad —desde lugares turísticos hasta las agencias de gobierno— están controlados por ellos.

Aproximadamente 20% de la población del estado de Utah es hispana. En su mayoría, vienen de la tradición católica romana y los que pertenecen a la religión mormona es más por asuntos de interés socioeconómico que religiosos, ya que al llegar al estado es de gran ventaja ser mormón, especialmente en cuanto a conseguir empleos.

Uno de los dilemas principales al interactuar con los mormones es que utilizan la Biblia, pero no de la misma manera que los cristianos. Cuando los mormones usan palabras como evangelio, Trinidad, Dios, Jesús, salvación, etc., no están pensando en lo mismo. Por esta razón debemos profundizar un poco.

¿Qué creen los mormones?

De manera resumida, los mormones creen que un ángel llamado Moroni dejó algunos pergaminos o tablas en la parte norte del estado de Nueva York y que estas tablas fueron descubiertas por un hombre llamado Joseph Smith. De estas tablas Joseph Smith “tradujo” el Libro del Mormón, el cual es la base de la doctrina de los mormones. Los mormones también consideran dos otros libros como libros sagrados e inspirados por Dios: Doctrinas y pactos y La perla de gran precio.

Sobre el libro del Mormón y la Biblia

Según historias contenidas en el Libro del Mormón, los indígenas que se encontraban en América cuando Colón llegó eran israelitas de piel oscura, y a través de su linaje, los mormones son descendientes directos de los judíos.

Además de traducir el Libro del Mormón, Joseph Smith “revisó y modificó” la Biblia que hoy tenemos. Más luego, Smith fue inspirado en varias otras oportunidades y añadió capítulos al libro de Génesis. Entre estas revelaciones, Smith agregó que hubo un tiempo cuando Satanás intentó redimir a la humanidad pero Dios lo rechazó, y que Adán fue bautizado por inmersión en agua. Smith también añadió a Génesis 50 una profecía donde anunciaba su misma venida: “Y vendrá uno que Yo mismo he bendecido… su nombre será Joseph Smith… y las cosas que él escribirá traerán salvación a mi pueblo”. ¡Estas escrituras son completamente sagradas para los mormones!

Sobre Dios

Interesantemente, los mormones creen que Dios era un hombre en otro mundo y se convirtió en un dios por seguir las leyes y las ordenanzas del dios de ese mundo. Cuando él se convirtió en un dios, elevó a su esposa a la categoría de diosa (esposa del Padre Celestial). Ambos tenían forma física. Ambos vinieron a este mundo y tuvieron hijos espirituales en los cielos. Después, estos hijos espirituales habitaron en bebés durante el nacimiento y cada uno de ellos tiene el potencial de ser como dios y convertirse en dioses de sus propios mundos. Adicionalmente, Dios y su esposa tuvieron a Jesús y al Santo Espíritu en los cielos, y los tres son tres dioses que juntos forman la divinidad conocida como la Trinidad.

¿Qué no creen los mormones?

No basan su fe en la Biblia. Los mormones dicen que creen en la Biblia hasta donde se ha conservado la traducción correcta. Afirman que la “iglesia apóstata” la ha corrompido gravemente, quitando muchas partes y agregando otras. Como resultado, han publicado su propia versión de la Biblia.

Tampoco creen en la deidad de Cristo. Dicen que Jesucristo fue el Hijo de Dios, pero que no fue engendrado por el Espíritu Santo, sino por generación natural. Enseñan que Jesús tuvo varias esposas, entre ellas, Marta y María, las hermanas de Lázaro, y María Magdalena. Fue de esta manera que pudo “ver su linaje” prometido (Jn. 10:30; Jn. 1:1-3).

Encima de eso, los mormones creen en el juicio absoluto después de la muerte. Creen que los paganos resucitarán con los justos y tendrán la oportunidad de oír la verdad. Si la aceptan serán salvos; si la rechazan, condenados (He. 9:27; Ap. 20:11-15).

¿Cómo presentarles el evangelio?

¿Cómo podemos presentar el evangelio a personas que piensan que ya han hecho lo correcto para encontrar salvación? Marcos 10:17-22 describe la conversación entre Jesús y un joven rico que creía que debía “hacer” algo para obtener el favor de Dios. Al preguntarle a Jesús, “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”, Cristo lo desafia con la obediencia a los mandamientos de Dios. El orgullo de este hombre se pudo apreciar en su respuesta a Jesús cuando le dijo: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud”. ¿Era cierta esta afirmación? ¡Por supuesto que no! Por eso Jesús lo quebrantó por medio de la ley al decirle:

“ ‘Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme’. Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.”

Jesús le dio en el clavo del orgullo del hombre rico al exigirle perfección en cuanto a la ley, y llamarle a negarse a sí mismo y seguir a Jesús. De la misma manera en que Jesús quebrantó al hombre rico con la ley, debemos romper el orgullo mormón por medio de la ley imposible del mormonismo, para que se llenen de humildad para poder escuchar el verdadero evangelio de la gracia.

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