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El 11 de marzo del 2020 fue un día que en el futuro puede ser recordado como uno de los más importantes para nuestra generación. La Organización Mundial para la Salud decretó el avance del Covid-19 como una pandemia y muchos países empezaron a cerrar sus fronteras, imponer cuarentas y hacer obligatorio el uso de mascarillas.

Nuestras iglesias han tenido que tomar decisiones difíciles para buscar adaptarse a toda esta situación para la cual no estábamos preparados. Las dinámicas de nuestros hogares fueron revolucionadas con nuestros hijos en casa, despidos laborales y crisis económicas. La pandemia ha cambiado muchas cosas. Pero no ha cambiado nuestra esperanza.

“Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (He 13:8). ¡Qué bueno recordar esto! Saber que nuestro Salvador lleno de gracia nunca cambia —aún cuando el mundo parece más caótico— nos llena de gozo y esperanza en toda adversidad.

Oramos que la presente selección —hecha por nuestro equipo editorial— de algunas de nuestras mejores publicaciones en pandemia, pueda ser de edificación para ti tanto como lo es para nosotros, animándote a seguir viendo la vida y el mundo a la luz del evangelio.

Iglesia, no dejes que el coronavirus te divida

“Ahora más que nunca, los cristianos deben seguir el consejo de Santiago de ser ‘pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira’ (Stg. 1:19). Escuchar bien puede retrasar el proceso de deliberación y planificación, pero vale la pena. Sin importar cuáles sean las opiniones de los propios líderes de la iglesia sobre el tema de la reapertura, deberían tomarse el tiempo para escuchar humildemente las voces de los demás, tal vez convocar foros con algunas de las partes interesadas dentro de la iglesia, así como con otros líderes de iglesia y del gobierno en tu área. Los miembros de la iglesia también deben modelar la humildad cristiana (Fil. 2:3) en la forma en que reaccionan a los planes esbozados por los líderes, aun si no están de acuerdo con todos los aspectos. Ninguno de nosotros debería asumir que hemos llegado a la respuesta definitiva sobre cómo hacer esto bien. Modelemos la humildad al reconocer que no todo es obvio, y todos estamos tratando de hacer lo mejor que podemos en un momento en el que estamos ‘construyendo el avión en el aire’”.

¿Profetizó la Biblia el coronavirus?

“Nuestra generación nunca había experimentado una pandemia a este nivel, y los cristianos en todo el mundo buscamos qué podemos aprender y cómo debemos actuar en medio de esta situación. Eso motiva la pregunta, ¿profetizó la Biblia el coronavirus? ¿Es COVID-19 una de las plagas bíblicas?”.

¿Por qué un Dios bueno permitiría el coronavirus?

“Abordar esta pregunta requiere más que un simple ejercicio intelectual. El sufrimiento nos alcanza y sacude sin importar qué creamos. Y aunque una respuesta buena pueda ser convincente para nuestras mentes, lo que más queremos en medio del dolor no es que alguien lo explique sino que se termine. Que las cosas malas desaparezcan. Despertar y descubrir que la pesadilla acabó. Que todo vuelva a ser como antes o incluso mejor.

Pero esto no significa que los creyentes no debemos tratar de hacer nuestro mejor esfuerzo en responder esta pregunta. En especial cuando algunas personas apuntan al ‘problema del sufrimiento’ como una razón para no creer en Dios”.

Cómo la pandemia sacó a la luz mi pecado

“La próxima vez que te frustres cuando estés en Facebook, Instagram, etc, y veas algo que te haga enojar, recuerda lo que debemos recordar… el evangelio.

En el Nuevo Testamento, Pablo le escribe a Timoteo que Dios fue sumamente paciente, misericordioso, y mostró su infinita bondad con Pablo, “el peor de los pecadores” (1 Ti. 1:16). Al pensar en la vida, muerte, y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, en cómo Él vino al mundo a salvar pecadores, ¡recordamos cómo Dios nos mostró esa misma gracia!”.

Cuando la pandemia arruina tus propósitos de año nuevo

“Es fácil permitir que esta etapa de nuestras vidas se vuelva deprimente. La aparente falta de opciones ocasiona que perdamos tiempo viendo televisión o las redes sociales. La escuela en casa y las interminables reuniones de Zoom resultan abrumadoras. Incluso el más introvertido entre nosotros siente el peso de la incertidumbre: ¿Cuándo podremos volver a salir de casa? ¿Cuándo podremos volver a vivir y hacer todas esas cosas que solíamos hacer?

No tenemos que vivir de esta manera. Aunque nuestros propósitos de año nuevo se hayan arruinado, nuestro verdadero propósito no se ha perdido”.

Aprovechando el tiempo de cuarentena para crecer espiritualmente

“Es necesario recordar que la iglesia no es el edificio donde nos reunimos, sino más bien son las personas que han creído el evangelio y siguen a Cristo como sus discípulos (cf. Ef. 1:22-23, 2:19; 1 Co. 3:16, 6:19, 12:13; 2 Co. 6:16; 1 Pe. 2:5).

El cuerpo de Cristo, la iglesia de la cual Él es la cabeza, somos todos aquellos que hemos sido reconciliados con Dios. Por tanto, el hecho de que no podamos reunirnos en un edificio no significa que dejamos de ser la iglesia”.

La predicación en tiempos de Zoom

“Predicarle a una cámara mirándose a uno mismo no es el mejor incentivo para un predicador acostumbrado al calor de una congregación activa. Sin embargo, al Señor no se le han escapado estas circunstancias ni están fuera de su cuidado providencial. Por lo tanto, reflexionemos por un momento sobre cómo sacarle el mejor provecho a este tiempo, de tal modo que redunde en un ejercicio saludable del ministerio, la edificación del cuerpo de Cristo, y la gloria de Dios”.

El sermón de tu iglesia no es una película de Netflix

“Necesitamos repensar nuestra relación con la tecnología en tiempos de pandemia, incluso para ver los sermones de nuestra iglesia dándoles la prioridad debida. Por la gracia de Dios, este periodo de distanciamiento social no tiene por qué ser un periodo que socave nuestro crecimiento espiritual. En cambio, bien pudiera marcar un antes y después en nuestro caminar con el Señor. El Dios que envió a su Hijo a la cruz para redimirnos es el Dios interesado en que crezcamos a imagen de Él mientras atesoramos más Su Palabra”.

4 razones para usar mascarillas (incluso si no te gusta)

“Para los cristianos, es importante pensar primero en lo que nuestra fe nos llama a hacer con respecto al uso o no de las mascarillas. ¿Qué pasaría si nuestro punto de vista sobre las mascarillas fuera moldeado más por nuestra identidad cristiana que por nuestras opiniones?

Por mucho que no me gusta usar mascarillas, que estoy un poco de acuerdo con el escepticismo sobre ellas, y que me apenan los intentos de avergonzar a las personas para que las usen, mi fe cristiana me lleva a usar una cuando estoy en lugares públicos cerrados. Cuando miro las Escrituras, no veo un mandato sobre las mascarillas, por supuesto, pero veo una invitación a hacer al menos cuatro cosas”…

La soltería durante la cuarentena

“La cuarentena ha sido difícil para muchas de nosotras. He hablado con amigas que me cuentan lo retador que es para ellas manejar los quehaceres del hogar, cuidar a los niños y ayudarles con sus clases virtuales, trabajar de manera remota, atender a sus esposos, etc.

Dentro de este tipo de conversaciones, he escuchado el siguiente comentario o algo similar: ‘Debes agradecer a Dios por tu soltería, porque tú no tienes que hacer nada de esto’. La mayoría de las veces, solo sonrío y me quedo callada. Sin embargo, me he hecho la pregunta honesta: ¿Es mejor estar soltera durante esta cuarentena?”.

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