Tempestad | Devocional

“Y de pronto se desató una gran tormenta en el mar de Galilea, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido”, Mateo‬ ‭8:24‬

Sabemos que nadie en este mundo se escapa de pasar por tormentas de algún tipo. De hecho, a veces nos ha tocado afrontar diversas dificultades al mismo tiempo, llevándonos a poner nuestra atención hacia algo más importante, o a cuestionar las suposiciones que han sido parte de nuestra vida, y buscar a Dios en medio de la crisis.

Sin embargo, a pesar de llamarnos sus hijos y saber que estamos con Él en la barca, no dejamos de sentirnos inseguros y ansiosos cuando estamos “a punto de perecer”, mientras que Él parece dormir plácidamente, como si no le importáramos.

Ese sentido de inseguridad es el resultado de una falsa percepción de la realidad, pues estamos más seguros cuando entendemos y creemos que en verdad Él está en la barca con nosotros. Y entonces, verlo cercano y en paz debería calmar nuestro corazón ansioso.

En medio de las tormentas, e incluso de graves consecuencias, Él nos promete esto: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo” (‭‭Is.‬ ‭43:2‬). Saber que somos sus hijos debe ser la fuente más consistente y segura de nuestra confianza en Dios. Pero en cambio, el miedo nos hace ciegos a esta verdad espiritual, y por esa razón, cuando sus discípulos lo despertaron, Jesús les respondió como diciéndoles: “¿Para esto me despiertan? ¡Es solo una tormenta!”. Él apuntó a su incredulidad y los invitó a poner sus ojos en Él.

“¿Dónde está la fe de ustedes?, les dijo. Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ‘¿Quién, pues, es este que aun a los vientos y al agua manda y lo obedecen?’”, Lucas‬ ‭8:25‬.

Las buenas noticias para ti y para mí son que Jesús, aquel de quien se preguntó “¿quién es éste, que también perdona pecados?” (Lc. ‭7:49‭), no solo tiene el poder para calmar las tormentas de nuestra vida. Mejor aún, ha calmado la tormenta del castigo eterno mediante su obra decisiva en la cruz del calvario, a nuestro favor y en nuestro lugar.

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.


Imagen: Lightstock.
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