Soy cristiano y quiero cambiar mi gobierno

Actualización: Hoy, 3 de septiembre 2015, el Presidente de Guatemala Otto Pérez Molina renunció su puesto y se sometió al debido proceso en las cortes Tribunales para responder a las acusaciones sobre su involucramiento en el caso de corrupción aduanero conocido como “La Línea”. Ahora, más que nunca, nos toca orar por nuestros gobernantes.


Los hechos

Hace unos meses escribí un artículo sobre las manifestaciones en Guatemala en contra de la vicepresidente Roxanna Baldetti, quien había sido descubierta involucrada en un caso de corrupción conocido como la “La Línea”. Este es un caso de corrupción en el cual altos funcionarios del gobierno han estado involucrados en una red de contrabandos en las aduanas de Guatemala. Desde entonces, Baldetti ha renunciado y ha sido capturada y encarcelada.

Este pasado jueves 27 de agosto, la nación de Guatemala convocó un paro nacional para demandar la renuncia del presidente Otto Pérez Molina, quién también ha sido descubierto involucrado en La Línea. 

Manifestación en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

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Si eso no fuera suficiente, las elecciones presidenciales en Guatemala tomarán lugar este domingo, 6 de septiembre, y varios de los candidatos han fallado en presentar una mejor solución a la situación que actualmente vivimos.

A la luz de estos eventos, la iglesia en Guatemala ha respondido de varias maneras. Algunos han empezado un movimiento para la próxima generación de líderes, enfocados en orar por saber por quién votar. Otros han empezado grupos de oración más generales: orar por los gobernantes, la gente, y la paz. En nuestra iglesia, hemos empezado la iniciativa de compartir breves cápsulas sobre la teología de la ciudadanía y las responsabilidades del cristiano frente a un gobierno corrupto.

Todos estamos pensando en el futuro de nuestro país. De hecho, conozco a varios cristianos que quieren hacer algo al respecto.

Tres cosas que considerar

Si eres un cristiano y quieres hacer algo para ayudar a cambiar tu gobierno, tienes un llamado difícil delante de ti. Pero eso no quiere decir que no es algo bueno y que vale la pena perseguir. De hecho, creo que algunos de nosotros seremos llamados a participar en la esfera política bajo el mandato cultural (Gen. 1:26-28). Como lo comenta Oscar Morales:

A partir del Mandato Cultural, vemos cómo Dios, al hacernos mayordomos de esta tierra, nos invita a ser partícipes de su mejora, siendo socialmente activos y socialmente misericordiosos…históricamente la iglesia sí ha estado involucrada fuertemente en principios de gobierno. No necesariamente tomando narrativas bíblicas y haciéndolas normativas, sino, tomando su luz y dejando que brille a través de todo lo que hacemos en nuestra vida diaria. En términos más “modernos”, podríamos decir que esto se logra a través de vivir una vida centrada en el evangelio.

Participar en la esfera política y social de una perspectiva cristiana no significa buscar versículos que podamos aplicar a nuestro contexto o tratar de re-crear un Israel Antiguo-Testamentario en nuestro día. Debemos profundizar un poco más en el evangelio. Si eres un cristiano que quiere hacer algo para cambiar la situación de tu gobierno, siendo fiel al Señor y manteniendo el evangelio en el centro, considera estas tres cosas.

1. Si vas a luchar contra la corrupción en el gobierno, procura también luchar contra la corrupción en tu corazón.

Hace poco estaba conversando con una amiga y me compartió que estaba luchando con la idea de manifestar públicamente contra la corrupción porque, inevitablemente, se sentía confrontada por la propia corrupción en su corazón. “No creo que sea incorrecto protestar, pero siento que yo soy parte del problema también”. Creo que esta es una buena postura. Los cristianos podemos ejercer nuestro derecho de manifestar pacíficamente. Pero la lucha contra la corrupción empieza con uno mismo. Para esta lucha necesitamos el evangelio de Jesús y el poder del Espíritu Santo.

Confía en Jesús, y deja de mentirle a tu jefe en el trabajo; deja de descargar música pirateada solo porque es más barata; deja de comprar facturas para evitar pagar impuestos; ¡deja de actuar de una manera foránea al evangelio!

2. Recuerda que el hecho de que Dios sea soberano no significa que Él quitará la corrupción del estado; puede que Él quiera encaminar los pasos del gobierno para cumplir Su buena voluntad.

A la luz de estos eventos, han nacido varios movimientos que han declarado que es hora que la iglesia establezca el reino de Dios aquí y ahora, declarando que el propósito de la Iglesia es algo así como algo de establecer una nación de Dios. Y muchas veces lo que termina ocurriendo en estos movimientos es que la gente pone expectativas celestiales sobre autoridades humanas. Ponen un énfasis enorme sobre el próximo candidato presidencial, declarando que si oramos, Dios nos revelará quién es el próximo líder que nos guiará a la prosperidad.

El problema con esta manera de pensar es que asume que Dios ha elegido a Guatemala (y a sus líderes), así como lo hizo con Israel, para salvar a los guatemaltecos. La realidad es que Dios no establece Su reino a través de un país. La solución no es un presidente. Dios lo hace a través de la Iglesia. La solución es Jesús. Y Él es el único que puede salvar a guatemaltecos, y al resto del mundo también.

3. Procura no ser un cristiano y “algo más”.

En Las cartas del diablo a su sobrino, C. S. Lewis pinta la historia de un demonio, Escrutopo, escribiendo a su sobrino, Orugario, sobre cómo tentar, frustrar, y torturar al hombre que le ha asignado el Diablo. Al enterarse que el hombre ha sido convertido al cristianismo, Escrutopo lamenta las noticias, pero le cuenta a su sobrino que todavía hay maneras de frustrar esa alianza. Su estrategia es simple: convencer al hombre que no solamente es un cristiano, sino un cristiano y “algo más”.

Tu mejor plan, en ese caso, sería procurar una repentina y confusa crisis emotiva de la que pudiera salir como un incómodo converso al patriotismo. Tales cosas pueden conseguirse a menudo. Pero si es el hombre que creo, prueba con el pacifismo. Adopte lo que sea, tu principal misión será la misma. Déjale empezar por considerar el patriotismo o el pacifismo como parte de su religión. Después déjale, bajo el influjo de un espíritu partidista, llegar a considerarlo la parte más importante. Luego, suave y gradualmente, guíale hasta la fase en la que la religión se convierte en meramente parte de la “Causa”, en la que el cristianismo se valora primordialmente a causa de las excelentes razones a favor del esfuerzo bélico inglés o del pacifismo que puede suministrar. La actitud de la que debes guardarte es aquella en la que los asuntos materiales son tratados primariamente como materia de obediencia. Una vez que hayas hecho del mundo un fin, y de la fe un medio, ya casi has vencido a tu hombre, e importa muy poco qué clase de fin mundano persiga. Con tal de que los mítines, panfletos, políticas, movimientos, causas y cruzadas le importen más que las oraciones, los sacramentos y la caridad, será nuestro; y cuanto más “religioso” (en ese sentido), más seguramente nuestro.

¿Ves lo que está pasando? Escrutopo quiere que “cristiano” no sea un sustantivo que nos defina, sino simplemente otro adjetivo que nos describa. Tengamos cuidado de agregar otros títulos a nuestra identidad principal; de llamarnos feministas cristianos, demócratas cristianos, patriotas cristianos, y más. Cristo no es una causa que apoyamos, sino nuestra identidad verdadera, nuestro gozo eterno, y nuestra única esperanza. Procuremos no decir con nuestras acciones que la responsabilidad de la iglesia es decirle a sus miembros por quién votaría Jesús. Mejor sigamos las palabras de Pablo y prediquemos la Palabra “a tiempo y fuera de tiempo” (2 Tim. 4:2). Y sigamos orando porque se haga Su voluntad, sí, en el cielo, y también en nuestras tierras (Mt. 6:10).

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