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¿Qué significa: “Te pondrá por cabeza, y no por cola”?

“El Señor te pondrá a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del Señor tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente”, Deuteronomio 28:13.

Un predicador importante de Singapur relata la historia de un asesor financiero que no lograba éxito en su trabajo. Tenía uno de los rankings más bajos en su empresa. Sin embargo, cuando comenzó a escuchar los mensajes de este predicador, decidió apropiarse de la promesa de Deuteronomio 28:13. El resultado fue sorprendente. Pronto subió su ranking y ganó como premio un viaje a Barcelona.⁠[1]

La promesa es atractiva: “Dios te quiere bendecir”. Dios no hace nada a medias, entonces te quiere bendecir más allá de lo que puedes imaginar. Eso parece indicar nuestro texto de Deuteronomio 28:13, y ha sido tomado a veces por predicadores del evangelio de la prosperidad como una promesa absoluta que solo requiere de nuestra fe para ser activada.

Hay un elemento de verdad en esta interpretación. Sin duda, Dios quiere bendecir a su pueblo. Entonces ¿dónde está el problema?

Contexto y condiciones

Podemos identificar dos errores que son contradictorios a una sana aplicación del pasaje. El primero es que el predicador del evangelio de la prosperidad no ha señalado que el pasaje establece ciertas condiciones para recibir la bendición. Segundo, el predicador no ubica su interpretación en el contexto bíblico-teológico correcto.

Veamos el primer problema. Es más que común, casi la norma, que este pasaje no se cite completamente. Frecuentemente se escucha la promesa de ser cabeza y no cola, pero se pasa por alto la condición. El versículo completo contiene condiciones que son típicas de un pacto. Recibir esta bendición depende de escuchar los mandamientos del Señor y de guardarlos cuidadosamente. Hay bendición posible, pero depende de la obediencia previa. Lo que es más, la desobediencia también tiene consecuencias. El versículo 13 advierte en contra de la idolatría y el versículo 15 dice: “Pero sucederá que si no obedeces al Señor tu Dios, guardando todos sus mandamientos y estatutos que te ordeno hoy, vendrán sobre ti todas estas maldiciones”. En los siguientes versículos se detallan las maldiciones, incluyendo esta descripción gráfica en el versículo 26: “Y tus cadáveres serán alimento para todas las aves del cielo y para los animales de la tierra, y no habrá nadie que los espante”. ¿Ya ves por qué no se expone todo el pasaje?

Más allá del hecho de que el pasaje contiene no solo promesas de bendición sino también amenazas de maldición, podemos preguntar: “¿Tiene este pasaje alguna aplicación a nosotros hoy?”. La respuesta es que sí, pero llegamos de forma indirecta. Edmund Clowney, otrora profesor del Seminario de Westminster, utilizaba un diagrama muy útil para enseñar la mejor forma de acercarse a pasajes del Antiguo Testamento en la predicación:

En este diagrama encontramos cuatro formas de encarar el texto: la alegoría, la tipología, el moralismo, y el método histórico-redentivo. La tipología busca la figura de Cristo en el texto del Antiguo Testamento. Esto, muchas veces, es válido, pero Cristo no está en cada detalle del Antiguo Testamento. Además, aun donde hay un tipo de Cristo en el Antiguo Testamento, si no hacemos un análisis del contexto histórico inmediato, y no ubicamos el texto en el panorama histórico-redentivo, nuestra exposición del tipo puede ser incompleta. La alegoría es de poca utilidad porque carece de factores de control que limiten la imaginación del intérprete. El moralismo hace una aplicación demasiado directa al comportamiento requerido del creyente moderno. De cierta forma, es lo que ha querido hacer nuestro predicador del evangelio de la prosperidad. Aunque ha obviado gran parte del texto (las maldiciones), ha querido pasar de la verdad del texto a una aplicación directa de la promesa.

El método histórico-redentivo es un poco más complejo, pero rinde mejores resultados. Este método toma un primer paso al buscar entender la verdad del texto en su contexto histórico original. En este caso, la promesa de bendición y las acompañantes maldiciones son parte de la reiteración del pacto entre Dios y el pueblo de Israel antes de emprender la invasión de la tierra prometida. Por lo tanto, la promesa tiene aplicación directa solo a Israel en relación con su permanencia en la tierra.

La Palabra para nosotros

Entonces ¿son versículos como este irrelevantes para nosotros? Por supuesto que no. Nosotros entendemos que en Cristo se resumen todas las bendiciones de Dios. Cristo es el fin de todo el contenido del Antiguo Testamento. En su obediencia perfecta somos bendecidos porque Él recibió en la cruz la descarga de maldición que merecíamos nosotros por ser violadores de pactos.

En Cristo, somos recipientes de las promesas más extravagantes. Jesús les dijo a sus discípulos: “No temas, rebaño pequeño, porque el Padre de ustedes ha decidido darles el reino” (Lc. 12:32). Esto supera por mucho cualquier éxito efímero que ofrece el mundo. Sin duda recibir de premio un viaje a Barcelona resulta agradable, pero no es nada comparable con el futuro que esperamos en la nueva Jerusalén.

En este caso, el método histórico-redentivo también nos ayuda a ubicarnos mejor escatológicamente. Sabemos que en Cristo tenemos toda bendición. Según Efesios 2:6, ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Pero no debemos caer en un error común de colapsar las distancias escatológicas. ¿Cuándo debemos esperar la llegada de la bendición? Si no llega ya, ¿es porque nos ha faltado fe? La realidad de nuestra posición espiritual en Cristo que se describe en Efesios 2:6 es realmente increíble. Sin embargo, debemos tener en cuenta que si seguimos leyendo el versículo 7, encontramos lo que los teólogos llaman el “ya, pero todavía no” del reino de Dios. Dios nos va a mostrar todas “las sobreabundantes riquezas de su gracia”, pero nos indica que toda la dimensión de estas riquezas solo será revelada “en los siglos venideros.”

Para terminar, podemos notar que la promesa de no ser cola sino cabeza, pareciera encontrar eco en la frase de Jesús de Mateo 20:16: “Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”. Mateo 20 contiene parte de la enseñanza de Jesús sobre el reino de Dios. A lo mejor podemos resumir todo de esta forma: Dios le prometió a su pueblo Israel, que al tomar posesión de la tierra prometida, serían cabeza y no cola si eran fieles al pacto. De lo contrario, sufrirían terribles maldiciones. En forma paralela, Jesús enseñó que en su reino, muchos de los que en este mundo son últimos pasarán a ser los primeros. Todavía no hemos visto el reino culminado, pero en Cristo ya disfrutamos un lugar de privilegio y con su llegada compartiremos la gloria del reino.

Mientras dure esta vida, muchas veces sufrimos indignaciones por causa de Cristo, pero cuando el Señor vuelva, reinaremos con aquel a quien Dios sometió todo bajo sus pies, y a quien dio “por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef. 1:22).


1. https://www.josephprince.org/blog/daily-grace-inspirations/the-head-and-not-the-tail


IMAGEN: LIGHTSTOCK.
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