Rey | Devocional

“¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: ‘Tu Dios reina!'”, ‭‭Isaías‬ ‭52:7‬.

¡Qué privilegio el poder llevar el evangelio de la gracia de Dios hasta los confines de la tierra! (Hch.‬ ‭1:8‬). Significa involucrarse en la misión de Dios de reconciliación y restauración en otros lugares del mundo. También es compartir las buenas noticias de la provisión de Dios para aquellos que nunca las han oído, y para nosotros que también dependemos diariamente de ella.

Este privilegio se trata de proclamar estas nuevas de gran gozo, de que “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones” (2 Co. 5:19‬), para redimir a un pueblo para sí. Ahora, Él nos ha adoptado como su familia y dado una “herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos”‭ (1 P.‬ ‭1:4)‬.

Sin embargo, al leer este versículo en particular, uno pudiera tener cierto conflicto con la idea de traer buenas nuevas y, al mismo tiempo, el mensaje de que Dios reina. Esto comunica implícitamente que la venida y expansión de su reino implica una conquista y sometimiento a su autoridad y voluntad absoluta. Esto apunta a ese otro día cuando finalmente “al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. ‭2:10-11, énfasis añadidos)‬.

No obstante, para los que son hijos de Dios, el establecimiento del reino de Dios son buenas noticias, no tanto porque de alguna manera nos reivindica ante el mundo, sino porque especialmente podemos reconocer que nuestro mayor problema es que si no damos nuestra devoción a Él, nuestro corazón inevitablemente se rendirá en adoración a otras cosas. Cosas que, en lugar de darnos felicidad y libertad, terminan atando nuestros corazones y afectos. Fuimos creados no solo por Él, sino también para Él y para rendirle adoración.

Las buenas noticias para ti y para mí son que el señorío de Cristo es una bendición para nosotros, que gozosamente nos sometemos a Él para encontrar la libertad que siempre hemos buscado. El saber que Dios es nuestro Padre celestial, nos da la confianza para confiar en Él y rendirnos a sus buenas intenciones y planes para nuestras vidas.

Piensa en esto hasta que tu corazón responda gozosamente en adoración.


IMAGEN: LIGHTSTOCK.
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