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Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de El Catecismo de la Nueva Ciudad: La verdad de Dios para nuestras mentes y nuestros corazones (Poiema Publicaciones, 2018), editado por Collin Hansen. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

¿Qué es lo que Dios exige en el cuarto y el quinto mandamiento? 

En el cuarto, que durante el día de reposo pasemos tiempo adorando a Dios en público y en privado, descansando de nuestro trabajo rutinario, sirviendo al Señor y a los demás, de tal forma que anticipemos el día de reposo eterno. En el quinto, que amemos y honremos a nuestros padres, sometiéndonos a su disciplina y dirección piadosas. 

Levítico 19:3 “Respeten todos ustedes a su madre y a su padre, y observen Mis sábados. Yo soy el Señor su Dios” (NVI). 

Si leemos toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, veremos que el mandamiento de guardar el día de reposo tiene dos aspectos. 

Primero, es una práctica crucial. En nuestras vidas se nos exige tener un ritmo equilibrado entre el trabajo y el descanso, y se nos prohíbe trabajar en exceso. 

Debemos rejuvenecer nuestra alma a través de la comunión, la oración, la devoción, y la adoración congregacional cada semana.

También se nos exige nutrir nuestros cuerpos y almas. No se supone que solo nutramos nuestros cuerpos. Debemos rejuvenecer nuestra alma a través de la comunión, la oración, la devoción, y la adoración congregacional cada semana.

Sin embargo, también es cierto que el Nuevo Testamento nos muestra que el día de reposo apunta hacia un tipo de descanso más profundo. Hebreos 4 dice que cuando creemos en Cristo y en el evangelio, descansamos de nuestras obras. Lo que significa que el gran peso de tener que ganarnos la salvación nos es quitado.

En esta vida experimentamos parte de esa clase de descanso, pero solo podremos disfrutarlo plenamente en el futuro, en los cielos nuevos y en la tierra nueva. Lo creemos y lo anhelamos. Y nos consuela profundamente en tiempos de debilidad.

El quinto mandamiento, honrar y respetar a nuestros padres, también debe ser leído a la luz del evangelio. El mandamiento dice que, como niños, debemos obedecer a nuestros padres. Como adultos, debemos respetar y escuchar a nuestros padres.

Y, sin embargo, el evangelio también nos recuerda que Dios es nuestro Padre, que por gracia hemos sido traídos a su familia, y que Él es nuestra principal fuente de amor. Y si nuestra principal relación phileo es con Él, entonces también seremos capaces de amar y honrar a nuestros padres, sin esperar que ellos nos provean lo que solo Dios nos puede dar. 

Oración: Padre que das vida, la única forma en que podemos prosperar es caminando en Tus sendas. Tú nos has creado, y nos dices que debemos descansar. Guárdanos de trabajar incesantemente y justificarlo. Danos humildad para honrar a nuestros padres. Permite que siempre vivamos según Tus mandamientos y no según nuestros instintos. Amén. 


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