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¿Por qué tiene el Redentor que ser verdaderamente Dios?

El Catecismo de la Nueva Ciudad

Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de El Catecismo de la Nueva Ciudad: La verdad de Dios para nuestras mentes y nuestros corazones (Poiema Publicaciones, 2018), editado por Collin Hansen. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

¿Por qué tiene el Redentor que ser verdaderamente Dios?

Para que, por su naturaleza divina, su obediencia y su sufrimiento fueran perfectos y efectivos; y también para que pudiera soportar la justa ira de Dios contra el pecado y vencer la muerte.

Hechos 2:24: “Sin embargo, Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio” (NVI).

Frecuentemente nos gusta enfocarnos en los aspectos humanos de Jesús, y es importante recordar que Jesús era completamente humano. Pero también era completamente Dios. ¿Qué significa que Jesús era completamente Dios? ¿Y por qué es tan importante que, como Redentor nuestro, sea verdaderamente Dios?

El apóstol Juan inicia su Evangelio declarando que Jesús es el Dios eterno encarnado. Él explica: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado Su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:1, 14 NVI). En su carta a los Colosenses, el apóstol Pablo escribió: “Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Col 2:9 NVI).

Jesús tenía que ser completamente Dios para que la justicia de Dios fuera completamente satisfecha por la eternidad

Similarmente, Jesús mismo, en numerosas ocasiones, afirmó su divinidad y que era uno con el Padre. En una ocasión, algunos de sus oyentes comprendieron lo que Él estaba diciendo e intentaron apedrearlo, explicando que lo apedreaban no por una buena obra, sino por blasfemia: “Porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios” (Jn 10:33). El libro de Apocalipsis describe a Jesús como el Alfa y el Omega, Aquel que “ha de venir” (1:8). Sin duda, Él no es un simple hombre. Él es verdaderamente Dios.

Así que ¿por qué es tan importante que Jesús, como Redentor nuestro, sea verdaderamente Dios? Nuestro pecado fue cometido contra Dios. Solo Dios puede perdonar una transgresión contra Él. Por esto, algunos de los líderes religiosos en los días de Jesús se horrorizaban cuando Él decía que perdonaba pecados.

Ellos comprendían las implicaciones de lo que decía. ¿Cómo podía un simple hombre perdonar el pecado que hemos cometido contra Dios? Un simple hombre no puede, pero Dios sí puede. Jesús tenía que ser completamente humano para ser nuestro sustituto, pero tenía que ser completamente Dios para que su obediencia y sufrimiento fueran perfectos, y para que la justicia de Dios fuera completamente satisfecha por la eternidad. 

Oración: Dios el Hijo, debido a nuestro pecado, no podemos cargar con la ira de Dios ni sobreponernos a la muerte. Solo Tú, el Santo, pudo sufrir el castigo por el pecado y vencer a la muerte. Gracias por prepararnos el camino hacia Dios, para disfrutarlo eternamente. Amén.


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