¿Por qué la Reforma aún importa?: Una entrevista con Tim Chester

Durante el mes de octubre, los miembros de #CoaliciónLee estuvimos leyendo “¿Por qué la Reforma aún importa?” de Tim Chester y Mike Reeves.
Tuve la oportunidad de hacer unas cuantas preguntas al Dr. Chester acerca de esta obra. Él nos comentó un poco acerca de cómo surgió el libro y de por qué es importante conocer la historia de la Iglesia.

1. ¿Qué crees que hace este libro diferente a otros acerca de la Reforma?

Hace aproximadamente cinco años me comuniqué con Mike Reeves, mi coautor. Estaba consciente de que el aniversario 500 de la Reforma estaba cerca. Esta sería una gran oportunidad para celebrar el redescubrimiento del evangelio bíblico. Pero sospeché que, en la cultura más amplia, la Reforma sería considerada como un evento inoportuno que afortunadamente está detrás de nosotros. Sería visto como algo que pertenece al pasado y no tiene relevancia hoy. O sería visto como un evento lamentable que nunca debió haber pasado, en un tiempo en donde las personas discutían acerca de la religión. Así que queríamos ayudar a que los cristianos entendieran la importancia de la Reforma, y estuvieran equipados para decirle a sus amigos y colegas de lo que realmente se trata.

Al mismo tiempo, Mike y yo sentíamos que había mucho en la teología de los Reformadores que continúa hablando a la iglesia evangélica de hoy. No queríamos que el libro fuera solo acerca de nuestra conversación con el catolicismo. Queríamos mostrar las implicaciones del mensaje de la Reforma para todos nosotros.

2. ¿Qué sería lo primero que le explicaría acerca de la Reforma a un cristiano que no sabe absolutamente nada al respecto?

En el corazón de la Reforma estaba el redescubrimiento del evangelio bíblico. Quizá los dos elementos clave fueron la enseñanza de la Biblia acerca de la justificación (cómo estamos bien delante de Dios) y la suficiencia de la Escritura.

La iglesia Católica medieval habló de la gracia y de la fe, pero veía la gracia como poder de Dios (mediado por la institución de la iglesia) para ayudarte a vivir una vida fiel que podría —quizá— ser aceptable delante de Dios. En otras palabras, la gracia te da un empujón, pero todavía depende de ti. Eso significa que no podías tener seguridad de salvación. Cualquier clase de confianza era vista como arrogancia porque implicaba que te veías como una buena persona.

Lo que los reformadores como Martín Lutero y Juan Calvino vieron mientras leían el Nuevo Testamento fue que Dios hace todo en la salvación. No es que Dios meramente nos ayuda para poder ser justos. Él nos acredita con la justicia de Jesús. Lutero lo llamó, “el intercambio feliz”. Nuestro pecado se acredita a Cristo y él lleva su castigo en la cruz. Y la justicia de Cristo se acredita a nosotros. Así que podemos estar seguros de nuestra salvación; no porque pensemos que somos lo suficientemente buenos para Dios, ¡sino porque confiamos en Jesús y su obra consumada!

Cuando la iglesia Católica se opuso a esta enseñanza, Martín Lutero se enfrentó con una decisión. Él podría seguir a la Iglesia o seguir a la Biblia. Él eligió la Biblia. La iglesia Católica creía en la autoridad de la Escritura, pero le añadió a la Escritura las tradiciones de la Iglesia. La Iglesia reclamó el derecho de interpretar la Escritura. Pero Lutero alegaba que la Escritura es suprema porque es la revelación de parte de Dios. La Iglesia no hace a la Escritura; la Escritura hace a la Iglesia.

Entonces, en su esencia, la Reforma nos hace pequeños y hace a Dios grande. Nos hace pequeños porque nos obliga a reconocer que, dejados a nuestra merced, estamos completamente indefensos y sin esperanza. Hace a Dios grande porque nuestra salvación depende completamente del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

3. El subtítulo del libro dice, “Conociendo el pasado, para reflexionar sobre el presente, y dar forma al futuro”. ¿Cuáles son algunos de los peligros a los que estamos expuestos cuando no conocemos nuestro pasado, especialmente respecto a la historia de la Iglesia?

Permíteme responder esa pregunta de tres formas. Primero, la historia de la Reforma es nuestra historia. La mayoría de las personas que lean esta entrevista estarán en iglesias cuya historia llega hasta la Reforma. Así que esta es nuestra identidad. Si quieres entender quien eres, tienes que conocer tu historia.

Segundo, la historia de la Iglesia nos ayuda a ver las fallas y debilidades de nuestra época. Damos por sentado mucho de lo que pasa a nuestro alrededor. Imagina una rana saltando dentro de un estanque. Mientras nada junto a un par de peces, dice, “El agua está tibia hoy”. Cuando la rana se va, un pez le dice al otro, “¿Qué es agua?”. El agua no es algo con el que un pez se encuentra; es el contexto en el que se encuentra con todo lo demás. Es lo mismo con nuestra cultura y con nuestra cultura de iglesia. Vivimos en un mundo de pensamientos, usualmente sin pensar mucho en él. Hay muchas tradiciones e ideas que simplemente damos por sentados. Así que para verdaderamente entender y criticar nuestro mundo necesitamos dar un paso fuera de él. Y leer historia de la Iglesia es una grandiosa manera de hacer eso. Entramos a otro mundo y eso nos permite mirar hacia atrás en nuestro propio mundo. Es como si saliéramos del estanque por un momento y miráramos hacia atrás desde la orilla.

Tercero, la Reforma estaba llena de grandiosa teología. En un sentido, realmente no importa si fue escrita hace 500 años o hace cinco… ¡son cosas realmente buenas que pueden informar y moldear nuestras vidas cristianas!

4. Usted escribe, “En su raíz, la Reforma era una disputa acerca de cómo conocemos a Dios y cómo podemos estar bien con él”. Este es el problema central de todo ser humano. ¿Cómo diría que entender la reforma fortalece el evangelismo en la Iglesia?

Ya que la Reforma se llevó acabo en el contexto del catolicismo medieval, es fácil asumir que su mensaje acerca de la justificación solo es relevante para las personas religiosas. Pero el hecho es que todos —las personas religiosas y las personas seculares— están intentando ser justificados. Todos tienen alguna idea de lo que les traerá satisfacción, significado, o identidad. Aunque no usen el lenguaje de “salvación” para describirlo, todos tienen un sentido de salvación a la que aspiran… aquello que los hará verdaderamente felices. Podría ser la admiración de sus colegas, una hermosa casa, una familia feliz, éxito en los negocios, reconocimiento profesional, o una gran cantidad de cosas diferentes.

No solo eso, sino que también todos tienen una ley de acuerdo a la que viven. Ellos tienen una idea de lo que deben hacer para alcanzar su versión de “salvación”. “Probarte a ti mismo” es simplemente otra manera de hablar sobre “justificarte a ti mismo”. Todos quieren probarse a sí mismos de alguna manera.

Lo que la Reforma nos recuerda es que no podemos justificarnos o probarnos a nosotros mismos a través de la ley (sea cual sea esa ley). Cuando hacemos bien las cosas nos volvemos orgullosos y hacemos menos a los demás. Pero en un mal día nos sentimos destruidos… nuestra “ley” nos condena.

La buena nueva es que Dios ofrece una versión infinitamente más satisfactoria de salvación: conocer a Jesús, quien es el pan de vida. Y cuando fallamos, en lugar de condenarnos, Jesús es condenado en nuestro lugar.

El aniversario de la Reforma es una gran oportunidad para contarle esta buena nueva a las personas. Pero no necesitamos un aniversario. Cada día las personas están quedando cortas de su ley y buscando esperanza.

5. ¿Cuál es su obra literaria favorita publicada durante la Reforma? ¿Por qué?

Esa es una pregunta difícil. Leer cualquier cosa que Lutero escribió es un gozo. Él era claro y memorable. Algunos escritores proveen explicaciones balanceadas y cuidadosas de los temas que tratan. Lutero no era así. Él dice las cosas como son.

Pero si tuviera que elegir solo uno, entonces sería La Institución de la Religión Cristiana de Calvino. Lo volví a leer el año pasado con un joven de nuestra iglesia. A primera vista parece muy intimidante, pero no te desanimes. En realidad es una lectura maravillosa. Calvino escribió con los laicos en mente. En muchos temas (como la Cena del Señor, la oración, y nuestra relación con las riquezas terrenales) sigue siendo una de las explicaciones más claras disponibles de la enseñanza bíblica. Pero el libro también está escrito con calor pastoral. Tendrás muchos momentos de asombro mientras lo lees. Lo que realmente llamó mi atención en esta lectura fue la cantidad de veces que Calvino lleva los temas hacia la paternidad de Dios.

6. ¿Podría dar un breve mensaje a las más de 5000 personas que conforman Coalición Lee, nuestro grupo de lectura, y que leyeron “¿Por qué la Reforma aún importa?” durante el mes de octubre?

¡Mi oración para todos ustedes mientras leen el libro es que haya ocasiones en las que su corazón cante! El mensaje de la reforma es una buena nueva gloriosa. Nos permite ponernos frente al futuro —de hecho, ponernos frente a Dios— con confianza y esperanza.

Pero también espero que haya momentos en donde se vean obligados a repensar la manera en que vivimos hoy. Una de las frases de la Reforma era semper reformanda. Significa “siempre reformándose” o, mejor aún, “siempre siendo reformada”. La Reforma no se trata de un momento en la historia. Es un compromiso continuo a seguir siendo reformados por la Palabra de Dios.


Con esto terminamos terminamos nuestra lectura de “¿Por qué la reforma aún importa?”, de Tim Chester y Michael Reeves. Te invitamos a acompañarnos en nuestra lectura de “La navidad oculta”, de Tim Keller. ¿No sabes qué es #CoaliciónLee? Ve aquí. ¿Quieres participar? ¡Únete aquí!
Imagen: Lightstock

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