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Un lector del Evangelio de Marcos podría con razón preguntar: “¿Por qué Jesús sana al hombre ciego en dos etapas en Marcos 8:22-26?”. En el mismo Evangelio previamente vimos que con solo una palabra, Jesús podía sanar a distancia (Mr. 7:29). Por tanto, ¿por qué alargar la sanación?

Comencemos haciendo notar algo que el texto definitivamente no está enseñando. La sanación de dos pasos no significa que Jesús “falló” en el primer intento, o que Él es en alguna manera incompetente. Aún el lector superficial del Evangelio de Marcos no podría pasar por alto la claridad con la cual Jesús es presentado una y otra vez como el Hijo de Dios, omnipotente y con autoridad (Mr. 1:1; 14:18, 27-28, 62, 72).

Por otro lado, la respuesta a nuestra pregunta se hace evidentemente obvia. Leemos acerca de una sanidad en dos pasos, ¡porque así es como el evento realmente sucedió! El padre de la iglesia primitiva Papías afirmó que Marcos puso cuidadosamente por escrito la predicación apostólica de Pedro. Leemos de una sanación que conllevo dos pasos porque Jesús, históricamente en el espacio y el tiempo, sanó al hombre en dos etapas.

Sin embargo, mirando el hecho histórico en sí, ¿por qué Jesús lo hizo de esta manera? Y, ¿nos proporciona Marcos, el narrador inspirado por el Espíritu de estos sucesos, alguna pista para responder esta pregunta?

La fe humana y el poder divino

En Marcos 6:5-6 se nos dice que Jesús pudo hacer solo unos pocos milagros en su ciudad natal debido a la falta de fe de la gente. En otra parte, Jesús responde a las peticiones recibidas, sujetándolas a la siguiente condición: “Hágase en ustedes según su fe” (Mt. 9:29, comparar con Mr. 10:52, 11:22-24). Aunque Jesús también puede hacer milagros donde hay una fe insuficiente o inexistente (por ejemplo, Mr. 5:41-42, 9:23-24), la mayoría de los milagros de su ministerio terrenal se corresponden con la fe de los peticionarios. Tal y como nos advierte el autor de Hebreos de forma similar: “sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan” (He. 11:6). ¿Había algo de deficiencia en la fe del ciego que resultó en el retraso de su sanación? Si es así, Marcos no nos da tal indicación.

En Marcos 5 ya hemos visto una respuesta tardía similar a la presencia llena de autoridad de Jesús. Al acercarse Jesús al hombre poseído por “Legión”, se nos narra que Jesús había estado diciéndole: “Sal del hombre, espíritu inmundo” (Mr. 5:8). Lo que sucede no es un cumplimiento inmediato de las palabras de Jesús (la expulsión forzada de los demonios), sino un diálogo. Solo después se marchan los malos espíritus (Mr. 5:13).

Ningún sanador de fe de la antigüedad, ni tampoco una cirugía ocular moderna, puede compararse con la claridad y plenitud de restauración física que Jesús trae

¿Por qué Marcos registra el episodio de esta manera? Podía haber condensado la narración fácilmente. Pero al registrar el episodio con más detalle, el desarrollo gradual de los sucesos subraya cuán poderoso es el enemigo que Jesús enfrenta (¡una legión de enemigos que puede ahogar 2000 cerdos!). Enfatizar la fortaleza de los enemigos de Jesús, magnifica aún más el poder del triunfo del Señor. 

De forma similar, al desarrollar lentamente la sanación del hombre ciego para sus lectores, Marcos nos ilustra la reversión dramática e inolvidable de la incapacidad de este hombre. El que antes fue un hombre ciego no es abandonado con una severa falta de visión (como algunos farsantes de la “sanidad por fe” de aquel tiempo podían haber hecho), sino que su vista es restaurada perfectamente a una claridad prístina. Ningún sanador de fe de la antigüedad, ni tampoco una cirugía ocular moderna, puede compararse con la claridad y plenitud de restauración física que Jesús trae.

Una parábola actuada de la ceguera espiritual

Sin embargo, ¿existe quizás algo más que la historia nos quiera contar? ¿Acaso ve Marcos una parábola de la ceguera parcial de los discípulos en este milagro en dos pasos de Jesús? Cabe señalar que el Evangelio de Marcos no es simplemente una colección aleatoria de historias acerca de Jesús. El autor inspirado del Evangelio nos ha provisto de características estructurales para ayudar a sus lectores a interpretar cada historia individual.

Por ejemplo, la historia en la que Jesús maldice la higuera es contada en dos partes (Mr. 11:12-14, 20-25) y el pronunciamiento de Jesús del inminente juicio sobre el templo se inserta en la mitad (Mr. 11:15-19). Parece evidente que Marcos veía ambas historias como mutuamente informativas, entendiendo el incidente de la higuera como una parábola actuada que ilustraba el juicio del Señor sobre el incrédulo Israel.

En la narración que precede inmediatamente a la sanación del hombre ciego, Jesús enfáticamente preguntó a los discípulos: “Teniendo ojos, ¿no ven? Y teniendo oídos, ¿no oyen?” (Mr. 8:18). El hacer que la historia de un hombre que literalmente tenía ojos pero no podía ver siga inmediatamente a estas palabras, no parece ser algo accidental por parte de Marcos.

Además, el pasaje acerca de la sanación en dos etapas (Mr. 8:21-26) es el final de la unidad literaria antes de la muy reconocida sección en Marcos que va desde el 8:27 al 10:52. Podíamos titular estos capítulos: “El falso camino de la gloria mundana frente al camino de la cruz”. Esta porción de Marcos contiene un patrón que se repite tres veces: (1) Jesús predice su muerte, (2) los discípulos malinterpretan la naturaleza del verdadero discipulado, (3) Jesús enseña que el verdadero discipulado es costoso e implica sufrimiento.

La sanación en dos pasos no significa que Jesús “falló” en el primer intento, o que Él es en alguna manera incompetente

Por medio de esta estructura literaria repetida, se nos recuerda que los discípulos, en este punto en la historia, tienen un entendimiento parcial y mal formado del ministerio de Jesús y lo que significa seguirlo. En cierto sentido, ven su ministerio con una miopía severa. En lugar de ver a Jesús como el Siervo sufriente de Isaías (Is. 53), tienen muchas ideas equivocadas. Muchos comentaristas bíblicos ven en esto un paralelo con la sanación del hombre ciego. Si están en lo correcto, Marcos estaría dando a entender que los discípulos necesitan un “segundo toque” de Jesús (por medio de la continuación de su ministerio y enseñanza entre ellos) para que puedan ver de forma más clara quién es Él y por qué vino. 

Aprendiendo a ver a Jesús con más claridad

Como lectores modernos del Evangelio de Marcos, podemos extraer algunas implicaciones para nosotros. En primer lugar, Jesús correctamente nos ordena a acudir a Él con una disposición de fe, confiando en su poder, bondad, y amor. Hemos de creer en Él y adorarle, ya sea que el resultado sea una sanación milagrosa en nuestras vidas o simplemente la gracia para soportar el dolor.

Además, cuando leemos y pensamos en las historias acerca de Jesús en los Evangelios, nuestra fe crece conforme vemos el poder, bondad, y amor de Dios mostrado en Cristo.

Finalmente, hemos de recordar que la sanidad física y el crecimiento espiritual frecuentemente no son instantáneos. Hemos de aferrarnos fuertemente a Jesús, seguir buscándolo a Él para satisfacer nuestras necesidades espirituales y físicas. Las respuestas a nuestras oraciones pueden llegar rápidamente, o pueden venir por etapas, después de haber esperado mucho; o solo llegar en el cielo nuevo y la tierra nueva. Sea como sea, la gracia de Dios es suficiente (2 Co. 12:9).


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Manuel Bento Falcón.
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