¿Por qué hay tantas interpretaciones de la Biblia?

El problema del “pluralismo interpretativo predominante”.

En abril de este año, en la conferencia nacional de The Gospel Coalition, Kevin DeYoung trató la cuestión de por qué parece haber tantas interpretaciones diferentes de la Biblia. Si la Biblia es inspirada y suficiente, ¿por qué tantos cristianos están en desacuerdo sobre textos y temas particulares? La frase “pluralismo interpretativo predominante” fue usada por primera vez por el autor Christian Smith, quien recientemente se convirtió al catolicismo romano. El mensaje de Kevin fue excelente, pero pensé en añadir algunas observaciones de mi parte a lo que dijo. 

Comencemos con la importante concesión de que este es un problema que todas las personas enfrentan, independientemente de su afiliación religiosa. No es solamente un problema protestante. Cualquier persona que piense que hay una interpretación monolítica y siempre unificada en la Iglesia Católica Romana está simplemente desinformada. No solo es esto un problema en todas las familias de la fe cristiana, es un problema en todas las esferas de la existencia terrenal. En otras palabras, esto no es simplemente un problema religioso, es un problema humano que infecta a todas las disciplinas de estudio y cada obra de literatura que leemos. No obstante, está especialmente presente en el cristianismo porque afirmamos que nuestra “obra literaria”, la Biblia, es inspirada, inerrante, autoritaria, y suficiente.

Ahora estamos preparados para examinar algunas de las razones del pluralismo interpretativo. Estas no son las únicas razones, pero proveen un buen lugar para comenzar nuestra discusión.

Primero, hay mucho más en lo que estamos de acuerdo que lo que nos puede dividir. Prácticamente todos los protestantes (sí, siempre hay algunas excepciones) están de acuerdo en que (1) la Biblia es la Palabra revelada de Dios, (2) Dios es triuno (Padre, Hijo, y Espíritu Santo), (3) Dios es el Creador y Señor providencial sobre la historia, (4) la humanidad cayó en pecado y es incapaz de salirse del mismo o de sus consecuencias eternas, (5) Dios escogió a Israel de entre las naciones del mundo para ser un faro de luz y verdad, y para preparar el camino para la venida del Mesías, (6) Jesús es la segunda Persona de la Trinidad encarnada, quien nació de una virgen, (7) Jesús vivió una vida sin pecado de perfecta obediencia a la voluntad del Padre, (8) Jesús murió en una cruz como sacrificio en sustitución por los pecadores para hacer expiación por nuestras transgresiones, (9) Jesús resucitó corporalmente de los muertos, (10) Jesús ascendió a la diestra del Padre, (11) Jesús gobierna supremamente sobre toda la historia, (12) la salvación se basa en la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo, (13) la salvación es por gracia y por medio de la fe en lo que Cristo ha logrado por nosotros, (14) Jesucristo regresará personal y físicamente para consumar su reino, y (15) toda la humanidad se presentará ante Dios para ser juzgada, cuyo resultado final es el cielo o el infierno.

Sobre estos asuntos casi todos los cristianos profesantes están de acuerdo. Podríamos agregar a estas numerosas creencias y prácticas sobre las que todos están de acuerdo: la Iglesia de Jesucristo, el papel de la oración, la importancia del bautismo y la Cena del Señor, la obra del Espíritu Santo en la santificación, y la lista podría continuar sin final. Las pequeñas diferencias que la mayoría de los protestantes puedan tener en algunas de estas cuestiones son en gran medida insignificantes en comparación a la medida de lo que están de acuerdo.

Segundo, una razón principal por la que gran parte del desacuerdo existe es simplemente que algunos textos bíblicos son extremadamente difíciles de interpretar. Pedro lo dijo acerca de lo que Pablo escribió (2 Pe. 3:16). ¡Y yo diría que Dios quiso que fuera así! Él inspiró textos complicados, entre otras razones, para que no nos volvamos presuntuosos, arrogantes, y autosuficientes en nuestro trato y comprensión de la Biblia. Él inspiró textos complicados para obligarnos a orar por iluminación, para indagar profundamente en el texto y otros recursos que podrían ayudar en nuestro entendimiento, y para llevarnos a la completa dependencia de Él y su sabiduría, en lugar de la nuestra.

Tercero, lo que parecen ser interpretaciones diferentes o conflictivas de los textos bíblicos son, al examinarlo en detalle, aplicaciones diferentes o maneras diferentes de entender el significado práctico de ciertos textos. Por ejemplo, los cristianos difieren mucho en cuanto a si deben ver películas, y si lo hacen, cuáles. Difieren en cómo elegir a los políticos estatales y nacionales. Difieren sobre si un cristiano debe beber alcohol, y si lo hace, cuánto. Pero estas no son necesariamente diferencias en cómo interpretan el significado de los textos bíblicos, sino más bien diferencias en cómo aplicamos esos textos a decisiones éticas contemporáneas. Así, por ejemplo, una persona cuyo padre era alcohólico y golpeaba a su familia puede concluir que aunque la Biblia no exige abstinencia total, cualquier cristiano razonable se abstendría. Otros, que no fueron criados en tales circunstancias, pueden llegar a una conclusión diferente sobre el ejercicio de la libertad cristiana en ese asunto.

Cuarto, todos los cristianos están influenciados por sus tradiciones personales mucho más de lo que están dispuestos a reconocerlo. Los antecedentes de la iglesia de la cual uno viene, si los padres de uno eran cristianos o no, el lugar y la época en la que uno nació, y la cultura en la que uno es criado, todo sirve para moldear nuestras creencias y deseos, y cómo nos acercamos a la Biblia; mucho más de lo que nos imaginamos. Y las diferencias que resultan en ciertas interpretaciones no son, pues, problema de la Biblia per se, sino más bien de aquellos que se acercan y la leen a través de lentes de diferentes colores.

Quinto, a menudo las diferencias en interpretación se deben al hecho de que la gente sabe o sospecha que su opinión personal es incorrecta, pero simplemente no les gusta la alternativa. En otras palabras, he conocido a personas que abrazan el universalismo porque no les gusta la idea de personas sufriendo en un infierno eterno. O tal vez no están de acuerdo con la visión tradicional de la homosexualidad, no porque el texto bíblico sea ambiguo, sino porque no ven otra forma de amar y apoyar a un miembro de la familia o a un amigo que ha declarado que le atrae el mismo sexo.

Sexto, me duele decir esto, pero me temo que algunas personas se aferran a diferentes interpretaciones de los textos bíblicos porque si fueran a abrazar lo que sinceramente creen que la Biblia dice, estarían en peligro de perder sus trabajos, o tener su ordenación anulada, o algún resultado parecido. Los intereses personales de investidura y la autopreservación tienen una extraña manera de influir, a menudo inconscientemente, en cómo leemos e interpretamos la Biblia. Y no solo la gente abraza una interpretación en particular con el fin de conservar su trabajo, ¡sino también para obtener uno!

Séptimo, es todavía con mayor tristeza que admito que algunos eligen una interpretación particular en contra del consenso de la tradición cristiana porque quieren justificar su propio pecado. Ceder a la interpretación estándar (y muy probablemente obvia) requeriría que reconozcan que su conducta es pecaminosa y exige arrepentimiento. Pero su amor por su pecado es mayor que su deseo de someterse a la verdad de la Palabra de Dios.

Octavo, a menudo hay simplemente prejuicio personal obrando. El prejuicio puede tomar cualquier número de formas, pero en prácticamente todos los casos conducirá a interpretaciones distorsionadas de los textos que sirven para reforzar la forma particular del prejuicio.

Noveno, muchas veces las diferencias en interpretación se deben al hecho de que algunas personas son menos educadas que otras. Algunos saben griego y hebreo bastante bien, mientras que otros solo leen la Biblia en su idioma nativo. Algunos son altamente educados en el trasfondo cultural de los textos bíblicos mientras que otros saben poco al respecto. No estoy sugiriendo que solamente las personas altamente educadas y con doctorados puedan interpretar correctamente la Escritura. De hecho, en ocasiones es el laico promedio quien entiende más correctamente y con mayor percepción que otros. Mi punto es simplemente que diferentes niveles educativos pueden contribuir fácilmente a diferencias en la interpretación del texto bíblico.

Décimo, algunas personas no creen que la Biblia es inspirada, inerrante, y siempre consistente internamente, y por lo tanto no sienten ninguna vacilación en concluir que la Biblia está claramente errada en algunas cosas que afirma. Diferentes interpretaciones sobre la matanza de los cananeos en el tiempo del Antiguo Testamento es un buen ejemplo de esto. Un hombre me dijo en una conversación privada que estaba en desacuerdo con mi posición sobre si una mujer debía ser ordenada o no a la posición de anciano o pastor principal porque estaba convencido de que el apóstol Pablo estaba equivocado. No importaba lo que el texto decía sobre el tema. No había una buena razón en su juicio de por qué las mujeres no deban servir en cargos de autoridad superior en la iglesia local, y por tanto se negaba a admitir la posibilidad de que Pablo estuviera enseñando lo contrario.

Undécimo, la influencia de padres, hermanos, y maestros sobre cómo pensamos, lo que preferimos, y por qué leemos ciertos textos de la manera que lo hacemos, es tremenda y a menudo, de nuevo, inconsciente. A veces la gente sostiene ciertos puntos de vista sobre cuestiones teológicas porque eso es lo que mamá y papá creían, o porque se sentiría como traición si le volteáramos la espalda a un maestro amado y respetado de la Biblia. A nadie le gusta admitir que las personas que más amaban estaban equivocadas.

Duodécimo, una razón simple pero no poco frecuente detrás de las diferencias interpretativas es que algunos cristianos no escudriñan profundamente la Escritura. Se conforman con lo que les parece evidente en la superficie. A veces sacan conclusiones interpretativas porque están leyendo una paráfrasis de la Biblia en lugar de una traducción más literal. El tiempo, la dedicación, y la investigación exhaustiva pueden llegar lejos para resolver las diferencias interpretativas.

Decimotercero, siempre existe la posibilidad de que la cultura ejerza una influencia poderosa sobre cómo leemos la Biblia. Las personas que viven en el Medio Oriente no siempre ven las cosas como las personas que viven en el Sudán. O los cristianos criados en el este de Asia interpretarán la Biblia de una manera diferente de aquellos criados y educados en el sur de California.

Por supuesto, nunca debemos olvidar que el contexto cultural de la Biblia en sí es notablemente diferente del nuestro. En otras palabras, no es simplemente que traigamos un condicionamiento cultural único a la forma en que leemos la Escritura. También pasa que las palabras de la Escritura reflejan el condicionamiento cultural de sus muchos autores, y esto puede crear una dificultad creciente en la interpretación apropiada de la intención del autor.

Decimocuarto, siempre hay diferencias en la personalidad que pueden afectar la forma en que leemos la Biblia. Por tomar un solo ejemplo, considera la manera en que una persona con una confianza sólida en Dios y la verdad del perdón leerá ciertos textos, en comparación a la manera en que una persona con una conciencia extremadamente sensible y delicada podría leerlos. Los humildes bien pueden leer y aplicar textos de una manera ligeramente diferente de aquellos que son arrogantes y confiados. Otras innumerables diferencias en la personalidad pueden ejercer a menudo una influencia poderosa en lo que nos permitimos ver en la Biblia. Una persona inclinada hacia el legalismo leerá los textos de manera diferente que un antinomista de espíritu libre. Una persona dada al aislamiento y separatismo leerá y aplicará los textos de una manera que difiere de una persona que es más inclusiva y acogedora con los demás.

Mientras que ejercemos nuestra responsabilidad dada por Dios a interpretar las Escrituras, debemos ser conscientes del elemento de subjetividad que influye en toda interpretación. Interpretar la Biblia no debe compararse a un hombre mirando a una pecera, ¡sino a un pez en su propia pecera mirando a otro pez en la suya!

Decimoquinto, y finalmente, la experiencia personal del pasado de uno tiene una gran influencia en cómo leemos la Biblia. Una persona criada en una iglesia donde la disciplina por el pecado escandaloso nunca ocurrió puede tener una manera alternativa de interpretar ciertos textos, la cual será diferente a la persona que fue herida por la disciplina excesiva y de mano dura que se impuso a un ser querido o amigo de la familia. Es probable que haya innumerables otras formas en que la experiencia personal, tanto dentro como fuera de la iglesia, haya afectado nuestra capacidad y disposición de leer el texto bíblico objetiva y justamente.

También debo mencionar para finalizar, que a menudo se presenta el caso que las diferencias aparentes son precisamente eso, solamente aparentes. Cuando se realiza un estudio más detallado, a menudo se descubre que lo que al principio parecía ser una contradicción o una diferencia, no es en realidad nada parecido, sino que es algo totalmente complementario y armonioso.

No estoy diciendo que estos puntos eliminen el problema del “pluralismo interpretativo predominante”, pero espero haber proporcionado alguna medida de perspectiva al asunto. En cualquier caso, felizmente abrazo el desafío que nuestras diferencias traen al cuerpo de Cristo. Respondamos a esta ineludible realidad escuchando más atentamente a los demás y a lo que la Biblia está diciendo en realidad.


Publicado originalmente por Sam Storms. Traducido por Wilmer Rodríguez.
Imagen: Lightstock
CARGAR MÁS
Cargando