×

Para esta entrada de #CoaliciónResponde respondemos a la pregunta, “¿Podemos hablar de otros cristianos por internet sin hablar con ellos en privado primero?”.


Antes de contestar, quiero decir que voy a dar tres cosas por sentado.

  • Primero, que “hablar de otros cristianos por internet” se refiere a decir cosas negativas acerca de ellos, tales como acusaciones, críticas, y reprensiones. De otro modo, la pregunta estaría de más. Prácticamente nadie se pregunta si se pueden decir cosas positivas sobre otros cristianos, en internet o cualquier otro medio. Además, por lo que he observado, tal comportamiento es poco popular en los medios sociales. 
  • Segundo, que tenemos la posibilidad real de “hablar con ellos en privado”. Es decir, que conocemos a esos “otros cristianos” personalmente, ya sea en el contexto de nuestra iglesia local, denominación, o ciudad, y nuestra crítica no va dirigida, por ejemplo, a una figura cristiana pública a quien no tenemos acceso directo. 
  • Tercero, que no se trata de un líder cristiano, ya sea dentro de la iglesia local o en una audiencia más amplia, que está enseñando doctrina falsa públicamente o contradiciendo el evangelio por su manera de vida. En el caso contrario, hay un precedente bíblico para una confrontación pública al parecer sin una confrontación privada antes. Pablo confrontó al Apóstol Pedro “delante de todos” por su conducta (Gá. 2:11-14), y dedicó partes de sus cartas pastorales a confrontar a ciertos grupos que pretendían ser líderes (p. ej., 1 Ti. 5:25-26; 2 Ti. 3:1-5; Tit. 1:10-14). Cuando la integridad del evangelio está en juego, las reglas son un tanto diferentes a las que propongo en lo que sigue.

La regla de Mateo 18:15-18

Dando esas tres cosas por sentado, creo que la respuesta clara es que no debemos hablar de otros cristianos por internet sin hablar con ellos en privado primero. En Mateo 18:15-18, nuestro Señor nos dió una regla:

Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el Gentil y el recaudador de impuestos. En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo.

Una acusación contra otro cristiano se debe hacer pública (es decir, ante la iglesia local) solo después de una confrontación amorosa “a solas” y de una confrontación amorosa presencia de “uno o dos más”, y solo si es que tu hermano “no te escucha” (es decir, si no hay contrición ni cambio de conducta). Si no seguimos estas indicaciones, estamos desobedeciendo a sabiendas un claro mandamiento de nuestro Señor. 

La respuesta, entonces, es clara y simple: por lo que vemos en Mateo 18:15-18, entiendo que no debemos hablar de otros cristianos por internet sin hablar con ellos en privado primero. Sin embargo, muchos de nosotros somos eruditos de la complicación y expertos en las excusas para desobedecer la Palabra de Dios. Por lo mismo, me gustaría agregar algunos comentarios más para aplicar esta regla correctamente. 

Aplicando la regla correctamente

  • El hecho de que el internet no existía cuando Jesús dijo estas palabras no quiere decir que los principios bíblicos no apliquen en ese contexto. Dicho de otra manera, el internet no nos pone en circunstancias para las cuales la Biblia no tiene consejos. Las palabras y la capacidad de relacionarnos y comunicarnos privada y públicamente sí existían, y la Biblia tiene mucho que decir en cuanto al uso de nuestras palabras (Mt. 12:36; Mr. 7:14-23; Gá. 5:13-25; Ef. 4:19; Stg. 1:16; 4:1-12).
  • Si no debemos hablar de otros cristianos por internet antes haber hablado con ellos en privado, tampoco debemos hacerlo después. Seguir la regla de Mateo 18:15-18 primero no nos da necesariamente permiso para divulgar la información después. Eso sería legalismo. Independientemente de cómo haya respondido el cristiano a la conversación privada y a la exhortación de la iglesia, el internet no es el espacio idóneo para las críticas personales. 
  • Tampoco debemos hablar de otros cristianos en internet en una manera solapada. Lamentablemente, es común ver en los medios sociales críticas pasivas-agresivas a “esos cristianos” o a “esa gente que se hace llamar cristiana” y que hace tal o cual cosa. Aunque no menciones sus nombres, algunos lectores sabrán exactamente de quién estás hablando, otros quedarán confundidos, y la persona en cuestión se ofenderá, y probablemente responda de la misma manera. Nada bueno puede venir de esto. ¿Qué dijo Jesús? “Si tu hermano peca, ve y repréndelo”.
  • El hecho de que podamos comunicarnos por privado en internet no sustituye el contacto en persona con nuestros hermanos en Cristo. El internet es una maravilla de la creatividad humana dada por Dios y una útil herramienta de comunicación. Pero inevitablemente genera una distancia que no es natural en las relaciones. Es mucho más fácil pedir perdón por chat que hacerlo cara a cara. Es mucho más fácil —y además alimenta nuestro fariseísmo— actuar como “cazadores de falsos maestros” por internet que en persona. No es que esto jamás se deba hacer, pero debemos tener mucho cuidado al hacerlo. Por lo mismo…
  • Incluso si decidimos hablar de otro cristiano por internet, antes de hacerlo debemos orar y examinar las intenciones de nuestro corazón (Sal. 139:23-24). Si vamos a hablar, debemos asegurarnos que vamos a decir la verdad, no una media-verdad, una tergiversación, o un juicio prematuro (Éx. 20:18; 23:1). Si vamos a acusar a alguien de predicar una falsa doctrina, debemos cerciorarnos que tal doctrina sea realmente falsa; nunca se debe acusar a alguien con liviandad. Nuestra intención jamás debe ser perjudicar, humillar, avergonzar a otros, como tampoco para desquitarnos, dar rienda suelta a nuestra frustración, o simplemente “sacarnos el peso de encima”. Al contrario, debe ser para proteger y corregir. Como dice Pablo, “No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan” (Ef. 4:29). Por último, no examines tu corazón a solas (Jer. 17:9). Antes de publicar en internet algo sobre otro cristiano, pídele a un cristiano maduro que evalúe lo que planificas decir. 

La gracia, el perdón, y el amor de Dios en Cristo

Al considerar lo que hacemos público en internet, debemos recordar la gracia, el perdón, y el amor de Dios en Cristo. El mismo que tiene justa razón para humillarnos y condernarnos públicamente por nuestros innumerables pecados contra él, ese mismo cargó públicamente con nuestra vergüenza y castigo para que nosotros fuéramos hechos libres, reivindicados y considerados justos (Is. 54:4; Lc. 23:35-36; Ro. 8:1-4; Col. 2:13-5). ¿No renueva esto nuestra perspectiva sobre lo que decimos públicamente acerca de otros cristianos? 


Crédito de imagen: Lightstock.

Recibe cada día los artículos, podcasts, y vídeos más recientes.
CARGAR MÁS
Cargando