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Esta es la última parte de una serie de cuatro artículos sobre un pensamiento teológico acerca de las tensiones raciales. Publiqué un artículo introductorio hace tres semanas. Luego escribí sobre la imagen de Dios y el pecado y la culpa.


Cuando hablo con mis estudiantes de seminario y con los pasantes pastorales sobre predicación, a menudo les advierto en contra del sermón cuyo principio organizador es básicamente: “aquí están las muchas cosas que he estado pensando sobre este pasaje”. Bueno, después de leer este artículo, mis estudiantes y pasantes tendrán razón en decir “médico, ¡cúrate a tí mismo!” porque quiero terminar esta serie ofreciendo una noción superficial de sugerencias ligeramente conectadas, relacionadas a la raza y al racismo.

Si debe haber algún tema organizador es, como el título lo indica, sobre la vida juntos en la iglesia: cómo podemos mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Ef. 4:3) y crecer en madurez juntos en Cristo (vv. 13-16). 

Mis 15 sugerencias aplican a la raza más específicamente, pero espero que la mayoría de las reflexiones puedan servir, de manera más general, como recordatorios útiles para nuestro mundo polarizado, politizado, y digitalizado.

1. No pierdas de vista la misión de la iglesia

No repetiré los argumentos que Greg Gilbert y yo hicimos en ¿Cuál es la misión de la iglesia?, pero aunque alguien no esté de acuerdo con todo lo escrito en el libro, de seguro la mayoría de los cristianos evangélicos están de acuerdo en afirmar la importancia central de la gran comisión (Mt. 28:18-20). Cuando Jesús inauguró su ministerio público, Él llamó a las personas a arrepentirse y a creer en el evangelio (Mr. 1:15). Cuando Jesús envió a sus discípulos a la misión, Él los llamó a ser testigos de la resurrección y heraldos de arrepentimiento y perdón en su nombre (Lc. 24:47, Hch. 1:8). Y cuando vemos a Pedro, Juan, y Pablo llevando a cabo la misión de la iglesia en Hechos, invariablemente los vemos enseñando la Palabra y predicando a Cristo.

Somos seres finitos, con tiempo finito, y recursos finitos; asumamos un compromiso con los medios ordinarios de gracia —la Palabra de Dios, los sacramentos, y la oración— cosas que si la iglesia no las hace, nadie más las hará. 

2. No pierdas de vista lo que significa ser un discípulo de Cristo por completo

Nada en el párrafo anterior debe tomarse como si los cristianos nunca hablan sobre justicia, eventos actuales, o problemáticas que pueden ser etiquetadas como políticas. Debemos llevar todo pensamiento cautivo a Cristo (2 Co. 10:5), somos llamados a vivir como sal y luz en el mundo (Mt. 5:13-16) y, al llevar a cabo la gran comisión, enseñamos a las naciones a obedecer todo lo que Cristo ha ordenado (Mt. 28:20). 

Como he dicho antes, la justicia social, término por el cual hago referencia a tratar a las personas equitativamente, trabajando para sistemas y estructuras que son justas, y cuidando de los débiles y vulnerables, no es una “cuestión del evangelio” si eso quiere decir añadir a sola fide, haciendo a otros temas tan centrales en nuestra predicación como lo es Cristo crucificado, o insistiendo que todos sean tan intensos como yo sobre mis problemas preferidos.

Pero si por “cuestión del evangelio” se quiere decir “una preocupación necesaria por aquellos que han sido salvados por el evangelio”, o “un aspecto de lo que quiere decir andar en el evangelio”, o  “realidades sin las cuales puede que no estés verdaderamente creyendo el evangelio”, entonces la justicia social es ciertamente una cuestión del evangelio (Lv. 19, 25, Is. 1, 58, Am. 5, Mi. 6:8). Es parte integral de ser un discípulo de Cristo.

3. Ámense uno al otro y tengan por ambición llevar una vida tranquila

Algunas veces la fidelidad silenciosa es lo más revolucionario que podemos hacer

1 Tesalonicenses 4:8-12 es un pasaje olvidado en nuestros días. Pero en un mundo que a veces promueve revueltas violentas, necesitamos escuchar la exhortación de Pablo a los Tesalonicenses de que “tengan por su ambición el llevar una vida tranquila y [que] se ocupen en sus propios asuntos” ( 1 Ts. 4:11). Es obvio que Pablo no quiere decir que “sean una isla” cuando expresa que “se ocupen en sus propios asuntos”. Él elogia a los Tesalonicenses por su amor fraternal y los exhorta a servirse los unos a los otros más y más (1 Ts. 4:9-10). Él no quiere que estemos despreocupados por las necesidades del cuerpo. Al mismo tiempo, te da la impresión de que trabajar duro, proveer para tu familia, y cuidar del cuerpo de Cristo es una vida bien vivida.

Algunas veces la fidelidad silenciosa es lo más revolucionario que podemos hacer. 

4. Ten cuidado de no hacer de las cosas buenas un requisito para todos los demás

Puedes ser apasionado con la adopción, la erradicación de la pobreza, acabar con el aborto, tener agua potable, la reforma de la justicia criminal, o por un millón de otras cosas buenas. No todos tendrán la misma pasión que tú. Debemos permitir que los demás tengan un llamado diferente para sus vidas. Aún una vista rápida de nuestras redes sociales puede ser abrumadora. Simplemente no hay suficientes horas en el día para hacer todo lo que se nos dice que debemos hacer. Rehuso creer que obedecer a Cristo requiere de 35 horas al día. 

Tengo que poner atención a mi vocación primaria, la cual es, primero, ser un seguidor de Cristo gozoso y santo, después ser esposo y padre, y luego ser un pastor fiel (en realidad hay varios sombreros que debo ponerme después de esos). 

Debemos sentirnos culpables por desobedecer los mandatos de las Escrituras; no debemos sentirnos culpables por no vivir la vida que alguien más quiere que vivamos.

5. Modelemos compasión por los demás junto con un análisis desapasionado de los hechos

Es raro que encuentres ambas cosas en la misma persona, pero el Espíritu puede hacer milagros. Debemos ser personas que sientan profundamente y piensen cuidadosamente. No debemos burlarnos de las personas con argumentos (aún los correctos), y no debemos permitir que las emociones (aún aquellas que son sinceras) sustituyan la lógica y la evidencia. 

6. Pongamos atención rigurosa al significado de las palabras

Somos gente de la Palabra escrita, adoradores de la Palabra encarnada, y creyentes en la importancia de las palabras contenidas en los credos y las confesiones que animan y defienden nuestra fe. De todas las personas, a los cristianos deben importarles los significados. 

Racismo sistémico, justicia social, marxismo cultural, diversidad, privilegio: estos términos y frases necesitan una definición. También debemos percatarnos de que las etiquetas muchas veces funcionan como indicador de la solución. Las palabras que usamos sugieren el remedio que debe seguirse. 

7. Recuerda que el mundo en línea no es el mundo primario que debemos habitar

No debemos pensar que el mundo digital es el único que cuenta o que es el más importante

Cuando los jóvenes dicen: “necesitas hacer algo” (lo que sea que signifique ese “algo”), ellos usualmente están pensando en hacer algo en línea (poner un post, unirse a un hashtag, postear un gesto simbólico), y esa es una manera de hacer algo. Pero orar es hacer algo. Educarte es hacer algo. Criar a tus hijos en la disciplina y temor del Señor es hacer algo. Dar dinero en secreto también es hacer algo. Corregir y animar a los otros en privado es hacer algo. Enseñar, predicar, y orar en público es hacer algo. Ser sal y luz en tu lugar de trabajo es también hacer algo. 

No debemos pensar que el mundo digital es el único que cuenta o que es el más importante. 

8. No uses etiquetas y palabras de moda para terminar conversaciones honestas y preguntas intelectuales

Esto pasa a diestra y siniestra. Cuando hablas de racismo o de los efectos prolongados de la injusticia en algunos contextos, inmediatamente serás etiquetado como “marxista cultural”, un “guerrero de la justicia social”, o alguien que añade al evangelio. En otros contextos, si hablas de responsabilidad personal o patologías que contribuyen a las disparidades persistentes, inmediatamente serás etiquetado como un racista, acusado de ser un blanco privilegiado, o de “no entenderlo”.

Podemos debatir si el marxismo cultural es algo y si el privilegio del blanco es algo, pero la palabra operativa aquí es debatir. Las etiquetas tienen su lugar en la conclusión de un argumento. Ayudan menos cuando sustituyen el argumento en su totalidad.

9. Considera que hay más de una manera legítima de evaluar el estatus actual del racismo en América

Estoy convencido de que el elefante en la sala en muchas discusiones sobre raza es que no estamos de acuerdo en qué tan malo es el racismo en América. Hasta cierto punto, debemos admitir que no todos estaremos de acuerdo en esto. Pero quizás podemos aproximarnos a un punto en común si nos percatamos que hay varias maneras de enmarcar la situación. 

¿Estamos comparando el racismo en el 2020 con el racismo en el 1960, o nos estamos comparando con otros países? ¿Estamos viendo los logros que los negros han obtenido desde el 1965 en términos absolutos o las disparidades persistentes cuando se comparan con los blancos? ¿Debemos medir a las personas negras en este país en contra de las personas blancas de hoy, o contra las personas negras del pasado, o contra las personas negras en todo el mundo? ¿Se medirá el progreso por los aumentos en las riquezas personales, por el salario, o por la educación? ¿Debemos buscar aumentos en números en bruto o en qué tanto se ha cerrado la brecha entre negros y blancos? La historia que estamos contando, ¿empieza en 1960 o en 1600? ¿Acaso nuestras estadísticas toman a los negros como un porcentaje de la población o los negros como un porcentaje cuando se mide por otros factores? ¿Es el antirracismo una cuestión de un proceso equitativo, o de una oportunidad equitativa, o de un resultado equitativo?

Entiendes el punto.

Hacer estas preguntas no resuelven el problema, pero quizás nos ayudan a ver que hay diferentes hechos que pueden ser usados para contar diferentes historias.

10. Distingue entre principios bíblicos y criterios prudenciales

Lo que hace que las preguntas mencionadas anteriormente sean tan difíciles es que dependen de criterios basados en la prudencia. La Biblia nos dice que el racismo está mal, pero no nos dice la razón de las disparidades prevalecientes o cuál podría ser la posible solución. Los cristianos no deberían tolerar el pecado, la injusticia, y la inmoralidad (Ap. 2:18-29). Al mismo tiempo, los cristianos no deben asumir que cada desacuerdo es una cuestión de pecado, injusticia, e inmoralidad. Necesitamos la categoría de estar “convencido según su propio sentir” (Ro. 14:5).

Temo que en los meses y años venideros veamos a cristianos, iglesias, y movimientos evangélicos reestructurar sus asociaciones basados en una unidad, no en verdades cristológicas y soteriológicas compartidas, sino en la similitud de nuestros institutos políticos y culturales

Temo que en los meses y años venideros veamos a cristianos, iglesias, y movimientos evangélicos reestructurar sus asociaciones basados en una unidad, no en verdades cristológicas y soteriológicas compartidas, sino en la similitud de nuestros institutos políticos y culturales.

11. Considera que puede que no sepas tanto como crees

El término sofisticado es humildad epistémica, que significa admitir que la mayoría de nosotros no somos expertos en historia americana, agentes policiales, política económica, legislación política (¡o de virus!), o de cualquier otra cosa que nos inquiete en el presente. 

Esto no quiere decir que no nos informemos o que no podamos tener convicciones. Pero algo está mal si nos aferramos a estas convicciones de días o meses con el mismo entusiasmo y resolución con la cual nos aferramos a nuestro dogma cristiano. 

Estemos más seguro sobre el credo de los apóstoles que de cualquier otra cosa que esté sucediendo en Portland.

12. Aclara si tu principal preocupación es explicar cómo obtuvimos disparidades raciales o pensar cómo podemos salir adelante

Esto es sobresimplificar las cosas. Pero he notado al leer a escritores negros liberales y a escritores negros conservadores, que los primeros tienden a enfocarse en el lugar de dónde provienen las disparidades, mientras que los últimos tienden a enfocarse en aquello que ellos entienden puede ayudar a las comunidades negras a mejorar. 

Los liberales dicen: “Mira, no podemos entender lo que está pasando con los resultados bajos en los exámenes, la alta tasa de desempleo, y las altas tasas de criminalidad sin primero entender el legado de la esclavitud y Jim Crow”.

Los conservadores dicen: “Pero esas cosas están en el pasado. Las comunidades negras no mejorarán hasta que no se vean a sí mismas tomando acción y responsabilidad en su propia historia”.

Ambas discusiones tienen su lugar, y ninguna puede estar completamente separada de la otra. Pero aclarar de lo que estamos hablando es un paso hacia un mejor entendimiento los unos de los otros.

13. Ten cuidado de las explicaciones de causas únicas de por qué las personas son como son

Piensa en tu vida. ¿Cómo te convertiste en la persona que eres hoy? ¿Cómo llegaste al lugar donde estás? ¿Cómo explicas tus éxitos y fracasos? Veo mi vida y veo buenas decisiones que he tomado y mucho esfuerzo. También veo los errores que no me costaron todo lo que me pudieron haber costado. Y veo muchas otras cosas, para bien o para mal, pero buenas en su mayoría, que no escogí: mis padres piadosos, mi buen colegio, mi vecindario seguro, mi hogar de clase media, mi crianza en la iglesia, mi sexo, mi altura, mi enfermedad celíaca, mis ojos problemáticos, mi poco atletismo, mis buenas notas, el hecho de que nadie nunca me ofreció drogas, nadie nunca me introdujo a la pornografía, que por la mayor parte del tiempo he sido tratado justamente por los demás, y así sucesivamente.

Mi vida no puede ser reducida a mis decisiones, mi ambiente, o mi raza. Sin embargo, no quiere decir que estos elementos sean irrelevantes. Somos todos individuos complicados que somos quienes somos (y dónde estamos) por un hilo complicado de eventos, personas, decisiones, y oportunidades (o la ausencia de las mismas), algunas de ellas que se extienden al pasado en maneras que moldean profundamente el presente. 

Yo soy responsable de mis pecados, el Señor es responsable de mis bendiciones, y quién yo soy es una mezcla de miles de otros factores. Debemos ser escépticos de cualquier explicación de vida humana, o de un grupo de seres humanos que sugiere que: (1) todos nosotros recibimos lo que merecemos o, (2) todos somos el producto inevitable de sistemas y estructuras fuera de nuestro control. 

14. Analiza tu mente y revisa tu corazón antes de hablar o de guardar silencio

El mundo quiere rápido, inmediato, ahora; y a veces “rápido” es la velocidad necesaria de la hora. Pero como regla general, despacio es mejor. Analiza tu mente: ¿He pensado esto lo suficiente? ¿Sé de lo que estoy hablando? ¿Realmente creo lo que estoy a punto de decir o firmar? Y revisa tu corazón: ¿Estoy hablando (o guardando silencio) por amor a mí mismo o por amor a los demás? ¿Diría lo que estoy a punto de decir si el lado opuesto lo amara y mi lado lo odiara? ¿Estoy buscando edificar el cuerpo de Cristo? ¿Estoy hablando la verdad en amor?

El mundo quiere rápido, inmediato, ahora; y a veces ‘rápido’ es la velocidad necesaria de la hora. Pero como regla general, despacio es mejor

15. No pierdas la esperanza

Esta es una de las razones de nuestras intensas polarizaciones: ambos extremos sienten que están perdiendo. Un extremo siente que los racistas están a cargo, mientras que el otro lado siente que los marxistas están a cargo. La desesperanza está a la orden del día. No sobrepasaremos la raza y el racismo en nuestra vida, pero eso no quiere decir que tu, yo, y la iglesia de Jesucristo no podamos movernos en la dirección correcta. En algún punto del camino, puede que seas ofendido. Puede ser que tú seas el que involuntariamente cause la ofensa (¡o a propósito!). Puede que descubras más pecado del que sabías estaba en ti, o más libertad de la que sabías podías tener en Cristo. Pero no nos demos por vencido en creer todas las cosas, esperar todas las cosas, resistir todas las cosas. 

Lo que sea que pienses y temas en el momento presente, cree que Dios oye, mira, y nos tiene en cuenta (Éx. 2:24-25). Cree que Él puede levantar algo hermoso de las cenizas. Cree que Cristo aún está en su trono. Y mientras nos deleitamos en esa confianza, acerquémonos a los demás para aprender de ellos, escucharlos, y amarlos como quisiéramos ser amados.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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