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Nota del editor: 

El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa: Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

“Pastor John, muchas gracias por todo lo que usted y el equipo de desiringGod.org hacen en línea. Mi pregunta: ¿Usted cree que es pecaminoso que yo ore para no quedar embarazada? Amo a mis hijos, pero no creo que pueda con más por ahora. Mi esposo dice que no es pecado, pero me siento tan egoísta orando así, especialmente desde que Dios ha cerrado el vientre de mi amiga más cercana. ¿Es bíblico orar para que Dios cierre mi vientre por un tiempo?”.

Mi respuesta corta es que puede ser bíblico desear un número limitado de hijos si tus motivos están dirigidos por las prioridades de Cristo y las Escrituras. Sé que algunos dirían: “Bueno, eso es contradictorio, porque son precisamente las prioridades de Cristo en las Escrituras las que nos dicen que no limitemos el número de hijos que tenemos. Si son una bendición, ¿por qué limitarlo?”.

Pero déjame mostrarte cómo pienso, y luego puedes decidir si es contradictorio o no.

Prefiriendo la soltería

En Génesis 2:18, Dios dice: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada”. Entonces, no es bueno estar solo. Luego, en el versículo 24 dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Y antes, en Génesis 1:28, le dice a esta pareja que sea fructífera y que se multipliquen y llenen la tierra.

Puede ser bíblico desear un número limitado de hijos si tus motivos son dirigidos por las prioridades de Cristo y las Escrituras.

En otras palabras, es correcto, normal, y apropiado querer y buscar una familia en el mundo tal como Dios lo creó. Es correcto querer criar a muchos amantes de Dios para que llenen la tierra con su gloria. Diría que eso es normal y bueno.

Así que Dios dice: “No es bueno que el hombre esté solo. Que se case, que se vuelvan una sola carne, y llenen la tierra”. Sin embargo, cuando llegas al Nuevo Testamento, lees esto de Pablo, quien habla con la autoridad de Cristo: “Creo, pues, que esto es bueno en vista de la presente aflicción; es decir, que es bueno que el hombre se quede como está. ¿Estás unido a mujer? No procures separarte. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer. Y si te casas, no has pecado” (1 Co. 7:26–28).

Pablo está aconsejando en serio a la gente, al menos en esa situación, que la soltería es preferible al matrimonio. Luego da sus razones, y tienen que ver con una mayor devoción al Señor. Pero es sorprendente que en vista de Génesis 2:18 —“no es bueno que el hombre esté solo”— Pablo diga que hay momentos cuando es mejor estar solo y no casarse.

Los valores del reino

La lección que extraigo de esto es que mientras que es normal, correcto, y apropiado en el orden común de la creación que se busque el matrimonio, sin embargo, ahora que Cristo ha venido al mundo, existen prioridades redentoras, es decir, prioridades salvíficas, donde es correcto para una persona renunciar al matrimonio por propósito redentores y salvíficos.

Esto significa que los principios del reino que exaltan a Cristo, y los valores del reino en este lado de la cruz hacen relativo el mandato para el matrimonio en el orden de la creación. En otras palabras, la bondad del matrimonio está relacionada a la glorificación de Cristo y al avance de su reino.

Ahora, si estoy en lo correcto, entonces sugiero que los mismos principios aplican a tener hijos y desear tu aljaba llena de ellos (ver el Sal. 127, el cual debemos amar).

En otras palabras, este es el patrón normal, correcto, y bueno para toda la gente en el orden de la creación. Pero puede haber situaciones en la vida cuando pueda ser apropiado restringir el número de hijos que tenemos por razones de avanzar el reino, exaltar a Cristo, y centrarse en Dios.

La prioridad más alta de Dios

Ahora, me doy cuenta que en un sentido, no he hecho el asunto más fácil para nadie, sino tal vez más difícil. Te he puesto ahora la carga de tratar de conocer tu propio corazón, y si los motivos para limitar el número de hijos que tienes son, en efecto, motivos para el avance del reino, para exaltar a Cristo, y para centrarte en Dios, o si estás guiada por el temor, la desconfianza, el egoísmo, o mundanalidad.

La bondad del matrimonio está relacionada a la glorificación de Cristo y al avance de su reino.

Ese es el peligro real. Pero creo que ese es el tipo de situación en la que nos encontramos para la mayoría de las decisiones que tenemos que tomar en este mundo.

Dios conoce tu corazón. Él es un Padre misericordioso, y ama a sus hijos. Pero que tengamos hijos no es su prioridad más alta. La prioridad más alta para sus hijos es la fe que exalta a Cristo, y el gozo que magnifica a Dios y fluye al suplir las necesidades de otros. Esa es su prioridad más alta.

Él ama las familias grandes con muchos y muchos hijos… pero no para su propio beneficio, sino para el bien de Cristo. La pregunta es: ¿magnifican nuestras vidas la grandeza de Cristo, con muchos o pocos hijos, estando casados o no, y a pesar de cuántos hijos tengamos?


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Harold Bayona.
Imagen: Lightstock.
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