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Nota del editor: 

Este artículo aparece en nuestra Revista Coalición: Las promesas del evangelio (Abril 2021). Puedes descargar GRATIS la revista aquí.

Muchos preferimos evadir las noticias que afectan nuestra sensibilidad. Evitamos los temas relacionados con actos atroces y huimos de la realidad que nos incomoda. Lamentablemente, la maldad es real. El asesinato, el racismo, el maltrato y el abuso acontecen diariamente en el mundo en el que vivimos. En medio de estas circunstancias, Dios tiene gran compasión por nosotros. No nos dio lo que merecíamos. Nos dio a Jesús, a quien definitivamente no merecemos. Películas como Noticias del gran mundo nos llevan a reflexionar sobre esta verdad.

Noticias del gran mundo (2020) es una película dirigida por Paul Greengrass, basada en una obra de ficción de la novelista Paulette Jiles. La historia nos presenta al capitán Jefferson Kyle Kidd (Tom Hanks), un veterano de la guerra civil de Estados Unidos, y a Johanna Leonberger (Helena Zengel), una niña huérfana que ha sido criada por el pueblo Kiowa. Ambientada en Texas, en el año 1870, la película sigue al capitán Kidd y a Johanna en una peligrosa travesía de 600 kilómetros para llegar al nuevo hogar de la pequeña. La simpatía entre ambos personajes crece durante el camino y su relación se estrecha al enfrentar actos que revelan la fragilidad del corazón humano. Actos que dejan vulnerable al mundo y lo llenan de noticias viles.

La mala noticia de la fragilidad humana

En la primera escena descubrimos que el capitán Kidd gana su sustento leyendo noticias de periódicos de diferentes partes del país. Las noticias ajenas parecen ser el escape para las circunstancias tristes de los pueblos que visita… pueblos llenos de crímenes, racismo, odio y abuso. La película muestra, con cierta discreción, escenas de terribles actos que son producto de una sociedad sin Dios. Es un retrato oscuro de la humanidad. Es la imagen de un mundo caído, separado de Dios. Una representación que no es tan diferente de nuestro mundo actual.

Las escenas de dolor y maldad deberían recordarnos que los seres humanos somos frágiles y débiles. La Biblia dice que nuestro mundo se quebrantó a causa del pecado. Está lleno de seres humanos con flaquezas y propensos a la maldad (Gn 6:5); basta con tomar un periódico para confirmar lo que las Escrituras ya han declarado. Nuestro mundo se desmorona y en el corazón humano impera la maldad. El pecado nos separa completamente de Dios. Vivimos las consecuencias de nuestros propios actos y exponemos el odio que brota de lo más profundo de nuestro ser. Aún así no hemos sido consumidos (Lm 3:22). Se nos ha dado una esperanza.

La buena noticia de la misericordia de Dios

Muchas películas expresan el profundo anhelo de esperanza que posee el ser humano. La necesidad de algo mejor: la necesidad de Dios. Noticias del gran mundo no es la excepción. La trama resalta la bondad humana en medio de la maldad y el sufrimiento. Mientras andan en su travesía, los pequeños actos de bondad son vitales para defender la vida del capitán Kidd y Johanna en medio de la violencia y los sucesos inoportunos del camino. Actos de bondad llevados a cabo por personas de contextos diferentes, personas que sobrellevan su propio dolor. El sufrimiento resulta ser la causa de empatía en medio de la enemistad. 

En una de las escenas, el capitán Kidd calma a una multitud llena de odio a causa de una noticia. Sus palabras resumen una verdad real para nuestro mundo: “Lo entiendo. Todos estamos sufriendo. Todos nosotros. Pero creo que también tenemos un papel en todo esto… Son tiempos difíciles”. Todos pecamos y sufrimos. El mundo en el que vivimos sufre a causa de la maldad de cada ser humano. Pero entre las malas noticias hay una buena. La mejor de todas: Dios entiende nuestra aflicción con compasión y nos da Su evangelio. 

“Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo De Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna” (Hebreos 4:14-16).

Dios mismo a través de Jesús padeció la fragilidad humana y sufrió en manos de un mundo transgresor. Jesús, en carne propia, presenció actos de racismo, odio y abuso. Fue incitado a pecar, expuesto como cualquier otro ser humano, pero sin falla. Fue el sacrificio perfecto por nuestro pecado. Él recibió nuestro castigo y nosotros recibimos Su misericordia. Resucitó y está sentado a la diestra de Dios, esperando concretar su obra en la vida de quienes acuden a Él.

El sufrimiento del capitán Kidd, el dolor de Johanna y la crudeza del pecado que transcurre a lo largo de las escenas de Noticias del gran mundo son parte de una historia de ficción que no se aleja de la realidad. Vivimos en un mundo donde el pecado ha contaminado todo. Estamos dañados y sufrimos. Pero recordemos que nuestro Señor lo entiende y se compadece. Vivió y fue asesinado por nuestro pecado. Nuestra realidad no es ajena a Él. La diferencia radica en que a Él no lo venció el pecado o la maldad humana. Él venció a la muerte y te ofrece también esa misma victoria porque pagó por tus pecados en la cruz. Acércate al trono de Su gracia y recibe Su inagotable misericordia.

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