Lo que no debes preguntar a alguien que está sufriendo

La gente me pregunta todo el tiempo qué decir y qué hacer por las personas que están en duelo de la muerte de un ser querido. Y me alegro de que pregunten. Me alegro de que quieren saber qué es realmente útil y significativo, y qué es completamente inútil y dañino. Me gustaría poder decirte que siempre sé qué decir. Pero a veces las palabras me fallan. Quisiera decirte que nunca digo las cosas equivocadas. Pero sí lo hago. De hecho, hace unos días cometí el error que a menudo digo a la gente que no haga.

En el momento que lo dije deseé no haberlo hecho. Ya no debería de pasarme. Pero simplemente se me salió. Tal vez es lo que te sale cuando hablas con gente que está en duelo.

Esto fue lo que dije. O más bien, lo que le pregunté:

¿Cómo estás?

No es tan malo, ¿cierto? Es una pregunta que revela que nos importa. Permite que la persona sepa que no hemos olvidado su pérdida. Realmente se trata de una invitación a la persona en duelo para hablar de su pérdida. Pero muchas personas afligidas dicen que simplemente odian esta pregunta. Se sienten obligados a informar sobre su desempeño en esta tarea que se les ha dado: seguir viviendo cuando su ser querido ha muerto. Una tarea para la que no estaban preparados y para la que parecen no tener recursos. Es una pregunta que no saben cómo responder. “Estoy bien” no es del todo correcto. Pueden estar funcionando, y tal vez incluso a sentirse mejor, pero saben que no están “bien”. “Estoy terrible” parece una queja. “¡Estoy enojado!” parece inaceptable. “Estoy llorando todo el tiempo” parece patético.

Algo está mal

“¿Cómo estás?” es una de esas preguntas que siempre molestaba a mi marido, David, en esos días después que nuestra hija, y más tarde nuestro hijo, murieran. Él siempre sintió como si tuviera que cuantificar su progreso de vuelta hacia la normalidad. En nuestro libro, When Your Family's Lost a Loved One (“Cuando su familia pierde a un ser querido”) él escribió, “En medio de mi propio dolor y confusión, de repente también me sentí responsable hacia los demás de tener que dar cuenta de mi progreso. Como si las palabras de mi respuesta llegaran a medirse a través de mis labios, me preguntaba si mi informe sería bien recibido”.

La persona en duelo sabe qué es lo que quiere escuchar quien le pregunta: que todo está cada vez mejor, que el mundo es cada vez más brillante, que la oscuridad va desapareciendo y las lágrimas están aminorando. Pero muchas veces esa no es la realidad de cómo estás, y es difícil ser honesto acerca de la confusión, apatía, y soledad de la pena. La realidad de la aflixión es que a veces justo después de la pérdida nos sentimos fuertes, pero a medida que pasa el tiempo y cada vez más te acoplas a vivir sin esa persona, nos sentimos débiles y sollozantes. Y es difícil hablar sobre eso.

Tenemos miedo de que si decimos lo triste que estamos se podría pensar que hay algo “equivocado” con la forma en que estamos manejando este duelo. Tenemos miedo de que se asuma que deberíamos estar en un camino ascendente constante hacia la normalidad y que vamos en la dirección equivocada. A veces queremos gritar que nunca vamos a ser “normales” de nuevo. Y a veces solo queremos decir: “¿Cómo estoy? Estoy triste. Y deseo que el mundo –tú incluido– simplemente me den tiempo y espacio para simplemente estar triste. Esta persona que amaba ha muerto y lo echo de menos. Él me importaba y por lo tanto tiene sentido que no pueda superar su ausencia fácil o rápidamente”.

¿Qué debes decir?

Mientras interactúas con alguien que pasa en el ajuste solitario de duelo, ¿qué deberías preguntar en lugar de “¿Cómo estás?”? Aquí algunas ideas:

¿Cómo luce tu duelo en estos días? Esta pregunta presupone que tiene sentido que la persona está triste, y les da la oportunidad de hablar de ello.

No me puedo imaginar lo difícil que debe ser hacer frente en estos días sin (nombre de la persona que murió). ¿Hay momentos concretos del día o días de la semana que son especialmente difíciles? Sigue diciendo el nombre de la persona que murió. Es música para los oídos de la persona en duelo.

Me encuentro realmente extrañando (nombre de la persona que murió) cuando yo… Es un gran consuelo para la persona en duelo saber que él o ella no es la única que extraña a quien murió.

A menudo pienso en ti cuando estoy (manejando por tu casa/caminando/despertándome/etc.) y oro por ti para que puedas experimentar el consuelo de Dios. ¿Hay cosas particulares en las que podría estar orando por ti a medida que avanzas a través de este tiempo de dolor?

Sé que el cumpleaños/aniversario de muerte de (nombre de la persona que murió) está cerca y debe ser muy difícil de anticipar ese día sin él/ella aquí. ¿Qué estás pensando de ese día? ¿Hay algo que podamos hacer para ayudarle para pasar ese día?

Sé que el día festivo del día de madre/padre/su aniversario se acerca. Estaré especialmente pensando en ti y orando por ti en la medida en la que se aproxime. Nos encantaría invitarte durante esas fechas, ¿vienes?

En cierto sentido, todas estas preguntas preguntan: “¿Cómo estás?”, pero de alguna manera expresan el deseo de entrar en el dolor del otro en lugar de simplemente obtener un informe sobre su dolor. De esta manera llegamos juntos a llevar “los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2).


Nancy y su esposo David han experimentado la muerte de dos de sus tres hijos. Ella ha escrito varios libros aplicando la verad de la Escritura al dolor de la pérdida.
Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Susana Morán
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