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El pasado miércoles 8 de junio, el líder de la organización religiosa «La Luz del Mundo», Naasón Joaquín García fue condenado a 16 años y 8 meses de prisión por abuso sexual contra menores. Así se dio fin al proceso judicial iniciado en 2019 con su arresto en el aeropuerto de Los Ángeles.

Tanto Joaquín Gracía como sus abogados mantuvieron firme su posición en estos últimos tres años, defendiendo su total inocencia en todo momento. «¡Yo sigo confiando en Dios! ¡Yo sé que mi Dios está por mí! ¡No temeré lo que pueda decir el hombre!», fue el mensaje del líder religioso en el marco de su cumpleaños hace unas semanas atrás.

Pero esta postura férrea cambió repentinamente días antes del juicio programado, cuando los abogados defensores acordaron con la Fiscalía General de California el recorte de la condena a 16 años y 8 meses de prisión, a cambio de que Joaquín García se declarase culpable de tres de los diecinueve cargos en su contra. Las acusaciones iniciales se elevaban a 36 e incluían pornografía infantil, conspiración y tráfico humano.

Juzgado y condenado

Antes de que la sentencia fuera emitida, cinco mujeres bajo el seudónimo judicial «Jane Doe» se hicieron presentes en el recinto judicial para expresar su frustración por el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía y los abogados defensores. Por más de dos horas contaron sus testimonios de abuso y engaño que sufrieron dentro de «La Luz del Mundo».

Según el testimonio de dichas mujeres, los abusos y vejaciones sucedieron con la complicidad y la ayuda directa de obispos y líderes. Incluso la propia esposa de Joaquín García estaría al tanto de todo. También señalaron lazos con el poder político mexicano, aunque no existe claridad al respecto.

A esto se suma la propia confusión de las víctimas, quienes se sentían atrapadas por el entorno abusivo y la narrativa seudoreligiosa de «escogido» que Joaquín García había levantado a su alrededor. Algunas de las mujeres eran menores de edad cuando ocurrieron los hechos. 

El «apóstol», como es llamado el líder religioso, habría logrado construir un sistema perverso para convencer, preparar, reclutar y contener a sus presas sexuales. Todo con la asistencia de hombres y mujeres leales dentro de la organización.

Las víctimas y los familiares que las apoyaron rechazaron el acuerdo alcanzado de último momento y pidieron al juez que impusiera la pena máxima: cadena perpetua o hasta varias cadenas perpetuas consecutivas era lo que esperaban.

Pero el acuerdo estaba hecho. El juez Ronald S. Coen pidió disculpas a las víctimas:

Lo siento, tengo las manos atadas. Los abogados han hecho lo que los abogados hacen. Jane Does, el mundo las ha escuchado. Los familiares que las abandonaron deberían avergonzarse.

Luego se dirigió al acusado y le dijo justo antes de dictar sentencia de casi 17 años de prisión: «Eres un depredador sexual». El fiscal general de California, Rob Bonta, señaló que «la condena de hoy nunca podrá reparar el daño, pero ayudará a proteger a las generaciones futuras». Otra fiscal adjunta también reconoció que «ningún castigo borrará aquello por lo que han pasado», pero que esperaba que este acuerdo logrado con la Fiscalía «les ayude a tener una vida feliz».

Cuando el juez dictó sentencia, las cinco mujeres denunciantes se abrazaron y lloraron.

Durante todo este tiempo del juicio, el acusado Naasón Joaquín García jamás movió su mirada del frente. Permaneció callado e inmutable mientras las distintas mujeres contaban sus testimonios desgarradores. Dos mujeres cómplices también fueron condenadas y una más permanece prófuga.

La respuesta de la «iglesia»

Mientras tanto, la «iglesia» de La Luz del Mundo —que afirma ser cristiana y es conocida por muchos como tal, pero niega doctrinas bíblicas esenciales— emitió un comunicado expresando su apoyo al «apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García». Según el Ministerio de comunicación social y relaciones públicas de dicha organización, se fabricaron y alteraron las pruebas durante todo el proceso.

Además sostuvieron que Joaquín García «no ha tenido más remedio que aceptar con mucho dolor» el acuerdo que rebajó su condena, con el propósito de proteger a la Iglesia y a su familia. También aseguraron que «Él seguirá ministrando a la Iglesia desde el lugar donde se encuentre», es decir, desde la cárcel. Incluso comparan de forma absolutamente equivocada a Joaquín García con el apóstol Pablo, quien soportó la prisión por el evangelio.

El día en que se conoció la sentencia, la sede principal de La Luz del Mundo, ubicada en Guadalajara, Jalisco, continuó con sus actividades habituales. No dejaron de orar y bendecir el nombre de su líder. Las casas cercanas colgaron carteles de apoyo con frases como «honorable» o «volverá y será glorioso». Aunque la noticia fue recibida con tristeza, los miembros están convencidos de la inocencia de Joaquín García.

Lamento y reflexión

¿Cómo podemos responder a noticias como estas? Primero que nada, es importante lamentarnos por el pecado en todas sus formas, en especial cuando lo cometen personas que afirman hablar de parte de Dios y a los ojos de muchos son identificados erróneamente como creyentes bíblicos. Somos llamados a llorar con los que lloran (Ro 12:15) y mostrar compasión hacia las personas que sufren producto de injusticias y abusos.

Al mismo tiempo, este evento nos recuerda lo fácil que puede ser torcer la enseñanza bíblica para justificar abusos y maldad. Que el Señor nos conceda reaccionar con sobriedad y búsqueda de justicia ante noticias como estas, conducirnos con sabiduría, compasión y valentía al reaccionar ante casos de acusaciones graves contra líderes religiosos de todo tipo. Oremos que también nos ayude a guardar nuestras iglesias y miembros con transparencia y rendición de cuentas, a medida que nos sometemos al Señor y Su Palabra y buscamos reflejar el carácter íntegro de Cristo en palabras y hechos.

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