Las 6 etapas de una iglesia moribunda

No es un tema bonito.

Pero si no hablamos de iglesias moribundas, actuaremos como si no hubiera un problema. La primera etapa para que cualquier iglesia invierta las tendencias negativas es estar al tanto de la situación, o dicho de otra manera, confrontar las brutales realidades.

Alrededor de 7,000 a 10,000 iglesias en Estados Unidos cerrarán sus puertas el próximo año. Y muchas de ellas mueren porque se niegan a reconocer los problemas antes de que se vuelvan irreversibles.

Por lo tanto, es con dolor y gran amor por las iglesias locales que comparto un patrón que es cada vez más común. Yo lo llamo: “Las seis etapas de una iglesia moribunda”.

  1. Negación. La iglesia está disminuyendo numéricamente, pero nadie parece preocuparse por ello. Menos personas son alcanzadas con el evangelio, pero eso no alarma a nadie. El impacto de la iglesia en la comunidad es insignificante, pero la vida continúa en la iglesia como si nada hubiera sucedido.
  2. Recalibración. Hay una sensación de que algo está mal en la iglesia, así que la iglesia responde de una de dos maneras. Hacer más de lo que está haciendo, cosa que ha demostrado ser inefectivo. O en segundo lugar, buscar una “fórmula mágica”, un nuevo énfasis o nuevo pastor. La iglesia realmente no quiere cambiar; solo piensa que necesita un ajuste.
  3. Enojo. Los líderes de la iglesia y los miembros comienzan a reconocer que la fórmula mágica no revirtió las tendencias negativas, por lo que desvían la culpa. Es culpa de la denominación. Son aquellos jóvenes que no respetan la manera en la que siempre lo hemos hecho. Es la cultura desenfrenada. Es la gente de nuestra comunidad que dejó de asistir a las iglesias. El enojo en estas iglesias es palpable.
  4. Éxodo. La iglesia había estado perdiendo miembros gradualmente hasta ese punto, pero ahora el flujo de salida aumenta. E incluso aquellos que no se van oficialmente, asisten con menos frecuencia. El centro de adoración está desolado los domingos por la mañana. El enojo en la iglesia se convierte en desmoralización.
  5. Desesperación. Por primera vez desde que comenzó el proceso de detrimento, los miembros restantes afirman estar más abiertos a las nuevas ideas y al cambio. Pero sus palabras son más palabras de desesperación que de convicción. Ahora sí ven la letra en la pared. Saben que su iglesia morirá pronto.
  6. Muerte. La iglesia se convierte en otra triste y trágica estadística. En el mejor de los casos, la iglesia entrega su propiedad a una iglesia saludable. Antes, el proceso desde la negación hasta la muerte se tardaba hasta treinta años. Hoy en día el proceso es mucho más corto, diez años o menos.

Algunas iglesias se han librado de la etapa de la muerte, pero son la excepción. Y cuanto más tiempo la iglesia espera para hacer cambios sustanciales, más difícil se vuelve revertir la situación. Es mucho más fácil hacer cambios en la primera etapa que en la cuarta etapa.

Además, ten en cuenta que casi nueve de cada diez de las iglesias que mueren están en comunidades que están creciendo.

El problema no es escasez de gente. El problema es una escasez de coraje, compromiso, y sacrificio.


Publicado originalmente por Thom Rainer. Traducido por Alicia Ferreira.
Imagen: Lightstock.
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