La serpiente abrasadora despojada

Hace varias semanas escuché un sermón donde el pastor usaba la ilustración de la serpiente de bronce de Números 21. En ese momento resurgió una inquietud que he tenido por muchos años: ¿por que Dios usó esta imagen, esta serpiente, para salvar a los Israelitas en ese momento? Eso me hizo meditar de nuevo sobre este evento registrado en la Biblia. Numeros 21:4-6 “Partieron del monte de Hor…, y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés…Y el Señor envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió”. Vemos en el v.8 lo que sucede cuando se arrepienten: “Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá”. En las Escrituras, la serpiente siempre ha sido usada como un símbolo de Satanás, de pecado o de castigo. Desde el jardín del Edén podemos ver a la serpiente como una figura representativa de Satanás. En ese pasaje de Números la serpiente fue usada como representante del castigo de Dios hacia ellos. Cuando avanzamos en la revelación Bíblica, vemos en 2 Reyes 18:4 cómo la misma serpiente que Dios usó a través de Moisés se convirtió en un dios para ellos: “Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán”. Leyendo la historia en Números a la luz del Nuevo Testamento, es evidente que el levantamiento de la serpiente de bronce es una referencia a Cristo, porque Él es el único que nos puede salvar. Juan 3:14-15 lo confirma: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en El vida eterna”. De nuevo me pregunto, ¿por qué El Señor usa este símbolo entonces? Cristo, el único que vivió una vida sin pecado, es representado aquí por el símbolo del pecado. Hay varias cosas que vienen a la mente:

1. Cristo cargó nuestros pecados.

Podemos ver que para que Cristo pudiera satisfacer la ira de Dios, Él tenia que cargar con nuestros pecados. 1 Pedro 2:24 nos dice que “El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados”. Solo Él calificaba porque solo Él nació, vivió y murió sin pecado. Pero para que su justicia pudiera ser imputado hacia nosotros, Él tenía que cargar con nuestros pecados, y al morir fue visto como pecador ante los ojos de Dios, aunque nunca pecó. Por esto Dios se separa de Él en este momento, como revela Mateo 27:46: “Jesús exclamó a gran voz, diciendo: … Dios mío, Dios mío, ¿por que me has abandonado?” En ese momento, Cristo mismo representó el pecado, traído al hombre por la serpiente.

2. Solo en Jesús hay salvación

En segundo lugar, para los Israelitas en el desierto, la única forma que podían ser salvados de la muerte después de ser mordidos por la serpiente abrasadora era mirando a la serpiente de bronce que fue levantada en medio de ellos. De esa misma manera, la única forma en que nosotros podemos ser salvos después de haber sido mordidos por el pecado (representado por la serpiente) es mirando a Cristo, que fue levantado por nosotros. Así afirma Jesús en Juan 12: 32 “Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo”.

3. Cristo quebró el poder al pecado

La serpiente levantada para los Israelitas fue una de bronce. Ya no podía morderlos. Ya no tenia el poder de matarlos. Lo mismo ocurre cuando Cristo muere por nosotros, Colosenses 2:14-15 nos dice “habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El”. La muerte de Cristo quitó todo el poder que Satanás tenía sobre los creyentes. El documento que pesaba contra mí fue clavado en la cruz. Antes de aceptar a Cristo yo no tenía la capacidad de no pecar; después que tengo el Espíritu Santo morando en mí, ya tengo la capacidad de decir no al pecado. Satanás ha perdido su poder sobre nosotros.

4. Jesús hizo un espectáculo público de las fuerzas del mal

En cuarto lugar, podemos ver que su cruz hizo un espectáculo publico de Satanás y sus demonios. Podemos resumir lo que vimos en Colosenses 2:15”…hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él.” Dios ordenó a Moisés como intercesor para que levantara la serpiente en un asta; y de esa misma forma, Jesús, nuestro intercesor, fue levantado en una cruz para darnos un señal visible de que Él ha triunfado y nosotros no tenemos nada que temer. Si todo lo que hemos dicho no fuera lo suficientemente glorioso, Dios, en su amor bondadoso, ahora nos dice “Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño” (Lucas 10:19). Cuando nosotros caminamos con Cristo, somos invencibles hasta que nuestro Señor da permiso de que algo nos toque. Y como Él es bueno, cuando Él permite que algo nos dañe, Él usará todos mis sufrimientos para bien (Romanos 8:28-29). Solamente un Dios todopoderoso y bueno puede garantizar esto. Ciertamente, ¡ÉL ES DIGNO DE SEGUIR! 

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