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Paso mucho tiempo con mujeres. Casi todos los días un desfile de rostros y voces femeninos se mueven en mi mente, recuerdos y ecos de varias conferencias y estudios bíblicos.  Habiendo visitado recientemente numerosos grupos de mujeres en Inglaterra, estoy actualmente escuchando ecos fuertes, de palabras articuladas con esa vigorizante combinación británica de jovialidad y determinación.  ‪Fue un gozo estar entre varios grupos evangélicos, y presenciar el hambre por la Palabra de Dios y también el entrenamiento de mujeres en busca de saciar ese hambre.

‪Ellas están en un contexto donde los problemas de la mujer son debatidos acaloradamente, y donde su posición complementarianista es generalmente despreciada. Están estudiando, enseñando y compartiendo la Biblia con todo su corazón. ‪Están haciéndolo con el apoyo del liderazgo pastoral comprometido por la instrucción bíblica para todo el pueblo de Dios. Aprendí mucho de mis hermanas en Inglaterra.

‪Es interesante volver de ese contexto a nuestra conversación americana sobre los roles del hombre y la mujer.  ‪Lo que me sorprende es que nosotras las mujeres (tal como todos los seres humanos en todo lugar) hacemos mejor cuando nos enfocamos en recibir y luego entregar la revelación de Dios. ‪Si es realmente verdad que la Biblia está hecha del aliento de Dios, palabras vivas y activas, entonces no hay nada más importante, durante este lapso de tiempo antes de que nos encontremos con Dios cara a cara, que oír, creer, compartir y deleitarnos en Sus palabras de vida para nosotras.

‪Cada vez que sacamos una verdad de las Escrituras y nos concentramos en ella, fuera de la revelación total de Dios, podemos fácilmente caer en problemas. ‪Las mujeres amamos hablar y pensar acerca de mujeres. ‪¡Y debemos! ‪¡Debemos hacerlo! ‪Sin embargo, si nos enfocamos exclusivamente en ese tema, tiende a convertirse en el tema global que interpreta todo lo que leemos y pensamos.  ‪Debemos mejorar, todas nosotras, en anhelar un énfasis coherente en el tema central de las Escrituras. No tengo ese tema totalmente resumido, pero debe ser algo así: Dios redimiendo a las personas para sí mismo a través de Jesucristo, su Hijo. ‪La pregunta que debo hacerme es si ese tema es el centro de mi pensamiento.

‪Ambientalistas, madres, artistas, mujeres, todas nosotras, cualquiera que sean nuestras preocupaciones, tendemos a mirar los temas de las Escrituras que se refieren a nosotras. ‪El peligro viene cada vez que persigo poner mi propia historia (o nuestras historias) en el centro, en vez de encontrar sentido en mi historia (o nuestra historia) dentro de la gran historia de redención de Dios en Cristo. Toma la palabra bíblica sumisión, por ejemplo. ‪Si te enfocas en esa palabra y en ese principio en sí mismo, puedes meterte en todo tipo de problemas. ‪Puedo transformar esa palabra en todo tipo de reglas y situaciones que las Escrituras nunca mencionan.  ‪O puedo disminuir la palabra como si fuera una reliquia, ignorando el mandamiento bíblico.

 La palabra nos es dada y explicada en el contexto de Cristo y su iglesia. ‪El principio es mostrado para brillar a lo largo de las Escrituras desde la primera mujer en adelante, como la historia del primer hombre y mujer sigue apareciendo, es un punto de referencia que nunca es dejado atrás. ‪Creo que nosotras podemos aprender sumisión de la mejor manera al estudiar la Biblia completa, y aprendiendo a amar a Cristo tal como se revela a nosotras y nos habla a través de la Palabra inspirada.

El poder de la Llenura y claridad

‪El amor de Cristo es revelado a nosotras en un libro. No pretendo pasar al territorio de la bibliolatría, pero sí pretendo afirmar el poder de la llenura del Espíritu y la claridad de la Palabra inspirada por Dios. El principio de la claridad o perspicuidad de las Escrituras, por el cual los reformadores lucharon y murieron, es crucial.

‪La Palabra de Dios no es vaga ni muy complicada de entender claramente por el pueblo de Dios. ‪En Nehemías 8, todos los “hombres y mujeres, y todos los que podían entender” se quedaron por horas escuchando y aprendiendo de los levitas, quienes “ayudaban a la gente a entender la Ley” y “le daban sentido, de manera que la gente entendía lo que leían”. La gente se iba con gozo “porque habían entendido las palabras que habían sido declaradas a ellos”, Nehemías ‪8:1, 3 ; 7-8; 12.

‪Me encanta cuando las mujeres son mencionadas en esa escena tan magnífica de Nehemías, donde el remanente del pueblo de Dios que había regresado del exilio a una ciudad en ruinas volvió a comprometerse con ser un pueblo guiado por la Palabra de Dios. ‪Estaban sujetándose a las promesas de Dios cuando todas las señales visibles de esas promesas habían sido cortadas; fueron dejados solo con las promesas, la Palabra. Y por eso en esa escena escucharon cuidadosamente, por horas. Estudiaron las palabras para entender qué estaba diciendo Dios en ellas.

‪Eso es lo que necesitamos hacer, ¿cierto? ‪Las mujeres, como todo el pueblo de Dios, necesitamos escuchar muy cuidadosamente toda la Palabra de Dios, libro por libro, de principio a fin. ‪Necesitamos aprender cómo leerla, para que podamos evaluar correctamente las voces a nuestro alrededor que nos dicen qué es lo que ella dice o no dice. Necesitamos buscar y vivir bajo el liderazgo de predicadores y profesores piadosos que amen y sean reverentes a la palabra de Dios, no solo aquí en el ciberespacio, sino también localmente, congregaciones comprometidas con la Biblia.   ‪

Dentro de la comunidad de Dios, necesitamos estudiar la Palabra libro por libro, aprendiendo cómo sacar el tema central de un libro, y cómo ese tema define cada pensamiento en ese libro de principio a fin. ¿Cuál es el punto central en Tito, y cómo cada pasaje dentro del libro cabe dentro del libro en sí? ‪¿De qué se trata el libro de Jueces, y qué aprendemos de él en cuanto al despliegue de la historia de la redención? ‪Necesitamos leer las historias de ciertas mujeres, como Sara, o Ruth, o la hija de Jefté, a la luz del libro completo en el cual se hallan, y a la luz del tema global de la Biblia.

‪Necesitamos enseñar y modelar para las mujeres jóvenes que nos rodean cómo leer y estudiar la Palabra. ‪Necesitamos compartir con otras mujeres no solo un mensaje de ánimo, sino un mensaje de vidas redimidas en Cristo para cada persona que cree en Él.

‪Todo pasa por la Palabra.  ‪Es nuestra lámpara dada por Dios para alumbrar nuestro camino. Sigo escuchando esas mujeres inglesas en mi mente, hablando de estudiar la Biblia. Me recuerdan nuevamente esto, hasta que veamos a Cristo cara a cara, necesitamos vivir en su Palabra. 

Publicado originalmente el 22 de octubre del 2012 para The Gospel Coalition. Traducido por Felipe Orellana.
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