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La novia de la Reforma: Wibrandis Rosenblatt

Martín Lutero no estuvo solo hace 500 años. Y no está solo hoy. Para marcar los 500 años de la reforma, Desiring God preparó una serie con un artículo nuevo cada día por el mes de octubre a través de personajes claves de este evento.

En 1504, Wibrandis Rosenblatt nació en Säckingen, Alemania. Durante los siguientes 60 años, se casaría y quedaría viuda cuatro veces, lo que inspiró a un autor a llamarla la Reformationfrau —“la novia de la reforma”.

Ludwig Keller

Su matrimonio en 1524 con Ludwig Keller duró poco. En julio de 1526, Wibrandis, de 22 años, quedó viuda y con una hija, también llamada Wibrandis.

Entre los líderes de la Reforma, el matrimonio en el clero se estaba convirtiendo “en una nueva manera de servir a la comunidad de Jesucristo”. Johannes Oecolampadius había argumentado públicamente a favor de la libertad de los pastores para casarse, aunque él mismo era soltero (Frau Wibrandis, 15). Wolfgang Capito, amigo de Oecolampadius, le escribió: “Si se te apunta a una persona adecuada, creo que no deberías declinar. Tener una compañera con el mismo celo será gloria para el Señor”.

Johannes Oecolampadius

Alguien debió haberle apuntado a Wibrandis. En marzo 15 de 1528, ella y Oecolampadius se casaron, aunque algunos levantaron las cejas por cuestión de la diferencia de edad —45 y 24— pero la mayoría de sus amigos se regocijaron. Él escribió en una carta: “El Señor me ha dado una hermana y esposa… una viuda con varios años de experiencia cargando la cruz. Me gustaría que fuera más grande, pero no veo en ella señal de irritabilidad juvenil. Ora para que el Señor nos de un largo y feliz matrimonio”  (Women of the Reformation [Mujeres de la reforma], 82).

En esta época, los pastores tenían varios cientos de años sin casarse. Wibrandis y otras esposas de los reformadores del siglo XVI se hicieron amigas a través de cartas, determinando y moldeando su nuevo rol mientras que lo vivían.

Pronto, tres hijos se agregaron a la familia —Eusebio, Aletheia, e Irene— antes de la muerte de Oecolampadius en noviembre de 1531 debido al envenenamiento en la sangre por un absceso. Ese mismo mes, Agnes, esposa de Capito, murió también.

Wolfgang Capito

Martín Bucero, quien tenía un talento para juntar parejas, comenzó a planear. “Mi opción para Capito es la viuda de Oecolampadius. […] Me escribió que se ha sentido conmovido al ver a la viuda Wibrandis y los niños huérfanos” (Mujeres de la reforma, 85). Wibrandis y Capito se casaron en agosto 11 de 1532.

Capito era el pastor de la Nueva Iglesia de San Pedro en Estrasburgo. Su hogar incluía la madre de Wibrandis y los cuatro hijos de los matrimonios previos. Cinco niños más nacieron —Agnes, Dorotea, e Irene (después de la muerte de Irene Oecolampadius), Juan Simón, y Wolfgang.

“Siendo que ella le ayudaba en sus debilidades, balanceaba su presupuesto, y mantenía el hogar dulce, sus logros pertenecen en los libros de heroísmo sin registrar” (Mujeres de la reforma, 87). Pero una plaga en 1540 se llevó a Eusebio, Dorotea, Wolfgang, y a Capito mismo.

Martín Bucero

Las noticias de la muerte de Capito le llegaron a los Bucero cuando Elizabeth Bucero estaba próxima a morir. Elizabeth le suplicó a su esposo y a Wibrandis que se casaran cuando ella muriera, y así lo hicieron en abril de 1542

Bucero escribió: “No hay nada que pueda desear en mi nueva esposa, pues es muy atenta y solícita. No ha estado libre de crítica, como sucedió con mi primera esposa. […] Solo espero poder ser tan bueno con mi nueva esposa como ella lo es conmigo. Pero oh, el dolor por aquella que he perdido” (Mujeres de la reforma, 87–88).

Uno puede imaginar el dolor similar que sentía Wibrandis por tres esposos. Por la cuarta ocasión, se adaptó a un nuevo esposo, aprendiendo a amarse y apoyarse mutuamente de acuerdo con sus necesidades particulares, ministerios, y preferencias.

En 1548, unas nuevas leyes requirieron de las iglesias protestantes ciertas condiciones que Bucero no podía aprobar. Huyó como exiliado a Inglaterra, y enseñó en Cambridge, mientras que asistía en traducciones bíblicas y desarrollaba liturgia. Después de cuatro años, enfermo debido a un invierno frío y húmedo, además de una lista larga de problemas físicos, le pidió a Wibrandis que viniera. Ella lo hizo y trajo a la familia.

En los últimos meses de Bucero, Wibrandis lo cuidó casi constantemente, haciendo también lo necesario para cuidar del resto de la familia, la cual consistía de sus hijos y su madre. Cuando su esposo murió en febrero de 1551, Wibrandis escribió numerosas cartas bien redactadas para arreglar sus finanzas y mover la familia de regreso a Estrasburgo. Algunas estaban en alemán, y otras en latín, lo que revela su facilidad con el lenguaje y los idiomas.

Wibrandis la mujer

No sucumbamos a la tentación de ver a una mujer pasiva llevada de un lado a otro por las circunstancias y las decisiones impuestas por hombres. Aquí vemos la fuerte voz de Wibrandis en una carta a su hijo Simón Juan Capito, quien se encontraba en la universidad:

No he escuchado de ti por un tiempo, pero sé bien que de haberlo hecho, las noticias no me hubieran confortado. […] Si tan solo viviera para ver el día cuando tenga buenas noticias de ti. Entonces moriría de gozo. […] Si siguieras las pisadas de tu padre, entonces tu abuela, las hermanas, y los consuegros darían su vida misma por ti. […] Si te comportas correctamente, vuelve a casa. Si no, entonces has lo que quieras. Te deseo un buen año. Tu fiel madre. (Mujeres de la reforma, 93–94)

En 1564, Basilia perdió 7,000 personas a la plaga, incluyendo a Wibrandis Rosenblatt. Fue enterrada junto a Oecolampadius.

Hoy en día, en Bad Säckingen, el lugar de su nacimiento, hay una pequeña calle que lleva a la orilla del Rhino, llamada Wibrandis-Rosenblatt-Weg. Junto a la calle puede verse la torre de la Evangelische Kirchengemeinde, una iglesia protestante.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Emanuel Elizondo.
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